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Los misterios del sexo anal

Las maravillas del tercer ojo: sexo anal, foto: Thinkstock

Los misterios del sexo anal

Unas veces tabú, otras una fantasía, otras un logro; el sexo anal se ha ido adentrando en la escena sexual gracias a la expansión del uso de pornografía.



El sexo anal es una práctica sexual que consiste en la introducción del pene por el ano y el recto de la pareja; suena simple, pero esta experiencia puede tener ciertas complicaciones, precisamente porque el ano no está diseñado para la penetración sino para la expulsión. Aún así, el ano cuenta con muchas terminaciones nerviosas que otorgan una sensibilidad similar a las de los genitales, por eso es posible encontrar placer en la penetración y potencializar la excitación al tener dos puntos de placer.

Qué tan común es
El origen del sexo anal se remonta a la antigua Roma y la antigua Grecia, aún así sigue siendo un tabú, porque es considerado malsano o depravado; sin embargo, la fisionomía anal permite el placer tanto en hombres como en mujeres y no habría razón para dejar de experimentarlo. Según un Estudio Nacional de Comportamiento Sexual realizado por el Gobierno de Chile, el 22,7% de la población incluye el sexo anal durante la actividad sexual, ello indica que esta práctica, aunque aún no es masiva, hace parte de la vida sexual de las parejas, tanto homosexuales como heterosexuales, pues el estudio afirma que “el 25% de los hombres reporta sexo anal como una de sus prácticas sexuales, en las mujeres este porcentaje desciende al 20,3%”, que es bastante cercano.

Un mito relacionado con el sexo anal es que está directamente relacionado con la homosexualidad, esto es falso, muchos hombres heterosexuales disfrutan de la inserción de un dedo en el ano durante el acto sexual, ello incrementa el placer y nada tiene que ver con la inclinación sexual.

Guía para principiantes
Lo más recomendable para empezar es la autoestimulación, explorando la sensibilidad externa que se puede llegar a tener, ya sea manualmente o con un vibrador. Después de haberlo hecho dos o tres veces se facilitará hacerlo con la pareja.
El ano no cuenta con lubricación natural como la vagina, por eso es fundamental acudir a un buen lubricante a base de agua para facilitar el proceso, los lubricantes a base de aceite no son tan efectivos.
La pregunta fundamental es: cuántas veces se requieren para dejar de sentir dolor. La respuesta está relacionada con el tamaño del pene y con el nivel de relajación y excitación, pero si se realiza con frecuencia, luego de 3 o 4 veces se comenzará a sentir placer.
Si han decidido utilizar un vibrador, la mejor opción es aquel que es liso y lubricado. Es recomendable introducirlo lentamente para que los esfínteres se acostumbren a esa nueva sensación.
La estimulación constante del clítoris y otros puntos sexuales es muy importante para lograr la excitación necesaria para las primeras veces de sexo anal; pídele a tu pareja que te consienta todo el tiempo.
Durante las primeras veces es posible que experimentes ganas de defecar o de orinar, es normal, porque no estás acostumbrada.. Ocurre lo mismo que cuando proporcionas sexo oral y produce náuseas; con el tiempo aprenderás a dominar esta reacción natural y disfrutarás de lleno de la penetración.
Una vez él esté adentro y estés disfrutándolo, contrae y relaja los músculos del ano para otorgarle más placer a tu pareja. Lo excitante de esta práctica para los hombres es que el ano suele ser más apretado que la vagina, el manejo de tus músculo garantizará placer de inmediato.
La gradualidad y la paciencia son los mejores tips en cuanto a la práctica de sexo oral, aprender a conocer el cuerpo y sus límites es parte del proceso y no debes excederte si no quieres convertir el sexo en algo doloroso.

Cómo dar placer
Algunos hombres disfrutan de la estimulación de la próstata, a la que puedes acceder insertando tu dedo en el ano de tu pareja y a un centímetro encontrarás la próstata, que puedes estimular moviendo tu dedo en círculos.
Antes de utilizar tus habilidades digitales, procura acariciar y agarrar con fuerza la cola de tu amante, así se experimentará una excitación mayor y se preparará la zona para el placer anal.
La estimulación oral también puede ser bastante placentera para tu pareja, así que puedes familiarizarte con el llamado “beso negro”, que consiste en lamer su ano para estimular sus terminaciones nerviosas.

Posibles riesgos
La mayor barrera para realizar sexo anal con regularidad son las molestias que puede ocasionar debido a que el ano no pertenece al aparato reproductor y no está fisiológicamente condicionado para la penetración. Una adecuada estimulación con caricias y lubricantes facilitarán el camino.
Es fundamental que ambas partes estén de acuerdo con este tipo de penetración, cualquier exceso de fuerza puede producir heridas e incluso hemorragias.
Tanto el recto como el ano están contaminados de material fecal, por eso es recomendable realizarlo con condón para evitar infecciones causadas por los mútiples microorganismos que allí se alojan
Jamás cambies de sexo anal a vaginal sin cambiar el condón, sin lavar el pene o el vibrador; para ambas prácticas debe haber la mayor asepsia posible, el cambio frecuente incrementa el riesgo de adquirir infecciones se incrementa exponencialmente.




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