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Ojo al sexo

Ilustracion: Ivette Salom

Ojo al sexo

La diferencia visual en términos del cuerpo es fundamental para el desarrollo sicosexual de niños y niñas. La sexualidad: mirando el pene pero no la vulva.

Hay un factor anatómico básico que desde Freud —y el resto del mundo— ha sido completamente ignorado. Este hecho probablemente ha creado inquietudes en su mente, de las cuales puede ser que no sea consciente. La importancia de la diferencia visual del cuerpo masculino y del cuerpo femenino es fundamental y, a simple vista obvia, una vez se cae en la cuenta de ella. Es un milagro que nadie decida comentar sobre el tema.

Posiblemente este misterioso silencio se origina en que la sociedad ha considerado de mala educación hablar sobre temas sexuales, especialmente si se trata de mujeres y niñas. Tengo que decirlo aquí mismo y de una forma directa: los niños tienen una relación diferente con su cuerpo y con el ‘sexo’ pues su anatomía los pone en contacto diario con su ‘órgano sexual’ o pene. Los muchachos simplemente tienen que mirar hacia abajo para ver su pene, puesto que está al frente. Pero las niñas no pueden ver ni su sexo ni sus genitales, sin tener que agacharse de una manerabien extraña; aun más, desde la infancia se les ha dicho a las niñas que no se deben tocar íntimamente cuando se limpian al ir al baño. 

Se inhiben hasta con el simple acto de intentar mirar esa parte de sus cuerpos por ejemplo con un espejo (sin mencionar el hecho de mirarse entre ellas), todo por cuenta de un mensaje subliminal que les dice que las ‘niñas buenas’ no se miran. Los muchachos en el curso normal de la vida se tocan el pene… cuando están orinando; lo sostienen y se lo miran. 

Hombres jóvenes y adultos se ven entre sí sus penes en los orinales de los colegios, o en las duchas; los baños de hombres en colegios y lugares públicos están construidos de una forma abierta, de tal manera que entre ellos se ven los unos a los otros. En otras palabras, el pene no es algo separado o extraño para hombres y niños. Los muchachos crecen sintiéndose confortables con esa parte del cuerpo.

Las niñas crecen sintiéndose alienadas (aun más, intimidadas) por su propia anatomía sexual. Inclusive, a muchas les dice su familia que no deben usar tampones hasta que estén casadas… misteriosamente.

Así es la cosa. Es más, la única forma que tienen las mujeres de conocer sus propias vulva y vagina es con su primera experiencia sexual: y eso, ¡a través de otra persona! Es sorprendente que a las mujeres les sea más apropiado aceptar los comentarios sobre “¿cómo se ve allá abajo?” A los hombres no les pueden contar historias mitológicas acerca de su pene y de su funcionamiento, en su lugar, se les habla en términos llanos y realistas, pero las mujeres tienen poca información y están indefensas ante el tiempo que toma conocer su propio cuerpo.

Por lo tanto, cuando oyen frases como “eso es sucio allá abajo” o “seve feo”, no tienen cómo responder. Estos comentarios o clichés acerca del aspecto sexual del cuerpo tienen un impacto tan serio en niñas y mujeres, que les produce un sentimiento de ambigüedad acerca del sexo. Yo no me imagino qué podrían pensar los hombres si tuvieran cuerpos en los que nunca se pudieran ver el pene, que estuviera escondido por ejemplo, dentro de ellos. Los hombres deberían intentar imaginarse lo que esto significa. 

Una mujer puede “casi ver” el área del clítoris o el pubis; ese lugar donde el vello empieza a crecer en la pubertad, y finalmente es identificable cuando se para desnudafrente a un espejo. Pero para poder ver realmente la vulva, para no mencionar, ver la vagina y los labios de la vulva, una niña o una mujer se tienen que parar frente a un espejo con las piernas abiertas en una posición bastante incómoda (rogando para que   encuentre en ese acto), para poder medio ver el exterior de su anatomía. 

Los hombres están acostumbrados a ver una erección, su pene flácido, y en varios estados intermedios. Este no es el caso de las mujeres. Espero que al hacer caer en la cuenta sobre este punto, reflexionen sobre la idea que tienen sobre ‘la sexualidad masculina’ y ‘la sexualidad femenina’ con la que han crecido durante siglos, y traten de vivir su vida de una mejor manera.