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El alcohol, un condescendiente enemigo de la piel

Son serios los daños a largo plazo que produce el alcohol en la piel.

El alcohol, un condescendiente enemigo de la piel

Esas copas de más no solo se manifiestan en las ojeras del día siguiente, sino en algunos daños que pueden aparecer como granos protuberantes y que luego desencadenan problemas que minan progresivamente la salud de la piel.

Ese tono cetrino, amarillento o verdoso que notas en tu piel después de un fin de semana de pura rumba, y que atribuyes al simple trasnocho, tiene una causa concreta: mientras, sin pensarlo, consumes varios vasos de bebidas destiladas como la ginebra, el ron, el tequila, el vodka o el whisky, los niveles de oxígeno de tu sangre se reducen y por lo tanto se merma la producción de colágeno en el interior de tu piel, lo cual se evidencia en que pierde brillo, elasticidad y firmeza.


El exceso de alcohol te causa muchos más daños a la piel de los que crees. Arma de doble filo, al tiempo que el alcohol irrumpe en nuestra existencia trayendo un efecto de alegría y distensión, en tanto que dilata los vasos sanguíneos y nos hace sentir ligeros y despreocupados, obliga a nuestro hígado a trabajar el doble para estar en capacidad de liberar toxinas. Cuando ese proceso no se da naturalmente a causa del alcohol, la acumulación de grasa puede producir acné o empeorarlo considerablemente. Los granos que aparecen en la cara después de haber consumido una buena dosis de alcohol son un buen ejemplo de ello. 

Pero esto no es todo: el consumo de bebidas alcohólicas reduce los niveles de vitamina A en el cuerpo, de tal manera que a algunos problemas de resequedad y descamaciones sigue el envejecimiento prematuro de la piel. Por eso se debe tener claro que los efectos del alcohol a corto plazo no son pasajeros, tienen consecuencias posteriores.

Si bien es cierto que la genética tiene una influencia determinante en la calidad de la piel, todo el cuidado que le brindemos resulta estéril si no la preservamos a través de hábitos saludables. De allí que sea mejor evitar el consumo inmoderado de bebidas alcohólicas y elegir siempre opciones más saludables, como la cerveza o el vino.

La mayoría de los especialistas coinciden en que un alto consumo de alcohol envejece la piel más rápidamente, en especial si las personas tienden a beber de manera consuetudinaria algunos de los licores ya mencionados, obtenidos mediante un proceso de destilación, porque estos afectan de manera paulatina las fibras de colágeno y tarde o temprano traen las señales evidentes de una cara demacrada y arrugada. Igualmente, aunque la persona no haya sufrido de acné, este puede aparecer como consecuencia de un daño hepático, y entonces su piel adquiere un tono opaco, pálido y un color amarillento.

Potenciador de afecciones
Lo anterior, sin contar con que en etapas más avanzadas las personas que “toman” mucho tienen una piel enrojecida, sobre todo en el área de la nariz y los pómulos. Ni qué decir de algunas afecciones de la piel que se exacerban con el consumo de alcohol, como la rosácea y la psoriasis. La primera afecta en especial a las personas de piel blanca y en algún momento la han padecido personalidades como el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton, la princesa Diana de Gales y su hijo, el príncipe Harry, y las actrices Cameron Díaz y Renee Zellweger, entre otras. La rosácea se manifiesta como una erupción rojiza en las mejillas, la nariz, el mentón o la frente, áreas en las que aparecen venitas o vasitos sanguíneos enrojecidos, además de que la piel se torna proclive a presentar brotes de acné. Pero el alcohol es uno de los agentes que la potencian, y no solamente el contenido en las bebidas destiladas, sino en también el vino, por ejemplo. De manera que cuando se sufre de rosácea no se debe tomar alcohol, o reducirlo solamente a una copa.

El doctor Nicholas Perricone, un reconocido dermatólogo norteamericano que ha creado su propia línea de salud y belleza de la piel, describió de una manera muy precisa el comportamiento de esta frente al alcohol: “La gente generalmente piensa que el alcohol es malo para la piel, debido al hecho de que tiende a deshidratar el cuerpo, y asumen que si beben mucha agua la deshidratación desaparece. Por desgracia, este no es el caso. En realidad, el alcohol crea una inflamación en todo el cuerpo, incluyendo la piel. Los efectos van más lejos que la deshidratación: piel apagada, poros dilatados, manchas, flacidez y falta de flexibilidad son los resultados visibles del consumo de alcohol.

“Debo mencionar, sin embargo, que no tengo ningún problema con mis pacientes que disfrutan de un vaso de vino tinto con la comida. Según la investigación actual, el vino tinto puede proporcionar algunos antioxidantes muy importantes, conocidos como polifenoles, que ayudan a proteger el cuerpo. Sugiero tomar un vaso de vino con la comida, y no antes, para evitar un rápido aumento del azúcar en la sangre, que (como probablemente se sabe) provoca un estallido de inflamación en todo el cuerpo.”

El exceso de alcohol también altera el flujo de sangre a la piel, de forma que le da una apariencia poco saludable. Esto se produce porque el alcohol hace que los vasos sanguíneos pequeños en la piel se dilaten, permitiendo que la sangre fluya más cerca de su superficie. Esto produce enrojecimiento y una sensación de calor que puede conducir a que algunos vasitos capilares del rostro se rompan. Como se ha mencionado, el alcohol también conduce a la deshidratación, y como se sabe la piel seca es más propensa a las líneas finas.

Los efectos perjudiciales que tiene el consumo de alcohol para la piel corroboran que no solamente su exceso es malo para la salud, sino que también deshidrata el órgano más extenso del cuerpo porque produce un desbalance en los niveles de azúcar, con un impacto en los procesos hormonales y, por ende, con repercusiones en la piel, más aún en caso de que la persona haya sido propensa al acné.

Efectos colaterales
Al mismo tiempo que el alcohol dilata los vasos sanguíneos, inhibe la hormona antidiurética, que queda desactivada temporalmente hasta tanto los efectos de este no hayan pasado. Y su consumo durante algunas horas, digamos cuatro a cinco seguidas, en el curso de una velada nocturna hace que la persona sienta constantemente una sensación de ir al baño. Esto la lleva a evacuar muy rápido los fluidos hidratantes, antes de que estos puedan ser absorbidos para hidratar, como lo hacen continuamente los órganos, los tejidos y la piel.

Hay que tener en cuenta que el 90% del cuerpo humano está compuesto de agua, así que es muy importante que nuestros tejidos permanezcan hidratados de forma adecuada todo el tiempo, pues de lo contrario perdemos energía y la piel luce reseca en las horas posteriores al consumo de alcohol. Pero lo más grave es que a largo plazo quebranta la lozanía de la piel, desvaneciendo su color, resquebrajando su textura y produciendo un daño irreversible. No hay que olvidar que por su propia naturaleza el alcohol suele ser tóxico, y que esa carga tóxica ingresa al organismo con las consecuencias previsibles, entre estas el deterioro paulatino de la piel. 


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