Este parásito síquico te ha causado mucho dolor...y a los ¡tuyos!

Este parásito síquico te ha causado mucho dolor...y a los ¡tuyos!



Todos lo tenemos. Ha vivido siempre con los seres humanos, es más fácil verlo en los demás que en uno mismo, algunas personas lo tienen despierto casi a diario, en otras, puede estar adormecido por semanas, meses o años hibernando. Cuando despierta, te transforma, te convierte en otra persona, te abre heridas emocionales que creías sanadas, te agranda los miedos, las dudas y las rabias. Tendrá un gran poder sobre ti hasta que lo identifiques y lo conozcas. Aunque te cause sufrimiento, lo verás como algo normal, como parte de la vida. Este parásito controlará tus pensamientos, tus emociones, tus decisiones, porque tiene inteligencia propia, sus propios valores y necesidades muy diferentes a las tuyas. Si lo dejas, entrará y saldrá de tu vida como un tornado que destruirá sin piedad lo que valoras o lo que con trabajo has construido, para que después recibas los escombros desde los cuales tendrás que comenzar una vez más a reconstruir tu vida, tratando de entender qué ocurrió.

Este parásito, te puede controlar aunque no siempre tenga que ser así; Si sólo lo identificas y conoces sus características, tendrás un inmenso poder sobre él, ya que, en realidad, te darás cuenta que le conoces bien, tan bien, que hasta creerás que eres tú y no el producto de tu creación.

Cuando yo era niño, tenía un tío, simpático, muy chistoso, juguetón e inteligente, sin embargo, habían ocasiones en las que nadie se le podía acercar, era como si él se transformara en otra persona, su expresión dulce se convertía en tensa y dura; el ser abierto y extrovertido que era, se volvía silencioso, intolerante y agresivo. Cargaba su ambiente de un silencio denso, como si fuera peligroso pasar a su lado, con frecuencia su actitud contagiaba a los de su casa y entre todos creaban un infierno y, de pronto, parecía que esa sombra se iba como había llegado, sin razón aparente.

Quién no tiene una historia como ésta, que si te hace pensar en alguien, más que en ti, te prueba, que es más fácil identificar este parásito en las otras personas, porque cada uno a su manera y en su propia intensidad, tiene estas visitas y momentos oscuros que más adelante queremos olvidar para siempre. Quién no tiene esas transformaciones posiblemente en el tráfico, en la fila o cuando nos dejamos apretar los botones emocionales o súbitamente en el medio de la noche, cuando de pronto, un pensamiento de terror le abre la puerta a ese ser, y nos despertamos sintiendo literalmente, como si el mundo se estuviera acabando.

Es como si una tormenta de angustia te barriera las entrañas y piensas que tienes razones poderosas e indiscutibles para sentir ese miedo, ese terror. Sin embargo, cuántas noches has pensado que de ésa no saldrás y el sol sale como siempre una vez más en la mañana, como si nada hubiera pasado. Recuerda, es sólo un pensamiento, un pensamiento que tu creas, que tu alimentas, que crece en ti. Esos miedos o sentimientos de dolor, no tienen nada que ver con la realidad, sólo con la manera como tú la interpretas.

Este concepto lo aprendí, de una de los personas que más me han inspirado, Eckart Tolle, autor del extraordinario libro ‘El poder del ahora’, en el cual se describe a este parásito como el cuerpo del sufrimiento que se alimenta del dolor para sí y quiere crear daño en los demás, busca la negatividad, la infelicidad, el conflicto. Cuando me siento a ver una película violenta o noticias en las que me expongo innecesariamente al sufrimiento de otros, estoy alimentando mi cuerpo de tragedia; en esta sociedad pagamos por sentir el dolor y el sufrimiento ajeno y lo consideramos como una manera de entretenimiento.

Cuando cargo las conversaciones conmigo mismo o con los demás con emociones o pensamientos dolorosos, cuando critico a otro, al mundo, a cualquier persona con rabia o con sentimientos dolorosos, ese es mi cuerpo de sufrimiento, hablándole a otro cuerpo de desgracia, para que también sienta la angustia que yo estoy alimentando en mí. Cuando hablo o me comunico con alguien cargando de emoción negativa mi comunicación, buscando sólo hacer sentir mal al otro, es mi cuerpo de dolor, buscando alimentarse del sufrimiento o la molestia del otro.

