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El poder de la palabra hablada

Foto: Thinkstock

El poder de la palabra hablada

Casi nunca somos conscientes de que cuando hablamos decretamos las cosas que pueden suceder y que somos nosotros mismos quienes tenemos el poder de hacer realidad nuestros sueños y deseos solo con manifestarlos verbalmente.

Últimamente hemos escuchado que debemos aprender a hablar para mejorar nuestra vida y mantener una actitud positiva que se refleje también nuestra forma de expresarnos, pues de cierta forma esto contagia de vida y buena energía a los que nos rodean.

¿No te ha pasado que cuando escuchas a una persona que todo el tiempo está hablando mal de los demás o diciendo que la vida no tiene sentido te quieres alejar inmediatamente? ¿Y si además ves que sus cosas no le salen bien sientes una energía negativa de la que no te quieres contagiar?
Bueno, esto tiene una explicación propia y es que atraemos todo lo que decretamos. Decretar es hablar en voz alta, ordenarle a Dios y al universo que hagan cosas por nosotros y que sean éstas positivas o negativas, el universo conspirará para hacerlas realidad.

Los decretos hacen parte de la Ciencia de la Palabra Hablada y en ella también se incluyen las canciones y los mantras. El objetivo principal de esta ciencia es ponernos en contacto con nuestro YO superior y una vez tengamos ese contacto nos conectamos y atraemos el poder de Dios que está dentro de nosotros mismos, como lo explica el Maestro Saint Germain, en su Libro de Oro que trata de la práctica del “YO SOY”.

Según el Maestro, cada vez que decimos “no soy”, “no puedo” o “no tengo”, estamos ahorcando ese poder de Dios o Magna Presencia que llama él en su libro, y explica claramente que consciente o inconscientemente es como si se pusieran las manos alrededor del cuello de alguien, pues se pone en movimiento la energía ilimitada.

Esto nos muestra el enorme poder que tenemos para ordenar la forma en que queremos que actúe la energía de Dios en nuestra vida diaria y que los pensamientos negativos lanzados sin control pueden destruir cualquier cosa.

Por todo esto, es muy importante saber lo que estamos haciendo cuando utilizamos palabras incorrectas  sin pensar, porque estaremos empleando el más poderoso divino principio de Actividad en el Universo, o sea, el «YO SOY».

Esta expresión  es el poder de reconocer la perfección en cada uno  de nosotros  y en todas partes. Esto significa que nosotros mismos somos Dios y que por esta razón no tendría por qué haber cosas imperfectas en nuestra vida.

Cuando pensamos en la expresión «YO SOY», significa que aceptamos y reconocemos que tenemos a Dios en Acción expresando en nuestras  vidas. Por eso no debemos permitir que las falsas apreciaciones y expresiones continúen limitándonos.

Bajo este concepto nuestra vida no tiene por qué ser infeliz, pues decretando cosas positivas y utilizando esta expresión podemos conseguir todo lo que deseamos.

Los decretos tienen mayor efecto si los repetimos en voz alta muchas veces, así como las oraciones tienen más poder si las hacemos en voz alta en lugar de hacerlas en nuestra mente.

Un decreto es un comando de fuerza que se hace  mediante la palabra hablada, por lo tanto debemos hacerlo en voz alta, con firmeza y verdadera convicción de que estamos en viva comunicación con la Presencia Divina.  Va más allá de decir una oración, debemos equilibrarnos en nuestro interior, para autolograr la intención del mismo.

Por ejemplo, si te sientes indispuesta físicamente puedes decir muchas veces en voz alta:”YO SOY la perfección y sanación total de mi cuerpo” y sentir esa energía convincente de que así es, para poder sanarte lo más rápido posible. Tú mismo puedes crear todos los decretos que necesites para hacer realidad tus deseos de bienestar, no solo mental, emocional y corporal sino también económico y profesional. Es así que funciona para todo lo que necesitamos en nuestra vida.

De igual forma funciona si lo utilizamos en negativo, pues estamos atrayendo eso a nuestra vida y es como si le cerráramos la puerta en la cara a la Presencia Divina de Dios en nuestras vidas.

Así que aprendamos a hablar en positivo y a decretar cosas buenas para nosotros mismos, veremos cómo todo empieza a fluir de mejor forma para alcanzar más rápido nuestros objetivos de vida.



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