A
A
No me gusta mi nariz

No me gusta mi nariz

Si estás pensando seriamente en cambiar la forma de tu nariz, es importante que antes de tomar la decisión evalúes estos aspectos.

“Es grande, es puntuda, es alargada, es chata, está desviada, no puedo respirar bien, mira este turupe”… Estas son sólo algunas de las razones por las que se piensa en una rinoplastia, pero ¿estás segura de que esa es la mejor opción para ti?

Ya sea por cuestiones estéticas o porque ayude a mejorar tus funciones respiratorias, la operación de la nariz siempre será una procedimiento que implique la transformación de tu rostro y como tal el resultado puede no ser el que deseas. Esta es la razón por la que es tan importante que antes de tomar una decisión tan trascendental evalúes si realmente la necesitas y cuáles son tus expectativas frente a la cirugía.

Autoestima vs opiniones
Si bien tan pronto como comentes tus intenciones de operarte las opiniones comenzarán a aflorar - unas para hacerte cambiar de parecer y otras para apoyarte- lo que te debe llevar a tomar la decisión es cómo te sientes y la razón REAL por la quelo piensas hacer.

Para tener claro ese por qué te invitamos a preguntarte:
*¿Es vital?:en esta respuesta debes tener en cuenta si tu decisión de someterte a una rinoplastia obedece a que respiras mal.
*¿Es una necesidad?: aquí las razones se centran en la necesidad de corregir una malformación o una lesión provocada por un golpe o accidente, o porque estéticamente te hace sentir realmente insegura y en consecuencia, limita tu interacción con los demás.
*¿Es un capricho?:si quieres operarte para parecerte a tu actriz favorita, para agradarle a una persona, para borrar un rasgo familiar o como consecuencia de un comentario desobligante de tu pareja, entonces no necesitas una cirugía lo que requieres es un sicólogo. Sí, porque -aunque suene cruel- una rinoplastia no basta para hacerle frente a las situaciones que afectan tu autoestima. Es más, podría ser aún peor si el resultado no es el que imaginabas.

Decisión tomada
Ya tienes claro por qué quieres operarte la nariz y es una decisión tomada. Entonces ahora lo verdaderamente importante es:

1. Informarte muy bien sobre el tipo de procedimiento al que te vas a someter.
2. Investigar con minucia para elegir al médico correcto para practicar el procedimiento. Si es una clínica privada entonces averigua si el cirujano pertenece a una sociedad médica reconocida, cuántos años de experiencia tiene, cuáles son sus estudios y a cuántos pacientes ha operado con resultados exitosos.
3. Consultar con tu médico cuál es la mejor opción para tu caso específico y cuáles pueden ser los riesgos o inconvenientes de la cirugía. Además determinar –si la rinoplastia es por estética- cuál es la forma que más te conviene de acuerdo a tus rasgos y facciones.
4. Prepararte sicológicamente para los resultados y los cambios. Recuerda que tendrás un proceso de adaptación que es absolutamente normal que te llevará a sentirte mejor contigo misma.
5. Contemplar los errores, es decir consultarlepreviamente a tu médico qué hacer si algo sale mal, si se puede corregir y cuál debe ser el procedimiento para hacerlo.