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¿Herpes yo?

¿Herpes yo?, foto: Thinkstock

¿Herpes yo?

Una enfermedad mucho más común de lo que se piensa, no tiene cura y su relevancia a nivel de salud pública radica en el rol potencial del virus del herpes genital para facilitar la transmisión del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)

Por RevistaFucsia.com

El herpes es una Infección de Transmisión Sexual (ITS), es una enfermedad vírica, eruptiva inflamatoria e infecciosa, cuyos síntomas visibles son lesiones cutáneas formadas por pequeñas vesículas agrupadas y rodeadas por un halo rojo. Por lo general es crónica, no tiene cura, y puede presentarse de diferentes formas en distintas áreas de la piel.

Estudios afirman que en Estados Unidos alrededor de un 90% de las personas presenta alguna forma de herpes al menos una vez en su vida. La forma más común de herpes es el oral, aquellas heridas que pueden aparecer en los labios cuando se presenta una gripa muy fuerte. Pero la mayoría de casos de herpes se presentan por contagio sexual, y aunque son miles de pacientes quienes se les diagnostica la enfermedad anualmente, hay millones de personas que no saben que la tienen porque no han presentado los síntomas.

Síntomas del herpes oral
El herpes es una enfermedad muy contagiosa, basta con un breve rose con la piel afectada para que se presente el contagio. Los besos y el sexo oral son las principales formas de infección. Por lo general, el herpes oral en adultos es solo una reactivación del herpes que se tuvo durante la niñez; una vez instalado el virus, nunca deja el cuerpo. Usualmente esta recurrencia presenta síntomas más leves y ulceraciones que duran menos tiempo y son menos dolorosas.

Síntomas del herpes genital
Muchas veces el herpes genital no presenta ningún síntoma, por eso el primer indicio de que se porta la enfermedad no se presenta hasta que el individuo se infecta por segunda vez, pero durante el herpes primario es cuando se presentan los síntomas más agresivos.
A la primera aparición de los síntomas se le suele llamar herpes primario y comienza con una sensación de picor u hormigueo en el área genital, también se puede presentar dolor en las piernas, las nalgas o la ingle. Cuando se presentan síntomas, pueden aparecer de 2 a 20 días, e incluso más tiempo después de que el virus ha penetrado el cuerpo.
 
Posteriormente, en el área de contagio aparecen pequeñas ronchas rojas que se convierten en ampollas y luego, entre 24 y 72 horas después, en llagas abiertas que son muy dolorosas y son propensas a infectarse. Las ampollas suelen presentarse en los labios vaginales, el clítoris, la vagina, el cuello uterino, el ano, los muslos o las nalgas.

Si el herpes es tratado a tiempo los síntomas desaparecen en menos de tres semanas, se genera una costra encima de las llagas que ulteriormente se cae sin dejar cicatriz; pero es imprescindible acudir al médico con urgencia una vez se ha detectado alguno de los síntomas anteriormente mencionados o algunos de los que aparecen a continuación:
Escozor
Ardor, si la orina pasa por encima de las llagas
Incapacidad para orinar si la cantidad de úlceras impiden el paso de la orina, sobre todo en los hombres
Dolores musculares
Dolor de cabeza
Fiebre
Náusea
Debilidad

No existe cura
De acuerdo con la Guía para el Tratamiento de las Infecciones de Transmisión Sexual de la Organización Mundial de la Salud, “se desconoce la cura del herpes genital pero la evolución de los síntomas se puede modificar si se inicia el tratamiento sistémico con aciclovir o sus análogos tan pronto comienzan los síntomas. El tratamiento puede reducir la formación de nuevas lesiones, la duración del dolor, el tiempo necesario hasta la resolución de las lesiones y la eliminación viral. Sin embargo, no parece modificar la historia natural de la enfermedad recurrente”.

Recomendaciones
Tocar lo menos posible las lesiones
Mantener la parte infectada seca y limpia
Usar ropa interior de algodón y ropa exterior holgada
Poner paños de agua tibia sobre el área afectada para aliviar el dolor
Lavar muy bien las manos antes y después del contacto con las lesiones
En caso de herpes genital, evitar el contacto sexual desde que aparecen los primeros síntomas hasta que las ampollas han desaparecido completamente.
En caso de herpes oral, evitar dar besos a otras personas hasta que las llagas hayan desaparecido completamente.




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