Rush, mucho más que quemar calorías como si no hubiera un mañana

Rush, mucho más que quemar calorías como si no hubiera un mañana

Encontramos un lugar donde dejar hasta la última gota se traduce en bienestar más que en sufrimiento y que busca transformar no sólo el cuerpo sino la vida. ¿De qué se trata?

Por: Maria José Marroquín, Editora Fucsia.co

Una de las cosas que más me disgusta del mundo del fitness moderno y que además me genera un serio dilema con algunos gimnasios, es el hecho que se hayan convertido en lugares de culto. Lugares en los que la gente siente que debe sacar su mejor pinta y hacer alarde de su apariencia física convirtiéndolos en espacios intimidantes, de ambiente algo hostil enfocados a la belleza externa más que a un bienestar del cuerpo y la mente.

Tal vez por esto me llamó tan particularmente la atención encontrar un lugar con una propuesta al mismo tiempo retadora y enérgica como aterrizada y honesta, innovadora pero libre de pretensiones

Rush,  el proyecto de vida de Pablo Arciniegas y Juliana Vergara, dos bogotanos que decidieron apostarle a compartir con el mundo su visión del bienestar holístico a través de una practica física exigente, es un lugar digno de destacar y mi recomendado de hoy.

¿Qué es?

Rush está basado en el movimiento del Soul Cycle, una variación del spinning que se practica totalmente a oscuras, con luces de neón y música energizante que invitan a llevar el cuerpo a esforzarse al máximo pero en un ambiente de felicidad y de actitud positiva. A mí, personalmente, me cautivaron al instante cuando me contaron que la filosofía detrás de Rush rechaza vehementemente aquello del "no pain, no gain" tan comunmente asociado a cualquier tipo de practica deportiva que se precie de ser efectiva.

Así como ellos, yo tampoco he entendido jamás por qué hacer ejercicio sólo resulta eficaz a los ojos del mundo si viene acompañado de toneladas de sufirmiento y sacrificio. Para Pablo y Juliana, el cuerpo es ante todo un templo y el ejercicio la mejor forma de honrarlo y cuidarlo siempre por medio del placer. En este caso, su toque personal está en que además buscan que sus alumnos tengan a través del esfuerzo una conexión con sus ser y que se convierta también en un medio  de crecimiento personal o espiritual, como quiera llamarse. 

Por esto, cada sesión tiene su propósito y está dedicada a un fin: gratitud, humildad, perdón, perseverancia, proyección serán el hilo conductor de cada clase y por el cual se trabajará durante los 45 minutos que abarca la sesión. ¿Lindo, no?

¿Qué pasa?

No, no voy a mentir.  La primera clase es dura y parece complicado seguir el ritmo de los más experimentados. De ahí el encanto de estar a oscuras pues no se siente uno observado ni se molesta en mirar a nadie más. Esto permite concentrarse en su propio ritmo, en las señales de su propio cuerpo y en estar en el momento y gozárselo más que en "hacerlo bien" imitando o siguiendo a los demás. Punto a favor.

La música se encarga de llevar el paso mientras uno hace lo mejor que puede por pedalear con diferentes intensidades y seguir una rutina casi coreográfica que ejercita todos los músculos.

Otro gran plus es que la persona guiando la clase está lejos de ser un tirano gritando "¡máaas duro, que se sientaaa!". Muy por el contrario, los mensajes son más bien positivos - como se mencionó antes- lo cual permite que uno enfoque su práctica y se deje ir mucho más allá del ejercicio mismo.

 

Pero eso sí, el highlight de la clase fue cuando empezó a sonar Eye Of the Tiger al momento tope de la intensidad. Además, justo en el momento en que incluyen pesas para complementar el entrenamiento. Estoy segura que todos nos metimos en el cuerpo de Rocky por un momento. Muy elegante, la verdad.

¿Qué deja?

Un cuerpo completamente energizado y una mente clara y tranquila. Ni una gota de estrés, mucho sudor y la satisfacción de que se llegó hasta el final. Ganas de volver.

¿Qué se necesita?

- Ante todo, ropa cómoda y fresca que permita sudar sin que se vuelva un drama. Clave un buen sistema de ventilación idealmente con tecnología de secado rápido para que no se acumule ni la humedad ni el mal olor. Yo ando enganchada con la última colección deportiva de Punto Blanco, que además de estar divina es perfecta para este tipo de ejercicio y amo que por ningún lado se le sienten las costuras, mi eterno martirio.

- Unos buenos tenis que permitan al pie respirar. Que sean ligeros y suaves, hace lo suyo.

Agua, mucha agua. La hidratación es clave.

- Toda la actitud. Nada más.

¿Dónde?

Diagonal 70A #4-68

Más información:

www.rush.fitness

3208367083

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 Maria José Marroquín, Editora Fucsia.co  

Antropóloga y periodista de viajes, experta 
en estilo de vida y lujo digital. 


Nacida y criada en Bogotá, retoques finales
entre París, Berlín y Barcelona.

Su lugar: las montañas.

Su debilidad: los libros.

Su sinónimo de bienestar: una taza de té verde.

Para saber más síguela en

Instagram: @mightyjosephine

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