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No más tortura con la malla supralingual

La malla se cose sobre la lengua con cuatro puntos de sutura. Foto: http://mallalival.blogspot.com/

No más tortura con la malla supralingual

Con la promesa de bajar 10 kilos en un mes, cada día más mujeres gastan su dinero y ponen en riesgo su salud mientras se someten a un proceso casi barbárico. El Invima anunció que esta técnica adelgazante no tiene registro sanitario.

Para las mujeres, encajar en los cánones de belleza ha sido históricamente un proceso complicado y doloroso y al parecer, el paso de los siglos no ha hecho más que diversificar los métodos con los que doman y atormentan su cuerpo. Este es el caso de la malla supralingual, un método para adelgazar que cada vez toma más fuerza en Colombia y en el mundo.

Se trata de una malla que se cose en la parte superior de la lengua, con cuatro puntos de sutura, mediante de un procedimiento ambulatorio con anestesia local. Su fin es obstaculizar los mecanismos de masticación y deglución de los alimentos sólidos durante un mes. 

La regla es clara: se debe seguir una dieta estrictamente líquida, nada de sólidos por un mes.

Intentar hacer trampa no es una opción para las pacientes que se cosen esta malla a la lengua, pues, al introducir alimentos sólidos en la boca y, peor aún, tratar de masticarlos, las consecuencias van, desde la ruptura de uno de los puntos, hasta serias lesiones y rasgaduras en la lengua.

En Colombia, en ciudades como Cali, Medellín y Bogotá, realizarse el procedimiento es tan fácil como ir al odontólogo. Simplemente es necesario pedir una cita, y tener una hora del día libre, para la instalación de la malla;  y estar dispuesta a eliminar durante cuatro semanas los alimentos sólidos de la dieta.

"Las implicaciones negativas a la salud de los usuarios podrían ser desde eventuales reacciones locales en la lengua y problemas tales como dolor, mala higiene bucal, mal aliento (halitosis), alteraciones a nivel del gusto; hasta complicaciones severas que podrían ocasionar la muerte, como consecuencia de una mala alimentación o resultado de un proceso infeccioso”, advierte el Invima, según reseña Semana.com

El costo del tratamiento oscila entre un millón de pesos y un millón quinientos. Sin embargo, también es promocionado en los cupones promocionales vía electrónica, sin advertir previamente a las pacientes sobre los riesgos en la salud física y mental.


La opinión de los  especialistas: “Las dietas fantásticas no existen”

Los especialistas concuerdan en que someterse a dietas extremas puede traer consecuencias perjudiciales para la salud a corto y a largo plazo.

Este método no es más que una “contraposición consigo misma, pues, a pesar de que la persona siente deseos de comer no puede hacerlo”, explica la psicóloga Annie de Acevedo, quien aseguró que este tipo de tratamientos pueden causar graves efectos en la salud mental, tanto para quienes la finalizan con éxito, como para quienes no lo logran. Desde un sentimiento de frustración y vergüenza, hasta los deseos enfermizos de continuar bajando de peso, sin importar las consecuencias.

La psicóloga calificó el procedimiento como una autoagresión y una falta de confianza en sí misma, pues la persona no es capaz de controlar su fuerza de voluntad y, por esto, acude a métodos impuestos.

Voces como estas se han hecho sentir ya en otros países en donde el método empieza a popularizarse, y en los que los especialistas de la salud claman porque sea prohibido por el Ministerio de Salud. “@SoySaludable: “Quiero pedir al Ministerio de Salud que prohíba el uso de la malla supralingual en Venezuela. Es un método antiético y peligroso para la salud. Un profesional de la salud no debe colocar esas mallas y menos recomendarlas. La pérdida de peso debe ser lenta y progresiva, no de 15 kilogramos al mes”, puso enfática la doctora Samar Yorde en su cuenta de Twitter.

Por su parte, Carolina Camacho, nutricionista dietista, aseguró que las dietas extremas como esta llevan a que el problema de obesidad se vuelva crónico. “Al iniciar una dieta es necesario evaluar las probabilidades de descompensación y durabilidad después de su finalización”, pues al someterse a dietas rápidas y volver a los hábitos de alimentación pasados, el cuerpo como mecanismo de reacción ejerce un efecto de rebote,  recuperando el doble del peso perdido.

Y ni hablar de las consecuencias. Descompensación, hipoglicemia, anemia, desnutrición y desequilibrio hidroeléctrolítico son algunas de los efectos negativos a corto plazo que una persona que se somete a estos procedimientos puede sufrir. A largo plazo, existen altas probabilidades de padecer osteoporosis, anemia crónica y desnutrición severa.

Según Camacho, la mejor forma de bajar de peso es comer balanceadamente y realizar actividad física regularmente “No se debe pensar en la palabra dieta, sino aprender a comer con inteligencia. La clave está en cuidar lo que se lleva a la boca, así como las porciones y preparación de los alimentos. De vez en cuando es bueno un pecadito, siempre y cuando exista un balance”, concluye.