Cistitis: causas, mitos y tratamientos

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Cistitis: causas, mitos y tratamientos

Mucho más común de lo que se piensa, esta infección va desde el ardor al orinar hasta el posible sangrado y hay que saber por qué se da y cómo tratarla.

La cistitis es un fenómeno inflamatorio de la mucosa de la vejiga. “Sus causas pueden ser infecciosas, por radiación (mujeres que han sido irradiadas por cáncer de cuello uterino), químicas o inmunológicas”, asegura Alba Cáceres, uróloga del Hospital de San José (Bogotá).
Además, suele ser más común entre las mujeres en edad reproductiva.

¿Cuáles son sus síntomas?
La sintomatología general se basa en la urgencia para orinar, dolor en el abdomen bajo, ardor, sangrado y escapes involuntarios de orina. Cuando es de origen infeccioso, a estos síntomas se le suman fiebre, escalofríos, malestar general y dolor en el abdomen inferior.

Según la experta, es importante estar atenta a estos síntomas iniciales ya que, si no se trata a tiempo, una cistitis de origen infeccioso puede evolucionar a una infección urinaria alta; es decir, comprometer los riñones, lo que requeriría un manejo intrahospitalario. En ese orden de ideas, si después de tres días continúan las molestias se debe consultar al servicio de urgencias.

Ahora, cuando nos referimos a una cistitis crónica, el manejo debe ser mucho más especializado pues la sintomatología en las pacientes es capaz de alterar la calidad de vida.


Tratamiento
Cuando se sospecha de una cistitis, específicamente causada por infección, se debe realizar un análisis de orina y un urocultivo (examen microbiológico de la orina), para poder saber qué tipo de bacteria tiene la paciente y su sensibilidad a los antibióticos.

Hacia las 72 horas posteriores a la iniciación del tratamiento con antibióticos, la paciente debe empezar a sentir mejoría, en especial en cuanto a la reducción del dolor. No es necesario realizar un parcial de orina posterior para comprobar la mejoría.

Recomendaciones de la experta
Según un informe de la Sociedad Española de Ginecología Fitoterapica (SEGIF), “se estima que 4 de cada diez mujeres padece algún episodio de cistitis a lo largo de su vida, y casi un 30% sufren casos de cistitis recurrente”.

Ante esto, Cáceres recomienda, como primera medida “reeducar los hábitos urinarios de la paciente”, evacuando la vejiga cada tres horas y haciéndolo sentada con las rodillas separadas (nunca acurrucada). Asimismo, es importante beber de 10 a 12 vasos de agua al día o uno cada hora y evitar aguantar la orina. Entre otras sugerencias está no usar jabones en el área genital, vestir ropa 100 por ciento de algodón y si se usan protectores diarios, cambiarlos cada dos horas.


Desmintiendo los mitos más comunes

¿Las relaciones sexuales favorecen la aparición de cistitis?
Debido a la fricción en el meato urinario (orificio por el que se expulsa la orina) que se produce durante la penetración  , es posible que se presenten molestias posteriores a las relaciones sexuales. Por esto, Cáceres recomienda orinar antes – lo que favorece la calidad de la relación sexual- y después.

¿Las infecciones vaginales influyen?
No. Estas no tienen ninguna relación con las urinarias, pues se presentan en conductos distintos. Si bien, al padecer una vaginitis, por ejemplo, la mucosa de la vagina se inflama y se pueden presentar molestias al orinar – debido al contacto de la acidez de la orina con la vagina- , no influyen en la aparición de una infección urinaria.

El estreñimiento y la cistitis
Las pacientes con estreñimiento crónico son más propensas a desarrollar cistitis infecciosa, debido a que el ano, la vagina y la uretra están muy cerca y, al existir estreñimiento, esta enfermedad favorece la colonización de bacterias en esta zona.

Actividad física: ¿sí o no?
Según la uróloga, no se debe evitar practicar actividad física pero sí tener cuidado con la natación. Al finalizar la práctica, lo ideal es cambiarse el vestido de baño lo más pronto posible.

¿Usar un baño público puede favorecer la aparición de la enfermedad?
No. Se les ha enseñado a las mujeres a que deben orinar sin tocar el inodoro, sin embargo esto es incorrecto, ya que al orinar, la zona genital no tiene contacto con el inodoro, por lo que no es posible contraer una infección. Orinar acurrucada, como muchas lo hacen, causa que la vejiga no se desocupe en un solo tiempo y deteriora el piso pélvico.

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