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¿Por qué protegemos al abusador y despreciamos a la víctima?

Fucsia.co

¿Por qué protegemos al abusador y despreciamos a la víctima?

El caso de Johnny Depp y Amber Heard nos enseña mucho sobre cómo debemos actuar frente a las víctimas de violencia doméstica. Editorial.

Detalles del divorcio de Johnny Depp y Maber Heard han llenado los medios de entretenimiento mundial esta semana. El pasado 27 de mayo, la actriz declaró que fue víctima de violencia doméstica en el matrimonio.

Si bien se han alzado voces de apoyo a Heard (el hashtag ‘Estoy con Amber’ fue tendencia el pasado 28 de mayo) una buena parte de la opinión pública se ha empeñado en desprestigiarla, mientras asegura que todo es un invento y que Heard solo está interesada en el dinero de Depp.

La doble moral es evidente: mientras instamos a las mujeres víctimas de violencia doméstica a no quedarse calladas, tan pronto exponen su caso las descalificamos y las tildamos de mentirosas y oportunistas.

¿Qué hace que juzguemos tan rápidamente a la víctima? En este caso, se debe a que se trata de una figura pública a quien hemos admirado durante décadas. Es más sencillo calificar a la víctima de interesada que pensar que uno de nuestros ídolos es también un maltratador.

Sin embargo, casos recientes como el de Bill Cosby nos muestran que una figura pública también puede golpear a su pareja. Tenemos el estereotipo de que el hombre maltratador es malo, violento o impulsivo. Pero no necesariamente es verdad. Muchos hombres acusados de violencia doméstica son honestos, trabajadores, sociables y carismáticos. Para la muestra Pablo Armero, quien tantas alegrías nos ha traído en la Selección Colombia, también fue acusado de violencia esta semana.


Los casos de Depp y Armero nos muestran que aún tenemos muchos prejuicios sobre la violencia doméstica, como pensar que un hombre en apariencia tranquilo no puede ser maltratador. Esto sin mencionar la creencia de que si una mujer es violentada “algo habrá hecho”.

Sí, es cierto que aún no se ha confirmado si Depp efectivamente es culpable. Sí, es cierto que nos cuesta aceptar que una figura tan querida haya sido capaz de algo así. Pero es fundamental que les creamos a las víctimas. No es fácil denunciar este tipo de violencia en una sociedad que aún nos culpa por lo que sufrimos. Lo menos que podemos hacer es asumir que están hablando con la verdad y brindarles nuestro apoyo, pues solo así combatiremos la ignorancia sobre este flagelo. Ya las autoridades competentes harán el resto.

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