Con frecuencia esas noticias o conversaciones se convierten en pensamientos de miedo, de incertidumbre, de desconfianza , de escasez, de rabia, de dolor que me repito a veces con intensidad , como si fueran verdades irrefutables, hasta que me convenzo que son mi única realidad, mi única posibilidad. No quiero decir con esto, que en la vida no hay situaciones difíciles y dolorosas, me refiero a repetirlas sin sentido una y otra vez, cuando en realidad no puedo hacer nada. Identifica tu personaje, tu cuerpo del dolor, describe sus características , ponle un nombre, recuerda cuáles son tus síntomas, cuándo va a aparecer, cómo actúa, qué caras pone, qué piensa, qué opina de ti, cómo habla, qué dice, cómo ha afectado tu vida, tus relaciones, qué ocurre cuando se va, cómo quedas.

Recuerda que no eres tú, no es un trauma, es sólo un pensamiento que tú has creado, desde hace tanto tiempo que no lo recuerdas, que tú has alimentado, que tu permites.

El mío es muy parecido a mi tío ¡Que coincidencia!
Debido a que he aplicado lo que aquí te digo, cada vez aparece con menor frecuencia y los periodos son más cortos y menos costosos, aunque no puedo cantar victoria, porque a veces, me sorprende como un invitado indeseado y me convierto en un ser silencioso, denso, intolerante, ansioso, que actúa como si todo estuviera bien, pero que por dentro, está a punto de explotar. Le puse un nombre, es un secreto que sólo lo sabe mi familia y mis cercanos porque ellos son los que se tienen que aguantar a este personaje, pero cuando se asoma yo mismo digo hoy amanecí con (fulanito) o cuando respondo mal, mis cercanos me dicen, seria (fulanito) ¿quién respondió? y entonces me pongo alerta con mis pensamientos y emociones y, me propongo matarlo de hambre emocional al no permitirme ningún pensamiento o emoción dolorosa o estresante.

Recuerdo entonces que en este instante estoy bien, que aún cuando tenga dificultades, tengo todo para ser feliz y que no puedo permitir que un pensamiento me aleje de disfrutar ese regalo de vida, que es este instante
y algo muy, pero muy importante cuando él está, recuerdo que no soy yo, que son sólo mis pensamientos de duda y de dolor que los he tenido por tanto tiempo que a veces me controlan. Entonces en esos momentos veo esa sombra desde la distancia y me mantengo en mi verdadero hogar interior, desde el cual puedo observar mis emociones y pensamientos que van y vienen, como cuando veo una calle plena de peatones que desconozco y que no necesito enfrentar para que se vayan; porque sé que en donde estoy nada me puede pasar, es como crear un espacio entre mi dolor y mi paz interior.

Reconozco que a veces no me es fácil identificar o cambiar el pensamiento que me atormenta, aunque sepa que sólo es un pensamiento que me causa dolor, pero el observarlo, el saberlo, me permite cuidar más mis palabras y mis acciones, estar alerta de no alimentar mis pensamientos o emociones de dolor, porque sé que en esos momentos es muy fácil herirme o herir a otros, ¿Cuál nombre le pondrás al tuyo? Alguien que conozco le puso ‘mal-bella’, otro lo llamo ‘Elmer’, otro ‘Jaramillo’, otro la tía ‘Julia’, recordando personajes que se parecen a los nuestros.

Aún con los niños puedes hacer esto, enseñarles a identificar sus personajes y a estar conscientes del proceso y de las consecuencias para ellos, especialmente de cómo se sienten, qué se dicen así mismos, cuándo lo dejan crecer, cómo ven el mundo y a las otras personas, cuándo alimentan ese cuerpo de dolor. Debes recordarles que es sólo un pensamiento que no pueden dejarlo crecer. Ahora si lo vas a hacer con los tuyos comienza por describir con honestidad y humildad tu propio personaje y ten cuidado de no usar el sarcasmo o la burla con otros; porque ese no serás tú, sino tu personaje que crea dolor y se alimenta con el daño y el sufrimiento en otros. Si no te gustan los tiranos que causan daño y sufrimiento en este mundo, no dejes que tus propios pensamientos te tiranicen. Recuerda que lo único que te aleja de ser feliz en este instante es un pensamiento.

Te invito a que hagas tus comentarios y a que nos describas tu personaje y lo que has sufrido por haberle dado poder sobre tu vida, o cómo has superado a este cuerpo del dolor en tu vida.
Carlos Devis
 
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