Nuestra piel nunca duerme…

Rutina básica para el cuidado de la piel.

Nuestra piel nunca duerme…

Rutina básica para el cuidado de la piel.

La piel es el órgano más grande que tenemos; gracias a ella estamos protegidos de las agresiones externas, mantenemos la temperatura del cuerpo y disfrutamos de muchas de las sensaciones que el mundo tiene para ofrecernos. Sin la piel el organismo estaría desprotegido y es por ésto que son necesarios ciertos cuidados para mantenerla sana, joven y hermosa.

Durante el día la piel protege al organismo de las continuas agresiones externas producidas por el sol, el aire y todo tipo de agentes químicos y ambientales… en la noche, cuando todo está en silencio y la mayoría de nuestros órganos descansan, ésta acelera sus procesos reparadores y los tejidos se regeneran con mayor intensidad. En este momento, es esencial que la piel esté totalmente limpia, tonificada, hidratada y nutrida para que pueda cumplir sus funciones protectoras como es debido y mantenerse en forma durante más tiempo.

Rutina básica para el cuidado de la piel:

Limpiar: primer paso de la rutina; ayuda a retirar impurezas, maquillaje y excesos de sebum de la piel.

Tonificar: Termina el proceso de limpieza, refresca y prepara la piel para la hidratación.

Hidratar: Proteger la piel de las agresiones externas, manteniendo su nivel de agua y ayudando a restaurar el manto hidrolipídico de la piel.

Nutrir: Alimentar y regenerar la piel.

Los exfoliantes, mascarillas y otros tratamientos puntuales también ayudan a mantener la piel lozana, tersa, suave y bella, sin embargo, son una extensión de esa rutina que tanto hombres como mujeres debemos practicar cada día pero que dependen puntualmente del tipo de piel y de las condiciones de la piel de cada persona.

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