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Un acuerdo para los cachos

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Un acuerdo para los cachos

¿Qué hacer cuando tu relación es perfecta pero la chispa se ha convertido en apenas una luz de vela? ¿Te animarías a ir a una fiesta donde el tema es el sexo entre parejas? Nos preguntamos si tener sexo con extraños reiniciaría la llama de la relación

Vas a una fiesta y hay muchas parejas, tu novio se acerca a la barra y empieza a hablarle a la rubia más sensual que hayas visto, tú lo observas todo desde la mesa y en un momento llega un hombre apuesto y se sienta a tu lado. Te dice al oído lo mucho que le excita ver a tu pareja hablarle a su esposa, miras en esa dirección y se están besando. Cuando menos lo esperas están en un taxi rumbo a un motel, las cosas se ponen calientes y la noche larga. Al final tuviste una experiencia que no podrás olvidar.

Esta práctica swinger la hacen muchas parejas hoy en día y una de la razones es para avivar la atracción entre ellos. Según algunas mujeres, ver a tu novio tener sexo con otra mujer, aunque sea extraño la primera vez, te excita y te hace desearlo.

Esta comprobado que funciona en algunas parejas, pero… ¿qué queda para aquellas que no se atreverían a probar esto?

La idea de tener sexo con extraños no sólo se le pasa por la cabeza a quienes van seguido a estas fiestas. Pasa por la mente de cualquier persona con una relación larga que esté muriendo por la ausencia de pasión.

Sabemos que no es culpa de ninguno de los dos. Cuando la relación es muy larga, la cotidianidad hace de las suyas y la pasión se pierde. Cómo reavivarla es cuestión de probar distintos métodos.  Puedes desde intentar probar posiciones nuevas, tener encuentros sexuales esporádicos en lugares diferentes al hogar, probar con juguetes, entre otras.

Otra manera de reavivar la llama es hacerlo con otras personas. No estamos hablando de nada swinger. Es un acuerdo sexual que se hace en pareja. Hablamos de una especie de free pass donde cada uno se da un determinado tiempo, puede ser un fin de semana, para hacer lo que quiera con quien le plazca.

¿Suena muy libertino? ¿Moderno? ¿Alocado? Pues está sucediendo y cada vez con más frecuencia. Según Ana Morales, sicóloga experta en temas de sexualidad, cada vez las parejas preguntan si estas prácticas le generan algún daño a la relación. O si por el contrario aviva el sexo y la pasión entre ellos.

No hay una regla específica para esto, cada relación es distinta y por ende se trata de manera diferente. “Esta práctica del free pass funciona siempre y cuando las reglas sean claras y los dos integrantes de la relación estén de acuerdo en que es lo que realmente quieren”.

Es evidente que esta forma de hacer las cosas implica un grado de madurez en la relación que no todos tienen. Y por ende no funciona con todas las parejas. “No es una práctica común y es sugerida siempre por las parejas” afirma Ana.

Este acuerdo es definitivamente una opción final a las que las parejas deberían recurrir. Hay que tratar primero, avivando la llama entre los dos y hablando de lo que se extraña del otro. Finalmente la decisión es mutua y debe estar dirigida a solucionar los problemas sexuales de la pareja.

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