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Las gorditas están de moda

Las gorditas están felices con la revista SoHo que, para celebrar la edición número 150, hizo un homenaje a la belleza cotidiana de las mujeres colombianas.

En la portada del número 150 de la Revista SoHo  hay un desnudo horizontal de la joven comunicadora caleña Carmenza Larrahondo, que pesa 98 kilos y mide 1,65 de estatura. “Siempre me han gustado las portadas de Soho, las mujeres que eligen tienen las curvas que yo quisiera tener, pero me ha gustado mucho la portada de Carmenza porque mi imagen está mucho más cerca de este tipo de cuerpo que al de las 149 portadas anteriores”, dice Laura Agudelo, comunicadora bogotana, autora del primer blog (la pesada de moda) dedicado a contar las experiencias de una mujer con sobrepeso que busca opciones para verse bien con la oferta de ropa que hay en el mercado nacional. “Sé que hay muchas mujeres que después de esta portada se van a sentir orgullosas de sus formas redondas”. 

“En el mundo hay cosas bellas y cosas feas, y uno decide qué quiere ver, uno decide dónde está lo feo y dónde está lo bello, es algo muy subjetivo. Hemos limitado la belleza a la idea de perfección y a estándares impuestos” dice Laura, “pero hay belleza en muchas otras cosas, hay diferentes tipos de estéticas. Y están también los contrastes”.

Laura lleva 11 años de feliz matrimonio, dice que ella y su marido son como el 10: “porque él es muy flaco y alto y yo soy bajita y redonda”. Fue él quien compró la última revista Soho y, cuando se la entregó, le dijo: “mira, esto es parte de lo que tú has logrado desde tu blog”. Y es cierto. Desde el 2005, Laura se ha dedicado a romper los paradigmas de la belleza y a promover la sana vanidad de las mujeres talla XL.  Ante la restringida oferta de ropa que hay para las mujeres con sobrepeso, Laura acabó con el supuesto de que hay que vestirse de ilusiones ópticas para verse menos grandes. Porque las opciones eran tres: el negro, los colores planos y oscuros, y las rayas verticales, como si tuvieran que esconderse y notarse lo menos posible. 

La pesada de moda decidió ir contra la corriente porque le encanta la moda, “las reglas están para romperlas”, dice en su blog, y recomienda todo lo que está vetado para las mujeres talla grande: las rayas horizontales, los estampados, los diseños ajustados,  y la creatividad en todo sentido. Ropa moderna, de diseño, con texturas y color, toda una liberación en la que se pueden encontrar desde jeans stiletto, hasta lencería y accesorios. En el blog hay outfits que ella misma modela y recomendaciones de marcas, tiendas y diseñadores que le están apuntando a un segmento recién descubierto.

Según el grupo DNP, firma de investigación de mercado de Nueva York, dentro de la industria de ropa femenina las ventas del segmento de tallas grandes son las que registran un incremento más alto. Esto en Estados Unidos, en parte porque casi el 65% de la población femenina es talla grande, de talla 14 en adelante, según Plunkett Research Ltd. de Houston. 

El mensaje de Laura es sentirse bien, vestir como plazca e ir contra los mitos imperantes sobre lo que deben usar o no las gordas. “Cuando me preguntan siempre les digo, ¿te gusta cómo te ves en el espejo?, ¿estás cómoda?, ¿te sientes linda?, si responden afirmativamente a las tres preguntas, entonces mi respuesta es ¡úsalo!”.

Laura dice que se trata de aprender a aceptarse y ser feliz como se es: “la pesada de moda no es una apología a la gordura, es un espacio para que las que ya lo son no vivan amargadas ni acomplejadas”.

Esta es una tendencia mundial, cada vez más mujeres con sobrepeso, que además son amantes de la moda, se manifiestan en contra de la homogenización de la belleza y de las restricciones de los estereotipos del mercado. Se llaman FATshionistas, término que nace de  la unión de “fat” y “fashionista”. Son gorditas glamurosas, con estilo y, sobre todo, con amor propio. Esto último es esencial, o sino, que lo diga Adriana Convers,  comunicadora de 25 años, una de las pocas fatshionistas colombianas: “ser gorda no significa ser fea. Somos hermosas tal y como somos y no es una frase de cliché, es una realidad”. Desde su blog, FatPandora, Adriana se declara “adicta a la moda y con un problema serio con las compras” y recomienda tiendas, accesorios y outfits que ella modela con mucho etilo. 

