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Bienvenido el "perdón" del Papa Francisco para quien lo necesite

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Bienvenido el "perdón" del Papa Francisco para quien lo necesite Foto: escritoenlacalle.com

CONTENIDO EDITORIAL. Calificado como "necesario", "demagogo" o "intrusivo", el alcance real de la medida, toca más de lo que pensamos al mundo y, especialmente a las mujeres, y de nuevo pone de presente el carácter reformador del Sumo Pontífice.

El mundo, a veces tan alejado de la religión y tan reacio a las doctrinas de la fe católica, respondió con conmoción al pronunciamiento del Papa Francisco en el que concede el perdón a las católicas que hayan abortado. (Lea también Aborto en Colombia, 9 años de una despenalización a medias)

El perdón se dará a propósito del año del Jubileo de la Misericordia –que se celebrará desde el próximo 8 de diciembre al 20 de noviembre de 2016-, y es una facultad que el Papa da a los sacerdotes para absolver a las mujeres que hayan cometido el "pecado del aborto".

"El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido” y "muchas de ellas llevan en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa", escribió el Papa Francisco en la carta que envió al Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización. (Lea también El drama humanitario de las niñas que no pueden abortar)

El alcance real de la medida, toca más de lo que pensamos al mundo y, especialmente a las mujeres, y de nuevo pone de presente el carácter reformador del Sumo Pontífice.


El papado de Francisco ha sido marcado por su intento de acercar la Iglesia Católica a todo tipo de personas.
Foto: AFP


El Papa Francisco, oriundo de Argentina, puede estar más familiarizado con el tema de aborto ilegal en América Latina, una región donde la interrupción del embarazo sigue siendo ilegal, o en algunos países, está sujeto a varias consideraciones para su despenalización.

Una región convulsa en la que sólo Uruguay y Cuba han legalizado el aborto. Sólo hasta 2008 se habían realizado más de 4 millones de procedimientos para interrumpir el embarazo, en un 95% de manera clandestina e insegura, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

En la época, los datos equivalían a 32 abortos por casa 1.000 mujeres entre los 15 y los 44 años. Eso sin contar los abortos que siguen sin llegar a las estadísticas.

Francisco no ignora esa realidad y lo deja claro en su misiva:

"Algunos viven el drama del aborto con una conciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir", añade.”

Las consideraciones religiosas podrían pasar como un tema menor, pero no lo son. América Latina en casi toda su extensión y en mayor y menos medida es atravesada por las creencias católicas. Conozco mujeres –muchas de ellas alejadas de la religión- que, llegado el momento, se han preguntado por la “voluntad de Dios” sobre su embarazo; que se han preguntado si estará bien a los ojos de alguna fuerza superior “acabar con esa vida”. (Lea también La campaña chilena que te enseña a abortar de "forma accidental")

Yo mismo me lo pregunto. ¿Y si alguna vez quedó embarazada sin buscarlo seré capaz de abortar? Puede ser una consideración pasajera, pero que revela lo intrínseco que está en la cultura latina el tema de la culpa, del perdón, de ser "una mala persona".


El debate sobre si la religión debe o no estar en nuestra vida es más largo, y en algún momento lo daremos. Mientras tanto, aplaudo este gesto del Papa. Aunque yo no necesite del perdón de una iglesia, para muchas mujeres, incluso para las más acérrimas defensoras del aborto, el perdón de la Iglesia significa mucho.

Significa, por lo menos, que aun cuando las creencias siguen siendo anacrónicas y el catolicismo no esté de acuerdo con ciertas prácticas, la Iglesia ha dejado de ser –y esto claramente es producto de la administración del Papa Francisco-, un centro de recusación.

El derecho canónico considera el aborto como una falta particularmente grave que implica la excomunión automática, al menos que la persona se vea forzada a hacerlo. Y fue un tema serio e inflexible. En el papado de Benedicto XVI se llegó a apoyar la excomunión a una mujer y a los médicos que ayudaron a abortar a una niña de 9 años violada por su padrastro, considerando que la violación era "menos grave que el aborto".

Quizás para el feminismo puro y duro, las consideraciones de la Iglesia sobren, y los estados laicos deban defender esta condición y separar de una vez por todas los temas sociales del poder eclesiástico. En eso concuerdo. (Lea también La cultura del aborto clandestino)

No basta sino mirar lo que ciertas facciones de Colombia ha hecho en contra del matrimonio igualitario, la adopción por parte de parejas gay e incluso la tibia medida de despenalización del aborto para darse cuenta que las creencias religiosas deberían dejarse de lado cuando se trata de políticas sociales, y mucho más si tratan temas de igualdad.


La organización Católicas por el Derechos a Decidir en Colombia ayudó a impulsar la despenalización del aborto. Foto: CCD.org

Pero también desconocer la influencia que tiene ciertos preceptos religiosos, no en la sociedad sino en cada individuo, no sólo es miope, sino que es caer en la trampa de juzgar al otro. El debate de si es o no es correcto podrá darse luego, por ahora: Bienvenido el perdón para quien lo necesite.

Cindy Morales
@Cinmoraleja

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