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Las hormonas y la depresión

Sólo hay dos tipos de depresión netamente femenina.

Las hormonas y la depresión

Las mujeres aceptan con mayor frecuencia que están deprimidas, aunque esta afección no sea exclusiva de ellas.

“Mi primera posición frente al tema de la depresión es que ésta no es privativa de las mujeres” afirma la doctora Marta Chinchilla, psicóloga de la Universidad Javeriana de Bogotá.

Aunque las estadísticas consignadas en el DSM(Diagnostic and Stastical Manual of Mental Disorders) dicen que es más alto el porcentaje de mujeres que sufren de depresión que el de los hombres (10 por ciento al 25 por ciento para mujeres, y 5 por ciento al 12 por ciento para hombres), la doctora Chinchilla considera que no es que haya más mujeres deprimidas, sino que se inhiben menos a la hora de pedir ayuda a un profesional. “Concluir que la depresión se da mas en las más en las mujeres que en los hombres, no es sólo algo estereotipado, sino que impide que los hombres asuman con seriedad esta enfermedad cuando la padecen.”

Aunque se piense que las mujeres están expuestas a sufrir este mal en algunas etapas  o edades de su vida, sólo hay dos tipos de depresión netamente femenina.
La primera es la llamada Baby Blues o melancolía  postparto: “Ser da horas al día después de que nace el niño; la mamá llora, se siente ansiosa y asustada con respecto a su capacidad para criar, presenta cambios abruptos de ánimo e irritabilidad, entre otros síntomas. Y aunque algunos investigadores dice que se debe al cambio hormonal que se sufre en el momento del parto, pienso que en la Baby Blues tienen que ver otras variables como dificultades en las estrategias que tiene la persona para lidiar con los cambios, vacíos en sus mecanismo de apoyo emocional y sistemas de soporte. Los blues postparto pueden durar con los cambios, vacíos en sus mecanismo de apoyo emocional y sistemas de soporte. Pueden durar entre dos horas y dos semanas.

El síndrome de depresión postparto empieza con los últimos síntomas, pero es más profundo y más duradero: “Puede aparecer incluso meses después del parto, pero requiere de ayuda terapéutica y a veces de hospitalización. La mujer presenta irritabilidad, llanto o tristeza frecuente, falta de energía, dolores de cabeza, opresión en el pecho, palpitaciones, anestesia emocional-todo le importa un pepino- o hipervigilancia- sobre reacciones frente a los demás. Igualmente alteraciones del sueño, incapacidad para comer, pérdida o aumento de peso, preocupación o despreocupación exagerada por su niño sentimientos de desvalorización y culpabilidad.

Las mujeres que sufren este síndrome les da miedo herir al bebé o a herirse a ellas mismas y una fuerte perdida de interés en el sexo.

Pero, ¿hay un antídoto contra la depresión? La doctora Chinchilla es categórica al respecto:  “el mejor preventivo es tener una pasión, un proyecto de vida propio y hacer ejercicio físico regularmente, porque este aumenta las endorfinas en nuestro cuerpo y nos hace sentir bien.”