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La ablación genital femenina, una realidad vigente en el mundo

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La ablación genital femenina, una realidad vigente en el mundo Foto: Pinterest

Un informe del gobierno egipcio alerta de que el 92% de las mujeres del país ha sufrido la ablación de sus genitales. En 2007, la muerte de una recién nacida de la comunidad indígena Emberá a causa de mutilación genital sacó a la luz la vigencia de este tema en Colombia.

El 92% de las mujeres en Egipto entre 15 y 49 años ha sido víctima de ablación. Las cifras, que corresponden con la nueva Encuesta Demográfica de Salud realizada por el propio Gobierno egipciom, supone una reducción del 3% en comparación con el porcentaje que se manejaba en la última encuesta (95,2%), realizada en 2008.

Más de la mitad de las mujeres padecieron la mutilación de sus genitales (MGF por sus siglas) cuando tenían entre siete y diez años, una práctica más extendida en el medio rural que en el urbano (95 y 86%, respectivamente). De hecho, del estudio se extrae que cuanto mayor es el nivel educativo en el seno de la familia, menores son probabilidades de que se practique ablación.

Esta práctica fue abolida legalmente en 2008 por el Gobierno egipcio. Sin embargo, y pese a la reducción de los datos presentados por la encuesta, sigue siendo una práctica extendida en el país y que, en la mayoría de los casos, queda en la impunidad.

El 50% de las encuestadas estima que la práctia sigue vigente porque es un tema enraizado en la cultura egipcia y especialmente vinculado a las creencias religiosas. De hecho, seis de cada diez mujeres consideran que la ablación del clítoris debería seguir existiendo.

Contrario a otros estados africanos, donde la extirpación de los genitales lo realizan curanderas o matriarcas, en Egipto esta práctica está a cargo del personal médico en el 77% de los casos, según UNICEF. Esto se debe a que, previo al decreto de 2008, la ley amparaba la ablación "en caso de necesidad médica". La escasa claridad de los términos de "necesidad", resultaba un camino fácil para que los progenitores justificaran la pertinencia de la intervención que, en muchos de los casos, se realizaba en clínicas privadas.

El argumento médico ha sido criticado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). "No aporta ningún beneficio a la salud, solo daño. […] La resección y daño del tejido genital femenino normal y sano, interfiere con la función natural del organismo femenino".

Sólo 7 años después de la abolición fue condenado el primer médico por practicar la ablación a una menor de 13 años que murió en el quirófano. La condena proferida en 2015 fue de dos años y tres meses al doctor Raslan Fadl supuso un hito en la historia del país. El padre de la pequeña recibió una condena de tres meses de prisión, aplicable en caso de que intentara someter a otra de sus hijas al mismo proceso en los tres años posteriores a la muerte la menor.

La OMS cifra en cerca de 140 millones las mujeres que en la actualidad conviven con la mutilación de sus genitales. Esta consiste en la extirpación total o parcial de los genitales externos de niñas y adolescentes, en su mayoría, de entre 4 y 14 años, por motivos no médicos. Su consecución conlleva graves secuelas, muchas de ellas de por vida, como quistes, hemorragias, esterilidad, complicaciones en el parto e infecciones vesicales y urinarias. Sin hablar de las consecuencias psicológicas y la pérdida de sensibilidad en la zona, impidiendo el disfrute del coito. Puede acarrear, asimismo, la muerte  de la menor por colapso hemorrágico o neurogénico, debido al intenso dolor que padecen en el transcurso de la ablación.

La ablación o mutilación genital femenina constituye un atentado contra los derechos fundamentales y dignidad humana de las mujeres, según el derecho internacional. Se calcula que 70 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de esta práctica en África y Yemen, según UNICEF.

Colombia, el país latinoamericano donde todavía persiste la práctica


Colombia es el único estado latinoamericano donde se da la mutilación genital femenina. Así lo indicó recientemente el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) que exigió al gobierno en un comunicado dedicar mayores esfuerzos para erradicar esta práctica que todavía realizan indígenas de la comunidad Emberá Chamí, en el departamento de Risaralda.

La muerte de una recién nacida de esta etnia en 2007, a quien se le mutiló el clítoris, visibilizó por primera vez la vigencia de esta realidad en el territorio. Desde entonces, instituciones colombianas, con el apoyo de la UNFPA, se han acercado a esta comunidad, con cerca de 250.000 miembros, para mediar en la necesidad de suspender esta práctica. Tras cierta resistencia, en 2012 los emberá hicieron una declaración pública en la que se comprometían con su abolición.

Según el Gobierno, en los últimos siete meses no se han registrado nuevos casos de ablación. Los últimos se documentaron entre abril y junio de 2014, meses en los que se mutilaron a once niñas; cuatro de ellas murieron. Naciones Unidas pone en tela de juicio la rigurosidad de estas cifras, pues solo se conocen los casos de menores que acuden a los centros de salud.  

"Llevará tiempo erradicar esta costumbre", aseguró Lucy Wartenberg, representan de de la UNFPA en Colombia, a EFE. “Es parte de su cultura, un tema privado que no se ventila. […] Lo hacen con la convicción de que ayuda a que las mujeres sean más fieles a su marido”. 
El 50% de las encuestadas estimada que la mutilación genital femenina es un tema enraizado en la cultura egipcia y está especialmente vinculado a las creencias religiosas.

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