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Catalina Gómez Restrepo, Mamá de estreno

Catalina Gomez y su hija Emilia.

Catalina Gómez Restrepo, Mamá de estreno

La conductora del programa Día a día del Canal Caracol, acaba de tener a Emilia, su primera hija. Habló con FUCSIA sobre sus nueva etapa como mamá.

¿Quién es Catalina Gómez Restrepo?
Nací en Medellín hace 30 años, soy hija de una familia paisa con todas sus costumbres y tradiciones, unos papás maravillosos –mi ejemplo de vida– y una familia muy unida, que es la gran base de mi existencia. Soy la menor de ocho hijos y estudié Comunicación Social en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. La verdad, yo quería estudiar Medicina, pero desde muy chiquita me llamaban la atención los medios de comunicación. Cuando tenía 8 años, tenía un periódico familiar que hacía cada semana con los chismes de mis hermanos, con trabalenguas y con recetas de cocina que fotocopiaba y se los vendía a los novios y novias de mis hermanos. En una grabadorcita hacía programas de radio y para Navidad me inventaba cuentos infantiles, que también grababa como regalo para mis papás. En el colegio era la directora del periódico. Si con ese comienzo no terminaba como comunicadora, ¿entonces, qué?

¿Cuándo comenzó su vida laboral?
A los 20 años. Empecé en Multirrevistas como Directora Comercial y luego con la Alcaldía y las Empresas Públicas de Medellín, en la campaña del nuevo milenio. No sé si te acuerdas que me quitaron el título de Señorita Antioquia, que dizque porque cuando tenía 8 años, ¡ocho añitos!, había hecho una campaña en ropa interior. Entonces, el alcalde, que era Juan Gómez Martínez, y Ramiro Valencia Cossio, gerente de Empresas Públicas, dijeron “esto es el colmo, te vamos a nombrar Señorita Medellín, no para que vayas a Cartagena, sino para que seas la imagen de la ciudad en el nuevo milenio”. No quería que pensaran que conseguía las cosas por ser reina. Por eso, me rehusaba un poco, sin embargo, terminé montada en ese tren del reinado y ahí comenzó mi vida laboral.
Luego trabajé en Cosmovisión, que era una productora para Teleantioquia –ahora es un canal–, empecé detrás de cámaras y luego presentando el programa Sólo para hombres. Era diario, en directo y de diez a once de la noche. Fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida, creo que me estructuró mucho como presentadora.

¿Cómo llegó a Bogotá?
Yamid Amat me propuso trabajar con él en CM& . La verdad, yo no quería por muchos motivos: toda mi familia estaba en Medellín, profesionalmente estaba muy bien, hacía radio, producción de fotos, tenía un almacén y no quería dejar nada de lo que tenía. No acepté, pero empecé a hacer cubrimientos especiales de Colombiamoda, del Concurso Nacional de Belleza, de la Feria de Cali, y muchas más, hasta que a los dos años Yamid me dijo: “Por última vez, te digo, ¿lo tomas o lo dejas?”. Estuve tres años, hice miles de cosas al mismo tiempo. En enero del 2006, entré a Día a día, y también trabajo en el noticiero.
 
Cuéntenos de su primer matrimonio con el novio de toda la vida…
Me casé después de un noviazgo de ocho años, de los que los dos últimos él estuvo en Medellín y yo en Bogotá, y el tiempo de matrimonio fue igual. No funcionó y, aunque fue mucho tiempo de compartir, de crecer juntos, llega un momento que uno se da cuenta de que el amor no es tan grande como se piensa. El final llegó después de año y medio.

¿Cuándo conoció a Juan Esteban Sampedro, su actual marido?
Lo conocí en Medellín, cuando yo estaba estudiando, él siempre colaboraba con los Premios Hetores, que se entregan en mi universidad desde hace más de quince años y yo formaba parte de la organización. Cuando llegué al canal era un momento difícil, de soledad, de tristeza y cuando uno encuentra a una persona que te hace reír, que es de buen humor; que te alegra, te ayuda y te distrae; y se van uniendo las almas, los corazones, aparece el amor de la vida, y nos casamos hace más de un año.

Pasa el tiempo y viene la decisión de ser madre. ¿Cómo se toma y cómo se asume esa responsabilidad?
La responsabilidad apenas comienza. Toda la vida soñé con ser mamá y pensaba que ese iba a ser el día más feliz de mi vida, tal vez por la manera como fui educada, por las características de mi familia, por el amor que mi mamá siempre nos dio. El año pasado, Juan y yo decidimos que era el momento y empezamos a tomarlo en serio y a trabajarle al asunto.

