Las "grandes" del plus size en Colombia

Fotos @Andrés Espinosa

Las "grandes" del plus size en Colombia

Estas tres mujeres están revolucionando el mundo del modelaje en Colombia. Conoce su historia, la prueba de que estamos entendiendo por fin que la belleza y el poder femenino no tienen límites.

María Jiménez Pacífico, Elena Díaz Granados y Aleja Orozco son las pioneras del modelaje de tallas grandes en nuestro país. Unas con mayor experiencia que otras, han ayudado a crear un espacio para transgredir los estándares de la belleza en el mercado nacional y empoderar las curvas voluminosas. 

MARÍA JIMENEZ PACÍFICO

¿Cómo se convirtió en modelo?

En mis planes jamás visualicé ser una modelo profesional; solo soñaba con la medicina forense. Lo del modelaje empezó cuando tenía 15 años, después de que me mudé a Islandia y mi profesor de arte me escogió como imagen para un libro que él estaba escribiendo. De ahí en adelante comencé a entrenarme con diferentes fotógrafos. A los 19 años, Arnold Björnsson, fotógrafo exclusivo de las celebridades y reinas de belleza en Islandia, me descubrió en redes sociales y me invitó a un photoshoot para crear mi portafolio profesional; lo llevé a la agencia más importante de Islandia, Eskimo Models, firmé con ellos y a los tres días obtuve mi primer contrato para Zara en ese país.

¿Qué la impulsó a modelar tallas grandes?

Doce años atrás, en Europa, la demanda de modelos de tallas grandes y el movimiento plus size empezaron a tomar mucha fuerza, y mi perfil y potencial encajaba con lo que las agencias y grandes clientes estaban buscando en una modelo de talla grande profesional. Así descubrí que no solo tenía muchas posibilidades, también me impulsó a romper estigmas a nivel internacional y a querer traer el movimiento incluyente de las tallas grandes a Colombia.

Nació en Colombia, pero muy niña se trasladó a Islandia. ¿Qué significó este cambio para su vida?

Fue fundamental. Islandia es un país maravilloso, de mentalidad abierta, que me ha adoptado como su hija, me ha apoyado profesionalmente y me dio la oportunidad de descubrir muchas fortalezas de mi interior. Me he adaptado de maravilla a su sistema de vida, donde prima el respeto, la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer.

¿Que se haya radicado en ese país fue determinante para su carrera como modelo plus size?

Ciento por ciento, pues su cultura es incluyente. Además, los diseñadores son fabulosos, no les da miedo apostarles a la creatividad y el diseño para todas las tallas sin excepción alguna.

Y sí que es bella la diversidad, si no que lo digan estas modelos talla 36 y 44 que desafían los estereotipos posando juntas.

Además de modelo, es activista contra el bullying que sufren algunas mujeres por su peso o su apariencia. ¿Qué ha hecho para que esto empiece a cambiar?

He hecho una serie de campañas, pero la más reciente es #Celebroseryo, que busca que nos sintamos orgullosas de nuestra identidad, lo que somos, sin etiquetas, sin maquillaje, sin filtros, siendo reales y auténticas.

¿Qué deberían hacer quienes se enfrentan a este tipo de bullying?

En primer lugar, los padres deben inculcar el mensaje de amor propio a sus hijos. Cuando el niño se ama, refleja su alta autoestima y confianza en si´ mismo, y de esa forma ignorará y bloqueará a quienes hacen bullying. Si ya es víctima, debe denunciar, no quedarse callado, no se puede permitir la discriminación. El apoyo de los padres es fundamental, ellos son el gran respaldo.

¿Cómo enfrentó esta situación para poder pasar la página y sentirse orgullosa de sí misma y de su cuerpo?

Honestamente esto fue un proceso de varios años, pues durante 10 mi autoestima fue pisoteada y vulnerada. Salí adelante gracias al apoyo que mis padres me dieron. Por supuesto, cambiar de país y alejarme de esta situación me permitió crecer libre de prejuicios, y que pudiera identificarme como un buen ser humano y no como el monstruo del cual se burlaban y que llevaron a los límites del suicidio. Ver la diversidad y el respeto a la diferencia fue determinante para creer en mi belleza interior y en la tarea que me ha puesto la vida para ser ejemplo y ayudar a las niñas y jóvenes que sufren de baja autoestima.

ALEJA OROZCO

Usted fue reina y luego modelo, ¿cómo comenzó su historia en el mundo de la moda?

Todo en realidad fue muy espontáneo. Hace varios años me encontraba caminado por el Éxito cuando me buscaron para que aplicara para el concurso de Señorita Valle. Faltaban tres semanas para este y aunque era muy flaca, no tenía cuerpo de reina ni la preparación que esto exigía. Así que me di un año para hacerlo bien. El concurso me catapultó a la escena del modelaje y, de un momento a otro, ya formaba parte de la nómina de diseñadores caleños, como Johanna Ortiz, Andrés Otálora y María Elena Villamil, al tiempo que me preparaba para el certamen Miss Mundo Colombia.

Su historia como modelo tiene dos versiones, la de la belleza convencional y la de tallas grandes, ¿cómo tomó la decisión de la segunda y en qué se diferencian?

