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Comámonos a besos

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Comámonos a besos

Un beso marca ante todo, un antes y un después en cualquier relación personal. Además de que son predictores de la compatibilidad sexual, nos dan un abrebocas de cómo sería hacer el amor con aquella persona. El sexólogo Ezequiel López, habla de las clases y los consejos para dar un buen beso, en su nuevo libro “El Erotismo Infinito”.

Para dar un buen beso, existen unas reglas fundamentales que nunca debes dejar de pasar por alto.

El aliento

Un buen lavado y cepillado de dientes es esencial. Ayúdate con el uso de chicles y pastillas si acabaste de comer y te sorprendieron con un beso.

De menor a mayor
Empezar con besos muy suaves, incrementando los movimientos orales y la apertura de la boca poco a poco. Entre más intenso sea el momento, usa tus manos y acaríciale la cara, el cuello, los hombros y la espalda.

No a la monotonía
Un buen beso no es eterno. Añade variedad en tus movimientos, la postura de tu cuerpo y tus labios, la velocidad y el ritmo son factores determinantes para que tu beso sea de película.

Según el libro del sexo, el Kamasutra, “ los besos pueden dividirse en cuatro categorías: moderados, contraídos, rápidos y suaves. Todos se clasifican según la parte del cuerpo a la que son aplicados, porque hay distintas clases de besos apropiados para cada fragmento de nuestro cuerpo”. Guíate con las clases de besos existentes que vale la pena explorar:

El beso nominal:
Se da un leve roce entre los labios de los amantes. No hay humedad, solo contacto.  

El beso palpitante:
Generalmente la mujer, venciendo su intimidad, toca la boca de su amante y mueve lentamente el labio inferior mientras él lleva el ritmo.

El beso de contacto: Consiste en rozar los labios de la otra persona con la lengua, cerrando los ojos y colocando sus manos en las de él.

El beso directo:
Cuando los labios de los dos entran directamente en contacto, la apertura y la dirección es la misma entre ella y él.

El beso inclinado:
Se da con las cabezas vueltas una hacia arriba y otra hacia abajo. Es el beso más común, y cinematográfico.

El beso giratorio:
Cuando el amante sostiene en la mano la barbilla de su pareja, vuelve su cara hacia ella y le besa en la boca, moviendo la cabeza suavemente de un lado a otro.

Beso de presión: Se presiona con gran fuerza el labio inferior. La intensidad es tal, que los dientes pueden entrar a jugar mordiendo el labio y provocando excitación.

Beso próximo: Uno de los dos oprime los labios del otro entre los suyos.

Guerra de Lenguas:
Si durante el beso uno de los dos amantes toca los dientes, lengua o paladar del otro con su lengua. Esta sensación es la más íntima cuando de besos se trata, el tacto, siendo uno de los sentidos más sexuales, puede provocar sensaciones alternas al beso con lengua.

Beso en el cuello y orejas:
Un beso en los labios lleva a otra clase de demostraciones de afecto entre una pareja. De acuerdo a la energía y el momento, un roce con tus labios en sus orejas puede provocarle muchas sensaciones, el uso de la lengua es primario, ya que los oídos es una de las zonas erógenas más comunes de los hombres. No olvides su cuello, pues esta extensión corporal es extremadamente sensible para los dos sexos.
                                                               

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