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¿Mamá o ejecutiva?: el eterno dilema

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¿Mamá o ejecutiva?: el eterno dilema

No es fácil sentir que para ser una buena mamá se debe sacrificar el éxito profesional… Dos aspectos importantes en la vida de la mujer que a menudo se enfrentan ¿Cómo manejar la aparente encrucijada?

Aunque no hay un momento perfecto para la maternidad, las diferentes esferas sociales, incluida la comunidad médica, esperan que las mujeres tengan su primer hijo en la adultez y máximo a los 35 años. Justamente en el mismo periodo en el que la mayoría de las personas alcanzan la estabilidad laboral y están en la época en la que deben trabajar duro para garantizar asensos, buenos salarios, posicionamiento, reconocimiento y, si es posible, una pensión para la vejez. 

También entra en juego el tema económico que es indispensable a la hora de educar a un hijo. Tener estabilidad financiera para poder pagar el bienestar y la educación de los pequeños requiere, en la mayoría de los casos, que el hombre y la mujer aporten a la economía familiar; así que pensar en que ella no genere ingresos y se dedique unicamente a cuidar a los hijos es una opción poco probable.

La decisión de emprender el proyecto de la maternidad en medio de una prometedora vida laboral no es fácil. El fin de traer un hijo al mundo es poder criarlo, acompañaro y educarlo; no tener que dejarlo en manos de terceros que adopten el papel que le corresponde a la madre. 

¿Qué hacer?

“Lo primero que debe hacerse es un análisis con la pareja de la situación y de los diferentes aspectos que afectan la decisión que se va a tomar. Si las mujeres encuentran que no es un asunto fácil de dilusidar, la asesoría de un especialista puede ser de gran ayuda”, dice la sicóloga María Andrea Calle.

Es clave mediar y no ser extremista. La renuncia a una de las dos opciones no necesariamente se tiene que llevar a cabo, lo importante es tomar la decisión a tiempo de tal manera que la planificación haga fácil el proceso de combinar los dos roles con éxito sin que ninguno deba ser abandonado.

Según Calle, es ideal que está decisión sea tomada antes de asumir la maternidad. Es un camino que debe ser fruto de un análisis de pro y contra de los aspectos que entran en tensión, pues seguramente y es apenas natural, la mujer va a tener que sacrificar algunos aspectos de la vida laboral, pero eso no necesariamente significa que es el fin de su carrera.

La clave: Los puntos medios

Pueden darse muchas situaciones que hagan que las mujeres pongan sobre una balanza sus prioridades, por ejemplo, ¿qué hacer si ella tiene un congreso muy importante en Cartagena al que no puede faltar y su hijo está enfermo? Algunos pensaran de inmediato que no debe viajar, pero si se tiene en cuenta el factor pareja “una solución es que el papá se encarge del hijo ese día en el que ella va a estar ausente y que ella cuadre su agenda para ir y regresar el mismo día. No va a ser irresponsable con el cuidado de su hijo y tampoco va a tener que renunciar al compromiso laboral que ya ha adquirido” afirmó Calle.

Los puntos medios y el apoyo de la familia y en especial de la pareja, hacen que el dilema se pueda manejar tranquilamente y sin sobredimensionarlo; pues de acuerdo con Calle, el papá juega un papel fundamental y ambos deben ceder en su vida profesional en pro de la educación y la crianza de su hijo.

Tanto la maternidad como la vida laboral son importantes y por eso todas las ayudas para mantener el equlibrio son bienvenidas. Tener una niñera, por ejmeplo, puede ser una buena estrategia siempre y cuando se tengan claros sus limites y no se le adjudique la responsabilidad maternal que no le corresponde, concluyó Calle.

… Ser mamá y ejecutiva al mismo tiempo, es un dilema que puede tener una solucion sencilla si se planifica y se cuenta con la ayuda y la asesoria necesaria. La recomendación es no entrar en pánico, tomar las decisiones con calma y sensatez para afrontar el reto de ser una buena mamá.