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Mujeres en riesgo: Cuando las dietas cuestan la vida

Para nadie es un secreto que la imagen física cobra cada vez más importante en la vida de las mujeres, incluso desde la adolescencia. Estar en forma, estar delgada, verse bien, son premisas básicas de la actualidad, pero ¿Qué se está sacrificando por cumplirlas?

Las adolescentes son tal vez el segmento social más vulnerable a crearse una imagen distorsionada de la figura femenina. Con el auge de las redes sociales como Pinterest y Tumblr, es más cercano a la cotidianidad de las jóvenes encontrarse con imágenes y fotos de “cuerpos deseados”, debido a la intervención de usuarios con esta visión perjudicial de la belleza.

Términos como Thinspo, Happy Gap, Hip bones y Collar bones, son el pan de cada día y la inspiración para llegar a un punto de delgadez donde los muslos no se toquen al cerrar las piernas, y los huesos de las caderas, la clavícula y el esternón sean visibles. A estas imágenes usualmente van ligados consejos y testimonios que con orgullo enuncian las escasas o nulas porciones de comida ingeridas en el día.

La mayoría de las adolescentes no consultan a los adultos a la hora de tomar esta decisión y se limitan a modificar sus hábitos alimenticios indiscriminadamente, basándose en la connotación negativa que tienen las harinas, el azúcar y las grasas, eliminándolos por completo de sus comidas.
Lo que muchas mujeres desconocen es que estos alimentos “prohibidos” aportan elementos básicos para el funcionamiento del cuerpo; las harinas y el azúcar son ricos en carbohidratos, principales fuente de energía y estabilizadores metabólicos. La falta de estos afecta los sistemas cardiovascular, endocrino y gastrointestinal, hasta el punto de perjudicarlos permanentemente.

Muy reconocido es el caso de Terri Schiavo, madre y ama de casa que con el propósito de mantener un peso bajo se auto impuso una dieta líquida baja en nutrientes, que la indujo a un estado de coma vegetativo por casi siete años, hasta que fue desconectada del soporte vital externo y falleció. Este es solo uno de los ejemplos de las graves consecuencias de las dietas restrictivas.

La efectividad de un tratamiento se basa en el acompañamiento de un profesional que determine la dieta adecuada a cada persona. Según el doctor Emilio Hidalgo, se debe mantener un régimen consistente para evolucionar hacia hábitos alimenticios más sanos y duraderos.
Si una adolescente quiere perder peso es importante que se confíe a un profesional que la acompañe en este proceso. Así evita hacerse víctima de dietas restrictivas que en última instancia le pueden causar trastornos alimenticios.