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Lo que cuentan las arrugas

Pantherstock.

Lo que cuentan las arrugas

Estos signos de edad que tantas personas se afanan en querer cubrir pueden ser mucho más que eso o ser simplemente una señal de que nos hacemos mayores.

Por una parte, aparecen con la edad porque la piel pierde elasticidad con los años, por lo que las consecuencias de los gestos y expresiones faciales dejan una mayor huella que en edades tempranas. 

En principio, cada zona donde típicamente aparecen arrugas esconde un gesto habitual. Las líneas verticales que marcan los labios superiores pueden indicar una repetición en presionar un labio contra el otro, lo que a su vez implica una expresión de desacuerdo. 

En cambio, las arrugas horizontales de la frente suelen ser causadas por una excesiva preocupación, a diferencia de la arruga en forma de T que suele colocarse en el entrecejo, que muestra una constante hostilidad. Las arrugas que no conlleven ninguna mala sensación, aunque tampoco gusten a todo el mundo, son las famosas patas de gallo. Las arrugas que pueblan el contorno de los ojos van de la mano de la sonrisa que las genera, por lo que son las que todos deberíamos desear.

También hay que tener en cuenta que hay otros factores que pueden motivar más rápidamente que nos veamos la piel con más arrugas. Por ejemplo, la genética, igual de amiga que de enemiga, que puede determinar cómo y cuándo aparecerán las arrugas en nuestra cara sin que podamos hacer nada al respecto.

Malos hábitos como el alcohol o el tabaco acentúan su aparición, aunque también una excesiva exposición a los rayos ultravioleta, que pueden traspasar hasta una piel con protección solar. 

Ser muy expresivos puede también pasar factura. La falta de firmeza que supone la pérdida de elastina y colágeno es lo que acentuará la aparición de arrugas, aunque algunos tratamientos basados en vitamina A (también conocida como Retin-A o tretinoína ) pueden ayudar a conseguir una mayor firmeza y elasticidad siempre en comparación con los niveles habituales a esta edad. 

En cualquier caso, la pérdida de elastina y colágeno y la consecuente pérdida de elasticidad es natural y deberíamos aceptarla como parte de la aventura de vivir.