He sufrido toda mi vida con el peso, como cualquier mujer. Es más, creo que no existe la primera que haya crecido sin estar insegura de su cuerpo. Sin embargo, llegué a un punto en que tuve mi hija y la vi tan linda y fuerte que me cuestioné: “¿Acaso quiero que esta niña crezca sintiendo que por un lado le manifiesto lo increíble que es y por el otro no hago sino quejarme de mí?”. Así que me dije: “No más, quiero estar tranquila”. Realmente no se trata de que sean dos cosas diferentes, lo que sí sé es que ya no estoy obsesionada con mantenerme en una talla y privándome de cosas que me gustan. Es más una cuestión de fortaleza emocional y espiritual, y tener un balance entre darse unos gustos y ponerse límites. Tú tienes una responsabilidad con tu cuerpo, de cuidarlo y hacerlo feliz.

¿Tienes claro qué se considera una talla grande? ¡Te sorprenderás con la repsuesta!

¿Cómo la han acogido las personas, ahora que la consideran plus size?

A veces la gente me regaña y me reclama que no soy plus size, pero ellos no entienden que una cosa es lo que soy y otra lo que hago. Para mi profesión sí soy una mujer grande. Pero también me pasa que las marcas pretenden que me engorde para que entre en sus parámetros. Tampoco puedo sacrificar mi cuerpo y hacerle daño por eso. Otros, por el contrario, desde la portada de Soho, me agradecen mucho lo que hago. Me llenan con sus mensajes y me siento halagada de que recurran a mí para consejos y que me vean como un ejemplo de aceptación.

¿Cree que la portada de Soho influyó para romper con el imperio de la talla 0 en Colombia?

Esas fotos fueron muy importantes. Aunque ya había otras mujeres colombianas trabajando en el tema en otros países, estas fueron las primeras aquí. Este ya había llegado al ámbito de la moda pero no del modelaje, así que abrieron muchas puertas para llevar el mensaje de que todos debemos querernos y aceptarnos como somos. Así que estoy segura de que esto fue un hito, no solo en cuanto a las mujeres con kilos de más, sino respecto a cualquier cosa que los estándares convencionales de belleza consideren como imperfección.

ELENA DIAZ GRANADOS

Hasta hace poco, el nombre de Elena empezó a escucharse. ¿Qué lado de usted es el que aún no se conoce?

Soy una samaria que llegó a Bogotá hace 12 años. Estudié publicidad, y aunque era mi sueño, la he ejercido poco. Por cosas de la vida, me llegó la oportunidad de convertirme en bloguera de una marca llamada Sense Box. Ellos buscaban mujeres para que hicieran reseñas de sus productos. Todo fue muy empírico, pero aparentemente a la audiencia le encantó y yo me enganché con el tema. De ahí fue todo como un efecto dominó: las marcas empezaron a contactarme a través de mis redes. Creo en las oportunidades y me encantan los retos, siento que con mis curvas puedo lograr grandes cambios.

¿Cuál es su historia con el modelaje? ¿Fue siempre de amor o no tanto?

La verdad, aún no sé ni cómo llegó. Fue todo muy inesperado. Un día me escribió el productor de Akira Cine para que lo autorizara a mostrar mis fotos para un proyecto. Un mes después, me llamaron a contarme que me habían escogido para la campaña de Falabella. Jamás me imaginé la magnitud del proyecto. Las mujeres, cuando pequeñas, siempre sueñan con ser modelos, yo no. Nunca me creí linda, siempre estuve muy acomplejada por estar pasada de peso. Es un universo al que he respetado mucho, pero no creí que podía llegar a ser parte de él. Esta iniciativa tuvo una acogida impresionante y me abrió muchas puertas.

La campaña “No hay etiquetas, solo jeans” la vieron miles de personas. ¿En qué cambió su vida después de esto?

Esto fue para mí un punto de inflexión. Empecé a recibir mensajes y llamadas de agradecimiento; la gente andaba enloquecida, me decían que “la estaba rompiendo”. Incluso, era muy raro andar por la ciudad y verme a mí misma en vallas gigantes. Debo aceptar que no se trata solo de un cambio en cuanto a lo laboral, mi esencia también se transformó. Empecé a aceptarme y a sentirme bien con lo que soy. Siempre he sido mi más fuerte crítica y he vivido con muchos miedos y complejos desde que tengo memoria. Gracias a ello, me di cuenta de que quiero hacer esto toda mi vida: promover el mensaje de que eres linda aún cuando no formes parte de los convencionalismos de la belleza.

Recientemente firmó con Grupo 4, una de las agencias de modelaje más importantes del país. ¿Qué significa esto para usted y cómo cree que puede influenciar el tema en la industria?

Esto es simplemente una validación de que la industria está cambiando y que la gente quiere sentirse cada vez más cerca de la realidad. Esto es un cambio verdadero que está rompiendo los cánones establecidos. El público está pidiendo ver a mujeres reales, bellas, empoderadas, sin importar su peso, sus imperfecciones o su raza. Quiero usar esta oportunidad que me da la vida para llevar a esta revolución del cuerpo no solo a las marcas sino a las mentes de todas las personas.

Si esto te gustó, te invitamos a leer mucho más sobre el PLUS SIZE, porque definitivamente creemos que nada debe limitarnos.

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