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Decoración al estilo ibérico

Natalia Londono y Claudia Jaramillo están al frente de Becara para Colombia.

Decoración al estilo ibérico

Natalia Londoño y Claudia Jaramillo unieron fuerzas para abrir la primera franquicia de Becara en el continente americano. La apertura de la tienda en Bogotá coincidió con la de Moscú, en Rusia, y Casablanca, en Marruecos.

En España el nombre de Begoña Zunzúnegui es tan familiar como los de Amancio Ortega, de Zara o Rosa y Salvador Tous. Ella es la presidenta y fundadora de Becara, un referente internacional en decoración, mobiliario y artículos para el hogar. Su fama se debe al exquisito gusto en todos sus productos, manufacturados principalmente en el sureste asiático y que se venden a lo largo y ancho del territorio español. Además es ella la que hizo renacer su negocio de las cenizas cuando un incendio destruyó su fábrica de muebles en el 2006.


Para no dejarse atribular por la incesante crisis que sufre la madre patria, la señora Zunzúnegui ha fijado el rumbo de su empresa familiar hacia otros horizontes y este plan incluye a Colombia. Tras una larga temporada en el continente europeo, la administradora colombiana Natalia Londoño tuvo la fortuna de conocer casualmente a la dueña y señora de Becara en un almuerzo en el famoso restaurante El Qüenco de Pepa en Madrid. Esta fue la ocasión para que la importante firma española pusiera sus ojos en nuestro país. Con los ánimos de buscar otras oportunidades de negocio, Natalia regresó al país buscando los socios adecuados para abrir la franquicia de Becara en Colombia. Su mejor amiga de toda la vida, Claudia Jaramillo, fue su primera opción.

Después de compartir juntas su época de estudiantes en el Colegio Anglo Colombiano en Bogotá, las dos amigas vivieron siete años en Madrid, donde culminaron sus estudios universitarios y aprovecharon la bonanza europea que se vivía a comienzos del nuevo milenio. Ante la propuesta tentadora de Natalia, Claudia le dio sin titubear un sí a su inseparable compañera para que fueran ellas las primeras representantes en el continente de la famosa decoración colonial de Becara.

Bienvenido el fausto
Sensibles a la moda y al buen gusto, las empresarias se dejaron conquistar rápidamente por la exquisitez y calidez que transmiten los espacios construidos en Becara. “Lo minimalista abunda en Colombia, y vimos en Becara la oportunidad perfecta para darle un giro a la decoración e imprimirle ese sentido clásico y provenzal tan característico de los europeos”, apuntan emocionadas ante la apertura de la franquicia en el sector de Quinta Camacho en Bogotá.

En abril pasado, Zunzúnegui visitó Bogotá, conoció la futura tienda y se convenció de que esta era una buena entrada de Becara en el mercado latinoamericano. Tres meses después, Claudia y Natalia viajaron a Madrid a empaparse más de la marca y hacer su primer pedido. “Fue una experiencia divertida. Las dos estuvimos en una bodega de veintidós mil metros cuadrados en la que no sabíamos qué escoger”. 

Lámparas de mesa y de techo, mesones, muebles en madera, fragancias para el hogar y un sinfín de artículos óptimos para regalar y decorar la casa o la finca son parte de la oferta que busca romper el molde en la adecuación de espacios.

Supliendo la necesidad de encontrar todo en un mismo sitio, Becara también ofrecerá su línea Contract, dirigida a proyectos en decoración de hoteles, restaurantes, empresas y casas campestres. Toda la experiencia que Natalia y Claudia quieren concebir con Becara esperan trasladarla próximamente a la capital del Atlántico, pues ellas consideran que “su cercanía a los puertos y el gran parecido de La Arenosa con la ciudad andaluza de Marbella pueden funcionar de maravilla”.

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