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Ni tan cándida

Foto: Getty Images

Ni tan cándida

Las infecciones vaginales son una de las causas de consulta ginecológica más frecuentes. En la mayoría de los casos, son provocadas por un hongo denominado cándida y por una gran variedad de bacterias. Ármate de información contra este ejército de diminutos torturadores femeninos.

La mala noticia es que casi todas las mujeres padecen una infección vaginal al menos una vez en la vida; la buena es que estas, aunque muy molestas, no son enfermedades graves y se pueden curar fácilmente si se tratan a tiempo.

Existen varios tipos de infecciones y cada una de ellas requiere un tratamiento diferente, por eso, es muy importante no automedicarse pues un tratamiento incorrecto puede empeorar la situación. El término médico para una infección vaginal es vaginitis y los dos tipos más comunes son producidos por hongos o por bacterias.

La flora vaginal está compuesta, entre otros, por estos dos tipos de organismos, pero cuando ocurre un desbalance en el ambiente vaginal, puede aumentar el número de hongos y/o bacterias generando así diversos tipos de infección.

Señales

La ginecóloga Gloria Estela Penagos, del centro de información Celsam, explica que estas infecciones se presentan a nivel vulvar —es decir, externo—y a nivel vaginal, o interno. Así mismo, la especialista afirma que cierto tipo de infecciones pueden avanzar a través de la vagina hacia el cuello del útero, el útero y los ovarios, casos mucho más complejos que pueden llegar a causar obstrucción e incluso infertilidad.

Todas las mujeres tienen secreciones normales que ayudan a limpiar y humedecer la vagina. Siempre que este flujo sea blanco y turbio y no tenga olor, no hay de qué preocuparse. También es absolutamente normal que a medida que avanza el ciclo menstrual la secreción se vuelva más espesa, específicamente durante los días de la ovulación.

Estar atenta a estas características es una forma de detectar cuando algo no anda bien porque las infecciones suelen manifestarse a través de este flujo. Si hay olor, rasquiña, ardor, dolor o una secreción vaginal diferente a la normal, este puede ser el anuncio de la mala noticia, aunque algunas mujeres pueden no tener síntomas y sólo lo descubrirán a través de un examen ginecológico.

Es importante aclarar que estas infecciones vaginales no son enfermedades de transmisión sexual como sí lo son el herpes o la gonorrea, por ejemplo; pero es probable que ocasionalmente, durante un encuentro sexual, se transmita la infección, sobre todo de la mujer hacia su compañero sexual, caso en el cual él también deberá ser tratado.

Flora Alterada

Una de las razones más frecuentes de consulta ginecológica es la infección por hongos que se puede presentar en mujeres de cualquier edad y sin importar si son o no activas sexualmente.

Este tipo de infecciones son causadas por el crecimiento excesivo de un tipo de hongo levaduriforme llamado Cándida albicans que está siempre presente en el organismo en pequeñas cantidades y no sólo en la vagina sino también en el tubo digestivo.

Cuando se altera el equilibrio de la flora vaginal y la levadura crece en forma excesiva causa una infección; el origen de este desbalance puede tener muchas explicaciones.

El consumo de antibióticos es una de las causas más frecuentes de la Cándida. Cuando una mujer toma un antibiótico para curarse de un virus gripal, por ejemplo; también está aniquilando las bacterias ‘buenas’ que están en su flora vaginal desbalanceando ese ambiente y permitiendo que los hongos crezcan.

El desbalance también puede originarse por usar ropa interior sintética que no permite la ventilación; por usar ropa interior húmeda o por permanecer con el vestido de baño mojado durante mucho tiempo. A ciertas mujeres, no a todas, los protectores diarios les generan irritación.

Los químicos son otro factor que pude desbalancear la flora vaginal: por un lado están las duchas íntimas que muchas mujeres se autorecetan por higiene, sin saber que esto puede ocasionar problemas. Lo mismo ocurre con jabones muy fuertes que alteran el Ph natural.

Una dieta muy generosa en azúcar puede ser otra causa: favorece el crecimiento de los hongos y es por esto que las personas diabéticas son más propensas a padecer hongos de este tipo. También se puede haber trasmitido por contacto sexual o porque el sistema inmune está debilitado, sobre todo, cuando la infección se presenta en repetidas ocasiones.

Según la doctora Penagos, para detectar la candidiasis vaginal se puede teneren cuenta varios aspectos: el flujo vaginal es más espeso de lo normal, blanco y grumoso pero no tiene ningún olor particular; otras señales son rasquiña, ardor, enrojecimiento e irritación delárea vaginal.

Otros atacantes 

Si la infección no es causada por hongos sino por otro tipo de organismos es posible que el causante sea un parásito de la familia de las amebas llamado Trichomona que produce un flujo espumoso y amarillento, poco denso y asociado a la aparición de lesiones puntiformes y rojas en los labios vaginales. También produce rasquiña y mal olor. 

Otra de las infecciones más frecuentes es la ocasionada por la Gardnerella, organismo causante de un flujo cremoso, grisáceo, de muy mal olor y que puede ir asociado a dolor en la parte baja del abdomen, en la parte alta de los muslos.

Algunas infecciones vaginales severas pueden causar hinchazón de los labios de la vagina y en ocasiones, producir dolor al orinar debido a la inflamación de la apertura urinaria. Las relaciones sexuales también pueden ser dolorosas para algunas mujeres que padecen estas enfermedades debido a la inflamación de la vagina.

La forma mas eficaz de saber de qué tipo de infección se trata es recurrir a un examen ginecológico. Cada caso se trata de manera diferente; ante la presencia de hongos se suelen recetar productos de uso externo. En algunas ocasiones se necesitan medicamentos de ingestión oral y a veces se combinan los remedios.