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Los teléfonos móviles nos están robando el sueño

Foto: Pantherstock

Los teléfonos móviles nos están robando el sueño

Despertarnos con la alarma del celular se ha vuelto una práctica normal, pero lo que supera esa normalidad es que ese mismo teléfono que nos despierta, nos está desvelando.

Hombres y mujeres, usuarios de la tecnología de Apple, Android, Nokia, etc, estamos acostumbrados a ir a la cama y antes de conciliar el sueño, darle una revisión rápida a Twitter, Whatsapp, Instagram y demás aplicaciones en nuestro teléfono celular. Ese mismo dispositivo móvil, con el que nos acostamos, nos está despertando con su ininterrumpida alarma en las mañanas.

Para muchas personas esto se ha convertido en un hábito, dejando cada vez más remota la posibilidad de desconectarnos de nuestro teléfono. Seguramente te ha pasado que en tus sueños también imaginas conversaciones, tuits y posts en Facebook, que cuando te levantas reiteras con tu teléfono que solo se escribieron mientras dormías. Para esos adictos al trabajo o ‘workhacolics’, que se llevaban el trabajo para su casa, se les puede adjudicar que han aprendido la lección.

La directora del periódico en línea The Huffington Post, Ariana Huffington, era una de ellas y decidió tomar la decisión de dejar cargando su celular en otra habitación mientras dormía. Además animó a sus colegas a regalar relojes despertadores de mesa para dejar de una vez por todas la excusa de activar el iPhone como alarma despertadora.

En el 2008, un estudio realizado por el Foro de Manufactureros Mobiles, que incluye a grandes de la telefonía celular como Motorola y Nokia, indicó que las personas expuestas a la radiación de los móviles les cuesta más conciliar el sueño y mantenerlo. Además, también se encontró que era más probable sufrir de dolores de cabeza, cambios de humor y confusión ante esta constante exposición de los aparatos celulares.

La Universidad de Gothenburg en Suecia publicó en 2012 sus estudios sobre los efectos de la tecnología móvil en los trastornos del sueño. Este reveló que casi un cuarto de la población joven siente que debe estar disponible a través de su teléfono las 24 horas del día.

Los constantes sonidos cuando entra un mensaje interrumpen el sueño y hacen que la persona se levante a contestar de inmediato. También se detectó el grado de culpabilidad que se adquiere cuando no se contesta un mensaje a determinada hora, pues los teléfonos hacen cada vez más fácil la localización e información de conexión de un usuario a otro.

Una encuesta realizada por el grupo Qualcoom el año pasado, dio como resultados que tres cuartos de la población joven entre un rango de edad de 18 a 24 años, duerme cada noche junto a su teléfono móvil en la misma cama, o mesa de noche. Mientras que las personas de la mediana edad y de la tercera, muestran un cambio en este hábito, pues dejan sus teléfonos en otra habitación, o hasta en su automóvil en las horas de la noche.

Notoriamente esta es una costumbre de las nuevas generaciones que se atribuye directamente a la relación con las nuevas tecnologías de la información, que cada vez están más presentes en nuestro diario vivir, y hasta en nuestros sueños.

Ante esta problemática lo más aconsejable es despegarse del teléfono por lo menos las ocho horas requeridas de sueño, para evitar mayores complicaciones en nuestra salud, pues esta acción trae efectos como sentir más hambre cuando ya hemos comido, sentirnos torpes y de mal humor en el día.







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