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Los 7 aprendizajes que nos dejó el Estéreo Picnic a las mujeres

Fucsia.co

Los 7 aprendizajes que nos dejó el Estéreo Picnic a las mujeres Foto: Facebook Estereopicnic

Tras acudir al festival por excelencia de la capital, Fucsia.co recopila una lista de situaciones típicas de este tipo de citas musicales que las mujeres debemos tener en cuenta, para disfrutar al máximo la próxima cita.

1. Los festivales son para las melómanas. Estas citas musicales son una oportunidad para ver en un mismo escenario a un gran número de artistas. Algunos conocidos para el oído, otros que están por descubrir. Si no eres una aficionada a la música y solo pretendes acudir para escuchar a una banda, en principio ahórratelo, pues estarás gastando un precioso dinero por ver a un artista que solo estará en escena una hora.

En cambio, si eres una amante de la música, apreciarás la oportunidad de descubrir a otros artistas, por lo que el monto que habrás sacrificado para ir habrá merecido la pena. Ir a un festival para estar de charla constante con los amigos sin poner atención a los acordes y las voces que salen del escenario o acudir únicamente para pasar el tiempo y acumular las regalos que ofrecen las marcas en sus casetas es absurdo. 

2. Y para las guerreras. Definitivamente, los festivales son para las guerreras, las que van a vibrar con la música, sin importar si debido a eso acabarán manchadas, con la pinta vuelta un desastre o sudadas de la cabeza a los pies por haber estado brincando y bailando. De ahí que la falda o los vestidos mini no sean la opción más adecuada si quieres disfrutar en una cita como esta. Tampoco los tacones: una prenda bastante incómoda para este tipo de eventos en los que la mayoría del tiempo se está de pie en medio del gentío. El back pack, el gran aliado para contonearse y brincar al son de la música.

3. El alcohol no es un buen aliado. No faltan nunca en estas citas las personas que se pasan con el alcohol y acaban desperdiciando el dinero destinado para la ocasión, es decir, tiradas en el suelo inconscientes, o dormidas en medio del pasto. Está bien beber algo con graduación, al fin y al cabo un festival es una gran fiesta, pero hay que tener un límite. La lógica es que estas citas están hechas para disfrutar de la música, no para emborracharse como si no hubiera mañana. Las probabilidades de despistarse y acabar separada de los amigos en estas condiciones de vulnerabilidad, con tanto desconocido alrededor y cuando las llamadas de celular ni entran ni salen por un colapso en las redes, no es lo más aconsejable. 

4. Estas citas musicales no son para las que solo quieren figurar. No, no y no. Retomando el punto uno y dos, los festivales son para las que quieren disfrutar de la música y están dispuestas a empaparse de ella. Las que acudan únicamente para hacerse fotos y lucir la mejor pinta, no le hacen justicia al ideario de los festivales.

5. A ligar se va al rumbeadero. Nadie puede saber dónde, cuándo y cómo puede acabar conociendo al “amor de su vida”, pero ese no es el propósito de un festival. Si surge el caso, bienvenido sea, pero que ese no sea el motivo para acudir a una cita de esta envergadura. La música y pasar un buen rato debe ser la única motivación para ir de festival.

6. Practicar la paciencia. Es una de las premisas de cualquier festival y los diferentes supuestos así lo confirman. Las colas en los baños, por ejemplo, son siempre interminables, más en los de las mujeres. ¿Qué se debe hacer en esos casos? Paciencia y aceptar que todo el mundo está ahí para pasar un buen rato, igual que tú. Metida en medio del concierto, donde el respeto por el espacio personal brilla por su ausencia. ¿Qué hacer entonces? Cero enfados y tratar de disfrutar todo lo que se pueda en la reducida área a la que se nos ha confinado. Al fin y al cabo, la persona que está a nuestro lado también debe sentir esa falta de espacio igual que nosotras. (No olvides llevar algo de papel o panuelos en tu cartera, por si en los baños públicos se acabó).

7. El dinero no da la felicidad pero ayuda. Y nos hace muy felices si con él podemos comprar algún que otro capricho, para qué mentir. ¿Quién no hubiera querido tener la capacidad económica de comprarse todas las prendas, joyas y productos de estilo hippie que ofrecían las tiendas del mercadillo del Estéreo Picnic? Está claro que un festival no es el momento idóneo para ir de compras, pero contar con el dinero suficiente para darse un capricho no está mal.

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