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Matrimonio a prueba de balas

Por Revista Fucsia

Matrimonio a prueba de balas

Encuentra aquí nueve consejos simples para un matrimonio bueno y sobretodo, perdurable por Lila Ochoa.

 
Hace rato que está superado el tema de cuál es el proveedor en la vida de las parejas de hoy. Da lo mismo, lo importante es que ambos aporten a los gastos que de antemano han acordado y que son necesarios para mantener el hogar.

Pero en esta época, cuando cada uno tiene un trabajo que le supone exigencias diferentes, es más difícil construir un mundo que les convenga a los dos. Que ambos se sientan gratificados, que el trabajo doméstico esté repartido en igualdad de condiciones y que estén de acuerdo en las decisiones financieras es ahora casi un imposible. A no ser que la pareja se case muy joven, lo normal es que cada uno tenga ya una carrera y un trabajo definidos. Mezclar dos culturas financieras, aparte de todo lo demás, puede ser una prueba dura de superar. Y, aunque es muy fácil hablar de reglas, la experiencia enseña mucho.

Pensando en este tema encontré un artículo que resume en unos cuantos consejos cómo hacer que dure una relación. El primero, y más importante, es, aunque parezca raro, dedicarse tiempo a uno mismo. Eso de tener mundo propio sigue siendo el mejor consejo. Cuando uno se toma el tiempo y el trabajo de ser mejor, bien sea estudiando otro idioma, adquiriendo nuevos talentos o tomando clases de cocina, tiene temas de conversación, se convierte en una persona más interesante y, lo más importante, se siente más contento.

Tener sexo a menudo es el segundo consejo, pues el lazo es más duradero gracias a las famosas dopamina, sustancia que produce sentimientos de satisfacción y placer, y oxitocina, hormona relacionada con los patrones sexuales, de las que tanto hablan los sicólogos. Según los terapeutas, tener sexo regularmente hace que uno almacene estos neuroquímicos; es como tener una reserva para sobrevivir a los malos tiempos. El tercer consejo afirma que cuando se presentan desavenencias es bueno dormir contrariado y con la mente confusa, pues durante el estadio REM del sueño uno soluciona mejor los problemas, así, hay tiempo de reflexionar y no se reacciona en caliente. Respetar la privacidad de la pareja es el cuarto consejo, y el enemigo número uno de una relación es husmear en el correo electrónico o en el celular del cónyuge. En la era del Facebook y del Blackberry es vital tener claro que uno no anda contándole a los demás su vida privada, pues las palabras escritas, escritas quedan y, como decía mi mamá, “la ropa sucia se lava en casa”.

Evitar los amigos tóxicos es el consejo número cinco. Piense en esas parejas de amigos que siempre están peleando. Aunque no lo crea, dicen unos estudios de la Universidad de Brown que si sus amigos más cercanos se separan, su matrimonio corre el riesgo de acabarse también. Lo mismo pasa con los compañeros de trabajo y con los hermanos, pues parece que el virus del divorcio es contagioso.

El sexto consejo es un clásico: no llevar trabajo a la casa. Cuando no hay límites entre lo uno y lo otro, el estrés entra por la ventana y el amor sale por la puerta. El séptimo consejo: en cuanto al trabajo doméstico es mejor ser realista: un hombre nunca hará 50% del trabajo de la casa, por lo tanto, si le molesta lavar platos y tender camas, busque una empleada, este paso resulta más barato que enfrentar un divorcio.

El octavo consejo suena crudo, pero es necesario: hacer capitulaciones. Cuando dos personas tienen su propio dinero y están acostumbradas a manejarlo como bien les parece, es mejor dejar claro de antemano qué tipo de vida quiere cada uno. Las capitulaciones son aun más importantes cuando es la mujer la que gana más, pues en caso de una separación corre el peligro de perder buena parte de sus bienes.

Normalmente, una pareja pelea porque no se pone de acuerdo en cómo manejar la plata. Las peleas por dinero son insoportables y terminan agriando el día a día de la pareja mejor avenida. Si desde el principio se dejan las cosa claras y regularmente se airean las finanzas, es probable que su relación perdure en el largo plazo. Este es el noveno consejo.

Son, pues, nueve consejos que exigen tiempo y esfuerzo para que el amor perdure, y cinco minutos para que una pelea acabe con todo. Así es la vida.

Lila Ochoa
lochoa@revistafucsia.com