¿Las mujeres que están en La Habana están pensando como mujeres?

Foto: LIMPAL España

¿Las mujeres que están en La Habana están pensando como mujeres?

Mucho se ha hablado del papel de la figura femenina en el proceso de paz de Colombia. Carmen Magallón, directora de LIMPAL España plantea la necesidad de ver si las mujeres están siendo bien representandas en La Habana.

Por Julia Alegre

Carmen Magallón puede ser una desconocida para muchos, pero es una de las académicas más importantes en el estudio de las aportaciones de las mujeres a la ciencia y a la historia de la humanidad.

Doctora en Ciencias físicas, la española es además una ferviente activista a favor de los derechos de las mujeres y su incidencia en los procesos de paz y la resolución de conflictos por medios no violentos. Es Directora de la fundación Seminario de Investigación para la Paz (SIP) y presidenta de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (LIMPAL) en España, una de las organizaciones feministas más longevas del mundo
Fucsia.co habló con ella para conocer su visión acerca de la realidad de las mujeres en Colombia, la labor de estas en la construcción de paz y cómo pueden incidir en las políticas públicas. 

¿Por qué cuesta tanto incluir a las mujeres en las mesas de negociaciones de los conflictos?

Cuesta por que se piensa que los actores relevantes son los que han peleado, y generalmente estos están liderados por hombres. Es una inercia. Las mujeres llevan a las mesas nuevos temas. Dado que muchas de ellas están más cercanas a la vida cotidiana y a la sostenibilidad de la vida, les preocupa cómo va a ser la educación de los hijos, si va a haber mejoras en la vivencia, reparto de tierras, acceso a sanidad de una manera digna… Es decir, todo lo que concierne a la vida cotidiana.

Eso tiene que ver con el proceso de paz, porque la paz tiene que ser sostenible y tiene que haber condiciones de vida para los que se reinsertan. Todo eso las mujeres lo suelen llevar a las mesas, aparte de reclamar verdad, justicia y reparación. Lee el artículo '¿Cuál es la política de las mujeres? La política de las mujeres es toda'

¿Qué es esa lógica de sostenibilidad de las mujeres de la que hablas?

Es una que prioriza por encima del interés material, como por ejemplo, delimitar fronteras o un recurso mineral, la vida de la sociedad, de las nuevas generaciones.

Esta se invisibilidad y supone un desconocimiento. Es como vivir en dos mundos. Alguien que vive inmerso en una forma de pensar escapa de comprender a otro que vive en otra forma de pensar. Ese es el reto, romper ese paradigma. Hay que interpelar a los otros. No basta con que nosotras estemos organizadas, sino que hay que sacudir de una manera simbólica a la otra parte para hacerles reflexionar.


Foto: LIMPAL España


Defiendes la organización de mesas paralelas por parte de la sociedad civil que se desarrollen paralelamente a la oficiales, ¿cuál es el valor añadido de estas?

La sociedad global suele establece conferencias paralelas cuando hay cumbres de jefes de estado para poder debatir los mismos temas, pero desde la libertad que da el situarse en otras coordenadas de pensamiento y de realidad. De ahí surgen nuevas propuestas que a veces son difícil de alcanzar si estas en una mesa con quienes representan las formas de pensar más establecidas; es más difícil interaccionar.

O quienes están en esas mesas de negociación, lo interesante es que lleven las propuestas elaboradas en conferencias paralelas. Una cosa no se contradice con otra. ("El posconflicto tiene que tener cara de mujer")

¿Cómo está Colombia a ese respecto?

No conozco muy bien los lazos que unen a las mujeres que están en las mesas con los movimientos de mujeres en la base. Esas sería la pregunta que habría que hacerse: ¿qué relación tienen estas señoras con los movimientos de mujeres? ¿Qué tipo de planteamientos se están llevando a la mesa? ¿Son sólo un cuerpo de mujer pensando como un hombre más?

Me parece importante reflexionar sobre si los acuerdos han de ser llevados a refrendación, y si se las organizaciones de mujeres deben incidir en la mesa y en la sociedad. Hay que hacer un trabajo en la sociedad civil para que la opinión pública respalde los acuerdos a los que se llega en la mesa de La Habana.


