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Gilma Jiménez, Todo por los niños

Gilma Jiménez.

Gilma Jiménez, Todo por los niños

Bogotana, trabajadora social, madre y abuela cabeza de hogar, recientemente elegida Senadora por el Partido Verde, es la autora y vocera del referendo que busca castigar hasta con prisión perpetua los delitos de lesa humanidad cometidos contra los niños en Colombia.

Si alguna mujer en Colombia tiene resultados fantásticos en todas las gestiones que ha realizado en los distintos cargos o puestos públicos que ha tenido, es Gilma Jiménez. Entonces, hablemos de su paso por la Secretaría Distrital de Integración Social…
Fui Directora del entonces Bienestar Social del Distrito (hoy Secretaría de Integración) durante la alcaldía de Enrique Peñalosa. Todas las entidades sociales, pero particularmente las que tienen relación con niños, tienden a ser unas entidades subestimadas por la estructura del Estado. Normalmente, nombran unas señoras queridas, bondadosas, a las que les gustan los niños, en ese momento el tema de la infancia, se volvió un tema de la agenda del Alcalde. Iniciamos la construcción de la Red de Jardines Sociales con los mejores estándares de calidad; combatimos la explotación sexual y lideramos la intervención humanitaria al infierno con el que convivió Bogotá por décadas y del cual ya nadie ni se acuerda que existió: El Cartucho.

¿Y como Concejala?
Le doy al Concejo de Bogotá como corporación todo el reconocimiento por el decidido apoyo a mis iniciativas en procura de la protección de los derechos de los niños, se la jugó toda, no sé si por cansancio, por convicción o por lo que fuera, pero me hacían la segunda, inclusive en temas difíciles, como los muros de la infamia. Puedo mirar con la frente en alto a todos los bogotanos porque cumplí con honestidad y responsabilidad mis funciones. Justifiqué mis honorarios. Algunas veces me sentí desubicada porque, definitivamente, la lógica de la mecánica política es muy difícil de asimilar para personas como yo. En el Concejo comprobé que lo mejor y lo peor del ser humano aflora en la actividad política.

Hablemos de los muros de la infamia…
Logré que ese acuerdo lo firmaran todos los concejales de Bogotá. Los muros no han tenido fallo, surgen de la Ley de Infancia y Adolescencia, y de que un día me puse a leer con detalle, y de pronto descubrí un artículo que decía que, como parte de la reparación a la cual tenían derecho los niños víctimas de violencia sexual, el condenado debería ser mostrado por televisión. Los muros tuvieron acciones de tutela de 90 condenados a quienes se les violaban los derechos. Cinco de ellas llegaron a la Corte Constitucional que los amparó en revisión de la constitucionalidad del derecho a un trato digno, a la intimidad y al buen nombre, entonces ordenaron no mostrar a estos señores. Creo que los Muros de la Infamia cumplieron una función que yo misma no calculé cuando los propuse. Hoy siento que los muros fueron la cuota inicial del Referendo de Prisión Perpetua.

¿Al fin se logró acabar con las chiquitecas?
Las descubrí un día en el periódico El Tiempo, algo sobre un Reggeton Party, que era alrededor en uno de los sitios más emblemáticos de la rumba en el norte de Bogotá, pero era para niños, y de pronto veo que una señora decía que su hijita de 6 años iba todos los sábados, pero además me llamó la atención, porque el periodista preguntó ¿qué consumen? y ella contestó, pues bebidas energizantes, ahí fue donde descubrí lo de los energizantes, que es otro tema que tenemos en conserva. Sin lugar a dudas, logramos que la sociedad viera cómo unas inofensivas fiesticas de niños, en todos los estratos y en todas las regiones, eran un negocio macabro de unos hampones que utilizaban a los niños para inducirlos al consumo del alcohol y otras drogas, violarlos y explotarlos sexualmente. Todo esto sin que las familias ni la sociedad nos diéramos cuenta. Prácticamente quedaron erradicadas, pero, obviamente, hay que estar muy atentos, porque la clandestinidad es muy peligrosa.

¿Qué se ha logrado con los estándares de calidad en los jardines infantiles?
En este país había más requisitos para montar guarderías de perritos que de niños. Por lo menos en Bogotá logramos que cualquier jardín infantil cumpla unos estándares de funcionamiento, como corresponde al lugar donde se va a proteger y cuidar a los ciudadanos más importantes.

¿Se ha podido avanzar algo en los medios de planificación familiar gratuita?
Hemos avanzado en información, hay más conocimiento, el acuerdo está orientado a que todo el mundo tuviera acceso a métodos modernos de planificación, que van mucho mas allá del tema del condón, pero además temporales y definitivos, según sea el caso. Un estudio de Profamilia de hace tres años, muy desesperanzador, dice que en los sectores de mayor pobreza se encuentran mujeres menores de 20 años con dos o tres hijos, de dos o tres parejas distintas, sin ningún problema. Hay que trabajar duro en eso. Lo triste es que a muchas se les preguntó por qué tuvieron un hijo, y muchas contestaron que no era por falta de información, sino porque es una forma de salirse de la casa. El tema es mucho más complejo, y en materia de salud sexual y reproductiva, el adulto tiene que aceptar la sexualidad del joven, no podemos engañarnos, no se trata de inducir a la promiscuidad, sino de afrontar la realidad de que los jóvenes están teniendo relaciones sexuales, se están embarazando, se están contagiando.

Hablemos de la situación en Cartagena, de su turismo sexual, que es muy crítico, ¿esto se podrá controlar?
Claro, se está controlando. Lo primero es que la ciudad y el país entiendan que tienen el problema y hay que enfrentarlo, que la sociedad y las autoridades cartageneras lo asuman, pues esa ciudad es uno de los tres destinos donde usted puede ir a comprar niños.

¿Qué encontró en la Primera Cumbre de Primeras Damas y Líderes Latinoamericanas en Argentina?
Un drama invisible y doloroso: cientos de mujeres en nuestro continente mueren de sida por cuenta de la irresponsabilidad, del machismo y de la incapacidad estatal para enfrentar ese flagelo. En Colombia existe un grupo de mujeres trabajando por ese tema, que merecen todo el apoyo y el respeto de la sociedad.

Hablemos del famoso referendo, que propone modificar el artículo 34 de la Constitución para poder castigar hasta con prisión perpetua a los asesinos, violadores, secuestradores y maltratadores de los niños colombianos…
El más importante desafío que tiene la sociedad colombiana es garantizar la felicidad de nuestros niños. Por décadas, miles de ellos han sufrido las peores atrocidades en medio del silencio familiar, la indolencia social y la impunidad jurídica. La sociedad colombiana decidió iniciar el comienzo del fin de esa pesadilla. Para eso es la prisión perpetua. Estamos esperando que la Corte Constitucional nos informe si podemos votar o no por esa iniciativa.

Elucubremos un poco sobre quiénes van a pasar a la segunda vuelta de votación para la Presidencia de la República…
No tengo claro quién va a ser el contrincante, pero de lo que sí estoy segura es de que Antanas Mockus, de nuestro Partido Verde, estará en la segunda vuelta. El próximo presidente será él. Colombia se lo merece.

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