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¿A las mujeres nos satisface ser objetos sexuales?

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¿A las mujeres nos satisface ser objetos sexuales? Foto: Facebook

Proliferan más videos musicales en los que la anatomía de la mujer es el reclamo principal. Y son las propias artistas las que hacen uso de sus atributos en beneficio personal. No está lejos de la polémica lo sucedido con Sofía Vergara en los Emmy.

Claro que no es nuevo que las mujeres seamos un objeto de deseo usado incluso para vender aceites, jabones o adornar un taller mecánico. Ya son famosos los cantantes que usan curvilíneas figuras para hacer más atractivos sus videos, pero, ¿somos también las mujeres las que fomentamos la objetivación de nuestros cuerpos?

Para Sofía Vergara solo consiste en diversión y en la falta de humor de la gente. "No podemos olvidar que nuestro éxito se basa en darle siempre al espectador algo que ver", decía Bruce Rosenblum,  presidente de la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión, mientras la barranquillera se exhibía en un pedestal giratorio en la más reciente entrega de los premios Emmy.



Nicki Minaj se suma a la polémica, pues es la nueva diva de Youtube, gracias a su videoclip 'Anaconda', segundo sencillo de su próximo álbum. La artista de Trinidad y Tobago pasa a ser otra de las numerosas artistas femeninas que se decantan por expropiar a sus homólogos masculinos la facultad de cosificar el cuerpo femenino en los videoclips y en las letras de sus canciones. Ahora son ellas las que hipersexualizan su género.

En menos de diez días desde su publicación, el video ha conseguido más de 77 millones de visualizaciones. El primer día de su publicación recibió 19,6 millones de clicks, desbancando a Miley Cyrus, quien con 19,3 millones de visualizaciones ostentaba el récord con su tema 'Wrecking Ball', en el que aparece completamente desnuda. La estrategia de marketing funcionó.

El secreto del éxito de Anaconda no es otro que el trasero de Minaj, que contonea de un lado al otro, con twerking incluido, a lo largo de los cuatro minutos y cincuenta segundos que dura el videoclip. Todo ello, mientras rapea sin contención frases explícitas del tipo "este gran culo es mío, míralo hasta la saciedad, cánsate de ver cómo lo muevo".


La fascinación con esta parte de la anatomía femenina no es algo nuevo. En la década de los años 90, los videoclips del hip hop norteamericano se plagaron de sensuales mujeres contoneando su figura junto al rapero de turno. La cola de la mujer pasó a ser  algo representativo del poder masculino en la industria, de igual forma que lo eran los carros deportivos de alta gama o las grandes mansiones que en ellos aparecían.

La instrumentalización de las mujeres por parte de la industria se ha extendido hasta nuestros días. Ejemplo de ello, el comentado videoclip de Enrique Iglesias que ilustraba su canción 'I’m a freak'. En este, el cantante español utilizaba a una mujer a modo de mesa.

Lee el artículo 'Cuerpo femenino, garantía de éxito musical'.

Cada vez son más las artistas femeninas que se unen a esta tendencia imperante de hacer de la anatomía de la mujer un reclamo publicitario en sus productos audiovisuales. Si bien, la cosificación se mantiene, ahora son las propias cantantes las que emplean sus propios cuerpos en beneficio propio más allá de ser algo decorativo en los videoclips de artistas masculinos.

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