Foto: Casa de la Mujer


Has hablado de que en Colombia hay una gran proliferación de organización de mujeres, ¿cómo hacer que su trabajo a favor de la paz y la construcción de país sean visibles?

La clave es la unidad. Tienen que unirse, lo que no significa que sean una sola organización, sino sumar esfuerzos. Un paso muy grande fue la Cumbre Nacional de Mujeres, pero eso tiene que hacerse más presente, no tiene que ser algo puntual. La unión tiene que ser constante y persistente, porque en otros países es lo que se ha visto que funciona, es lo que logra incidir. No olvidemos que los gobiernos dependen del voto de la gente, y este también se configura en función de movimientos sociales. Lee 'Organizaciones sociales exponen violencia sexual colombiana ante CPI'

Estas mujeres tienen que entender que son un movimiento, no una ONG. Las ONG, con todo respeto, trabajan con proyectos. Lo que buscamos nosotras es un movimiento de mujeres muy diversas que sea capaz de formular propuestas conjuntas e incidir en la política pública.


Para alcanzar la paz, ¿se vale todo?

Es cierto que el tiempo de la paz y el de los derechos humanos no van de la mano. A veces para conseguir la paz, se necesita un periodo en el que los derechos humanos quedan en un segundo plano, pero estos tienen que llegar.

Tampoco se puede poner límites a la generosidad humana, porque la generosidad es un bálsamo. Cuando alguien es capaz de tener generosidad para olvidar, perdonar, eso no se puede formular una dejación de derechos. Posiblemente es una muestra de grandeza.


foto: Casa de la mujer


¿Qué es la reconciliación para ti?

Es el respeto por la diferencia, la diversidad y la posibilidad de convivir entre personas diferentes. Es el construir instituciones que permitan dirimir conflictos a través de la ley y de métodos que no recurran a la violencia. La reconciliación tiene muchas derivaciones y no tiene por qué exigir que seamos todos amigos.

¿Existe  una hipervisibilización de la mujer como víctima en Colombia?

La etiqueta no puede quedarse ahí, no podemos partir de esa premisa.

No tenemos acceso a la política y a nada a partir de lo que carecemos. No podemos situarnos en reclamar constantemente como si ellos tuvieran algo que a nosotros nos falta. No es esa la actitud. El poder no tiene algo que a mí me falta. Yo le puedo ofrecer al poder otra forma de priorizar, otras vías de pensar, otra racionalidad. Claro, le reclamo recursos, reparación, pero yo le puedo ofrecer mucho. Pero sin colocarme bajo el paradigma de víctima.

Muchas  mujeres que han sido victimizadas no quieren quedarse en ese papel de victimas. Es una etiqueta que a veces te paraliza.  Está muy instaurado en el discurso internacional y los medios decir que somos un grupo vulnerable. Vulnerable somos todos, hombres y mujeres. La vulnerabilidad es una condición humana.  Y asumir la vulnerabilidad tiene una capacidad para desarrollar nuevas políticas inmensa, como establecer políticas de cooperación y no de humillación al otro. ("A la mujer colombiana no sólo hay que nombrarla cuando es víctima")


Foto: La Casa de la Mujer


Tú trabajo académico se ha basado en estudiar y difundir las contribuciones de las mujeres a la ciencia, ¿crees que el mundo como lo conocemos hoy en día sería diferente si la historia de la humanidad se hubiera transmitido incluyendo los logros de hombres y mujeres por igual?

Si se transmite una historia donde los protagonistas son la mitad de la humanidad, las formas de ver el mundo que se transmiten son esas, y se invisibilizan otras que han existido siempre.
 
Mujeres científicas ha habido siempre. Se invisibiliza que las mujeres químicas aportaron problemas que los hombres no habían resuelto, como el análisis de aguas. Existen muchas aportaciones, pero sobre todo hay que entender que son problemas que completan la ciencia, completan el mundo. Por tanto, una ciencia que no contiene las contribuciones de las mujeres está sesgada.

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