¿Te daba lo mismo niño o niña?
La verdad, yo siempre quise una niña, de hecho, no decía “quiero tener un hijo”, sino “quiero tener una niña”. Tanto quería una niña, que me daba miedo pensar que fuera un niño, porque yo decía, yo sé que va a ser igual de maravilloso, pero al añorar tanto la niña, me daba como sentimiento de culpa.

Cuando vio a Emilia, cuando se la entregaron, ¿cuál fue la sensación?
Es como sentir que Dios existe, que la vida es maravillosa, uno no puede creer que hace un momento estaba dentro de ti y, de repente, ya es una personita.

¿Se cambia la escala de valores y prelaciones, o no?
Sí. Porque es cuando te das cuenta de que ella es lo más importante, ahora es primero que cualquier cosa y doy mi vida por ella.

Y Juan Esteban, ¿cómo la recibió?
Es el papá más feliz del mundo, el más consentidor; es increíble. Le da el tetero, se baña con ella, le cambia los pañales, le saca los gases. Es increíble. Nunca pensé que me había ganado esa ¡joyita!

¿Cómo es Lucas, el hijo de 10 años de Juan Esteban, con Emilia?
Durante el embarazo muy bien, feliz y disfrutándolo, pero cuando llegó esta personita a ocupar otro espacio, se sintió desplazado, los celos fueron normales, pero ha sido un niño maravilloso, a los 3 días de nacida la cargaba y la cuidaba, sin que nadie se diera cuenta. Como hermano mayor se siente responsable.

¿Cuándo ‘lanzan’ al segundo hijo?
A mí me dio muy duro el embarazo. Me sentía muy mal físicamente, fue complicado, y emocionalmente pasé por un momento muy difícil, que fue la enfermedad y muerte de mi mamá. Yo decía que no iba a tener más hijos. Pero, viendo semejante maravilla, se te olvidan todas las maluqueras. Sí, me gustaría, pero hay que pensarlo con calma, porque tener un hijo no es tenerlo, y ya; hay que dedicarles mucho tiempo, yo quiero gozarme a mi hija, o a mis hijos, de verdad, acompañarlos en su crecimiento.

¿Cuándo regresa a la televisión?
A mediados de octubre. Aunque mi horario de trabajo es un poco extraño, y raro para muchos, para mí es perfecto para poder compartir con Emilia. Voy a estar de madrugada hasta el mediodía en el canal y quedo libre hasta la noche, cuando vuelvo al noticiero. Entonces, voy a tener mucho tiempo para ella, cosa que me parece maravillosa.

¿Qué le gustaría que fuera Emilia?
La niña más feliz, amorosa, generosa, que donde llegara fuera como una lucecita y diera mucha alegría y mucho amor. De resto, no me importa nada más. Quiero que sea infinitamente feliz, honesta, transparente, un buen ser humano y, de hecho, ese es como el gran legado de mi mamá y eso es lo que yo quiero ser y que me gustaría que ella fuera. Que se goce la vida sin pasar por encima de nadie y, de resto… que haga lo que quiera.

Acaba de tener a Emilia en una clínica, con médico especialista, con anestesiólogo, con enfermera, rodeada de toda su familia, de su esposo… ¿Cómo cree que debió ser el parto de Clara Rojas?
Muy duro y difícil, más que por la clínica, la anestesia, el médico, en fin, todas esas comodidades… no es por eso, porque yo creo que en el momento de traer a un hijo al mundo, uno se llena de una fortaleza física y emocional increíble, sino porque debió de ser duro por las condiciones en las que estaba, porque lo más importante para un ser humano es su libertad y no tenerla y no saber qué destino va a tener su hijo, el dolor físico no importa, pero sí el dolor de pensar qué va a pasar aquí en esta situación, en estas circunstancias. Creo que el dolor más grande no fue en el momento del parto, sino cuando los separaron.

¿Se imagina separada de Emilia, así sea por un segundo, como le tocó a Clara Rojas?
(Lágrimas) ¡Ay, José Gabriel! Ni en chiste me preguntes eso. No puedo ni pensar ni hablar de eso. Más bien, tomémonos un cafecito y, como dice Andrés López: “Deje así”.


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