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El punto G de los hombres

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El punto G de los hombres

Es común oír hablar del punto G de las mujeres, de su ubicación, existencia y efectividad, pero ¿qué pasa cuando entramos en el terreno masculino? No te quedes con la duda, entérate.

Aunque para algunos el punto G femenino sigue siendo un misterio, es mucho el material que se ha publicado al respecto en los medios de comunicación. La creencia popular es que las mujeres tienen una zona sensible en la vagina que cuando se encuentra y se activa con éxito produce en ellas un placer de infarto…¿Será que le ocurre lo mismo a ellos?

La respuesta es que sí. Los hombres también tienen zonas que no son evidentes a simple vista y que pueden hacerlos sentir sensaciones insospechadas en su cuerpo. Si quieres explorar con tu pareja, lo primero que debes decirle es que abra su mente y trate de experimentar para que compruebe por sí mismo el prometido paraíso que trae consigo la estimulación de su punto G.

Según la reconocida columnista de sexo, Esther Balac, el punto G masculino está en una zona un poco controversial dada su cercanía con el ano; esto hace que hablar sobre el tema y acceder a ese misterioso lugar no sea del todo fácil entre las parejas.

“Muchos frenan en seco y se hacen los desentendidos o entran en pánico cuando se enteran de que el domicilio de uno de esos puntos que los pone a mil queda justo ahí, donde solo puede llegar el urólogo –y eso-, cuando muy a regañadientes se someten al examen de la próstata” , afirmó la columnista en su libro El Club del Buen Sexo.

El principal tabú de este tema es, tal vez, que el placer en esa zona se asocia con homosexualidad. Lo importante es reconocer que se trata de gustos y que es necesario dialogar con la pareja para que ambos se sientan cómodos si deciden explorar esa zona. Es bueno que hagas sentir a tu hombre seguro, lejos de juicios sobre su hombría, ayúdale a comprender que puede disfrutar plenamente de su sexualidad activando zonas poco comunes.

¿Cómo ubicarlo?


El misterioso lugar también ha sido denominado punto P porque queda en la próstata, el órgano masculino que se encuentra exactamente en frente del recto y debajo de la salida de la vejiga urinaria. La característica que lo hace sensible es que contiene muchas terminaciones nerviosas.

Pero no solo es necesario encontrarlo, también es importante la estimulación. Según Balac, este aspecto requiere de máxima compenetración en pareja. La clave es masajear suavemente, acariciar. No seas agresiva, mesúrate, ve al ritmo que él te pida y si logras descubrirlo se delicada para que poco a poco encuentren entre los dos el detonante perfecto.

Es cuestión de diálogo y riesgo en pareja. Puedes sorprenderlo proponiéndole una exploración conjunta por el punto G de cada uno, al fin y al cabo, como dice Balac, es un tema más práctico que teórico y solo quienes se alejan del fantasma de la homosexualidad y se permiten el juego erótico en esas zonas míticas, pueden dar fe de su existencia.
                                                               

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