Mariana Pajón, vestida de gloria

Fotos: Juan Ruy Castaño

Mariana Pajón, vestida de gloria

Luego de haber conseguido dos medallas olímpicas muchos dirán que no hay podio al que la bicicrocista le falte subirse. Sin embargo, disfruta más el proceso que el resultado y mientras así sea habrá medallas -y Mariana- para rato.

Con 25 años recién cumplidos, Mariana Pajón ha ganado todos los títulos que una bicicrosista puede conseguir, tanto en el plano nacional como regional y mundial desde que debutó en competencias en 2008. No solo ha conquistado dos medallas de oro en las dos últimas justas olímpicas (Londres 2012 y Río 2016), también se coronó campeona del más reciente mundial de BMX en Medellín, a finales de mayo de este año.

Aunque muchos deportistas pierden el ritmo cuando ven que han ganado todo lo que en su especialidad pueden lograr, ese no es el caso de la antioqueña, que afirma que mientras permanezcan intactas las ganas de entrenar y competir que ha tenido desde el comienzo, habrá Mariana para rato. De hecho, desde ya se prepara en lo que será un largo de proceso de entrenamiento para enfrentar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.  

¿Cuáles han sido los pilares que han cimentado el éxito de su carrera?

Hay tres aspectos que han marcado mi carrera. El primero, soñar desde el principio con todo lo que he querido lograr y trazar el camino para conseguir esos sueños. El segundo, disfrutar siempre cada entrenamiento y cada carrera como si fuera la primera. Y, el tercero, rodearme de un equipo de personas increíbles que han estado siempre sintonizadas con mis sueños.

¿Quiénes han sido su apoyo en estos años dedicados al BMX? 

He tenido siempre a mi lado un equipo de triunfo que ha hecho posible que yo consiga mis sueños. Está conformado por mi familia, mi novio, mi entrenador de toda la vida, mi técnico, mis entrenadores mentales, todos los médicos, fisioterapeutas, mecánicos, directivos, que me han acompañado; mis patrocinadores, las entidades deportivas que han creído en mí, los medios de comunicación, todos los colombianos que me han enviado buena energía. Yo siempre he dicho que me subo sola al partidor pero hay muchas personas detrás empujándome con su cariño.

Sus éxitos han hecho que el público colombiano volcara su atención a este deporte. ¿Fue muy difícil conseguir respaldo de la empresa privada y de los entes gubernamentales antes de que su nombre apareciera en el podio de competencias internacionales?

Cuando alguien sueña y se levanta todos los días a conseguir esos sueños disfrutando el camino, nunca se detiene a pensar qué tan difícil es conseguir algo. Como en toda carrera deportiva, el apoyo estatal no estuvo ahí siempre, pero sí el de mis padres y algunas empresas que creyeron en mí; al final lo importante fue que llegó en el momento indicado. Y con el auge deportivo que vive Colombia, cada vez el apoyo llegará más lejos y nuestros futuros campeones serán apoyados desde más temprano en sus carreras.

¿Qué ha sido lo más enriquecedor del proceso de construcción de su carrera como deportista?

Mis padres me han formado como persona, antes que como deportista; mi mamá es educadora y en mi casa siempre está presente alguna enseñanza en valores. El hecho de dejar un ejemplo positivo para nuestros niños, tanto en la parte deportiva como humana, es lo más enriquecedor de mi carrera.

¿Qué obstáculos ha tenido que sortear en este proceso?

Ha habido caídas, lesiones, falta de apoyo en algunas ocasiones, oposición a que corriera... Pero sabía a dónde quería llegar y cada dificultad era una motivación más para sonreír y luchar lo que me había propuesto. Nunca una lesión ha sido más grande que las ganas que tengo de conseguir mis sueños. 

¿Ha tenido que sacrificar muchas cosas para conseguir lo que quiere? 

No ha habido sacrificios; el estilo de vida que escogí es diferente al de muchos otros jóvenes, pero eso no implica sacrificios. He disfrutado cada cosa que he hecho y nunca me ha hecho falta nada de lo que dejé de hacer.

¿Qué sorprende a una mujer como Mariana Pajón?

El cariño de la gente. Me sorprende ver a los niños persiguiendo sueños y siguiendo el camino que recorrí. Me sorprende pasar un rato agradable con mi familia y mis seres queridos. Yo soy una persona normal y fácil de hacer feliz.

¿Cuál ha sido, hasta la fecha, su competencia más emocionante?

Las dos medallas olímpicas han sido inolvidables e increíbles, pero la sensación de haber ganado mi título mundial 18, en el campeonato que se desarrolló en Medellín, mi casa, en la pista que lleva mi nombre y con toda mi familia y mi gente en las tribunas, fue una sensación indescriptible. Físicamente no estaba en óptimas condiciones, venía de algunas lesiones, y por la recuperación, no tuve mucho tiempo de prepararme. Por eso tuve que correr más con el corazón que con el cuerpo.

En Londres consiguió su primer oro olímpico y en Río, el segundo. ¿Qué diferencias hubo entre estas dos participaciones? 

 En Londres, venía de un inicio de temporada muy difícil, con muchas lesiones y casi que me sorprendí con haber logrado ese triunfo, porque no era mi mejor año deportivo. En Río, en cambio, la preparación fue muy fuerte y físicamente estaba muy bien. Fue un proceso largo que mis entrenadores y metodólogos llevaron con mucho control, no dejaron al azar ningún detalle. También tenía más presión y más ojos encima, pero también tenía la experiencia y sabía cómo hacerlo.

Ahora, luego de tantas competencias y triunfos, ¿qué le falta por conquistar en BMX?

Mientras se mantengan vivas las ganas de entrenar y competir como al principio de mi carrera, seguiré corriendo. No tengo un límite de años en mi cabeza. Ahora empezaré un nuevo ciclo olímpico que espero que me lleve muy bien a Tokio 2020. El próximo reto es el campeonato europeo donde, por primera vez, dejarán pelear por el título a personas de otros continentes.

¿Qué le gustaría hacer una vez se retire del BMX? ¿Cuál es su sueño?

Seguiré llevando mi mensaje a los niños, podré dedicar más tiempo a mi fundación y a hacer más proyectos sociales como los que hoy ya hacemos. Y, por supuesto, formar una linda familia. 

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