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El síndrome post-vacaciones

Foto: Pantherstock

El síndrome post-vacaciones

En las vacaciones las rutinas se olvidan y exponemos nuestro cuerpo a situaciones no convencionales, la llegada de vacaciones es el momento perfecto para recuperar la salud perdida

Volver de vacaciones nunca es fácil, el estrés laboral, retomar clases de colegio o universidad, madrugar de nuevo y cumplir un horario de ocho horas no es fácil después de pasar días o semanas de descanso y manjares exóticos. En algunos casos puede ser traumático y causa problemas de salud.


Este es el tan temido síndrome post-vacaciones, causa principal de pequeñas moestias que con el tiempo pueden desencadenar enfermedades como gastritis, reflujo, gastroenteritis del viajero  o migraña, si no se manejan de manera adecuada.

Según la Asesora química farmacéutica de Locatel Colombia, Constanza Moreno Fernández,  unas vacaciones de mucho descanso o que involucren mucho movimiento como consecuencia de viajes, aventuras extremas o hasta sencillas salidas; hacen que se pierda el ritmo habitual y cueste trabajo alcanzarlo. ¿Consecuencias más comunes? Estrés, ansiedad y depresión.
El volver a enfrentarse a las responsabilidades puede generar síntomas como:
  • Preocupación
  • Inseguridad
  • Temor a perder el control
  • Palpitaciones
  • Excesiva sudoración
  • Temblor
  • Molestias digestivas,
  • Dolor de cabeza,
  • Calambres
  • Espasmos
Para protegerse de estos síntomas es recomendable empezar tranquilamente con el trabajo y no intentar recuperar de manera inmediata las tareas acumuladas, sino establecer objetivos a corto plazo que puedan ir cumpliéndose durante las primeras semanas.

Cuidar la alimentación:
Durante las vacaciones se da la bienvenida a todo tipo de comidas: natilla, buñuelos, galletas, postres son algunas de las delicias a las que cedemos durante esta temporada navideña y de fin de año, excesos que luego nos pasan la cuenta con algunos kilitos de más. Tener en cuenta que no hay solución rápida para bajar de peso es fundamental; por lo que instaurar dietas que prometen ser milagrosas pueden eliminar algo de peso que después se vuelve a recuperar. En este aspecto, es importante volver a una dieta balanceada de carnes, verduras, frutas y pocas harinas, realizar por lo menos 5 comidas diarias y pequeñas y aumentar la toma de agua.

Retomar una rutina de ejercicios:
En los primeros días del año crece la iniciativa por perder esos kilitos de más que se ganaron en diciembre y volver a entrar en la ropa de uso habitual. Es por esto que los gimnasios logran su mayor ocupación en esta temporada y la disciplina se vuelve de gran importancia para hacer ejercicio físico en el parque o retomar los ejercicios en casa. Empezar por rutinas suaves y de cortos ciclos es aconsejable para volver a entra en el ritmo.

Establecer nuevos objetivos: Trazarse nuevas metas y objetivos ayudan a elevar el ánimo y la iniciativa por conseguir buenos resultados. Esto se traduce en  mayores niveles de energía en el trabajo y en las actividades diarias. Empezar ese curso que siempre ha querido, aprender un nuevo idioma, arreglar el espacio en casa que has postergado hace algún tiempo son unas de las actividades que pueden servir de ejemplo.

Premiar logros: Una vez se vas alcanzando resultados mediante la práctica de estos consejos post-vacacionales premiarse con pequeños incentivos pueden marcar la diferencia para escapar del sedentarismo y la rutina.

Involucrar a los niños:
El primer día de colegio para los niños puede provocarles estrés y ansiedad. Luego de estar un largo periodo en descanso y alejados de la disciplina y la rutina diaria de la escuela a los niños se les debe colaborar para lograr su adaptabilidad al medio escolar. Se les debe ir introduciendo por lo menos con una semana de anticipación a los horarios de ir a dormir, levantarse, además de ir reduciendo los tiempos de ocio y esparcimiento. Además, se les debe incentivar el regreso al colegio recordándoles que se encontrarán nuevamente con sus amigos y que aprenderán nuevas cosas. Algunos psicólogos recomiendan acompañar al niño al primer día de colegio para que se sienta seguro.  


Incluyendo estas acciones en la rutina diaria al llegar de vacaciones puedes evitar este síndrome, al mismo tiempo que adquieres nuevos hábitos que mejorarán tu nivel de vida.

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