Pero no todas las blogueras son fatshionistas. “A mí me clasifican como fashion blogger pero soy una fat blogger”, dice Laura Agudelo, “obviamente hablo de moda porque es el tema que me gusta,  pero hablo no como una experta sino a partir de mis experiencias, de lo que me toca a mí como gorda, de lo que veo en la calle”.

Todas las fatbloggers y fatshionistas van más allá del derecho a vestirse bien. La periodista argentina Laura Pereyra pesa 114 kilos y es la fatblogger más leída de Latinoamérica, su  blog, “Yo la más pesada de todas. Cómo ser XL en un mundo small”  protagonizó un capítulo del programa Tabú de NatGEO sobre la belleza y los estereotipos que atentan contra la libertad, la individualidad, y en últimas, contra la salud: “Para mucha gente es un tabú ser gordo, se esconden y se pierden de cosas bellas y de vivir, pero el mundo continúa sin ellos, y es una pena”. Pereyra expresa que la gordura es una oportunidad para ver otro tipo de valores humanos: “yo hablo desde la aceptación, no hago apología de la gordura pero sí de la realidad compleja de las personas gordas” y añade: “mucha gente no se termina de aceptar como es y ese es el comienzo de muchos de los problemas y desordenes alimenticios”.

Según la doctora Debora McPhail, de Memorial University de Newfoundland, es más peligroso el pavor que produce la gordura que la gordura misma. Hoy en día “las niñas temen más la gordura que el cáncer, la guerra nuclear o perder a sus padres”, dice. Esto tiene efectos desastrosos en la imagen corporal de la mujer, y aunque mucha gente se preocupa porque la obesidad no es saludable, es menos saludable la obsesión por una dieta sana y el exceso de ejercicio. Y señala “así como hay gordos sanos hay también flacos poco saludables”.

Hoy en día ser gorda, y la defensa al derecho a ser gordo sin ser agredido, es toda una posición política. La letra “F” de Fat (gordo) está en un punto de intersección con otra “F” poderosa, la del feminismo. Hay comunidades de apoyo alrededor del mundo que están en la cruzada de redefinir las relaciones entre la mujer, la comida, el poder, la imagen, los desordenes alimenticios y el peso. Su batalla es en contra del bullying al que están sometidas desde la infancia las personas con sobre peso, que no se detiene a lo largo de la vida y que es uno de los ejes principales del círculo vicioso que solo se rompe con la aceptación y el respeto.

“Es que el matoneo empieza por la casa” dice Laura Agudelo, “Son las mamás, las abuelas, las tías, las hermanas mayores, las suegras, las que están constantemente instigando a las niñas, incluso desde muy pequeñas, a que no coman tanto, a que dejen esto o lo otro… El bulling empieza desde la casa”. 

Lo dejó muy claro la presentadora estadounidense Jennifer Livingstone cuando en octubre pasado, en un video que se volvió viral de inmediato, respondió a la interpelación que le hizo un televidente que consideró que su sobrepeso era un mal ejemplo para las niñas de la comunidad.

Lo que mostró ese ataque, decía Livingston, es que el verdadero problema no es el sobrepeso, sino la intolerancia, el acoso al que son sometidos quienes están por fuera de estándares sociales arbitrarios que determinan cuál debe ser el peso, el color de la piel, o las preferencias sexuales de los individuos. Su mensaje fue contundente: nadie tiene derecho a definir a las personas por los estereotipos exteriores, y es ese, y no otro, el buen ejemplo que se debe dar a los niños.

En Colombia la cruzada ya empezó, la portada de la última edición de la revista Soho no hace más que confirmarlo: “es nuestra manera de decir que no consideramos como único motivo de celebración la belleza de medidas perfectas, sino todo lo contrario: con la edición 150 queremos decir que para nosotros todas las medidas son perfectas”.