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Víctimas de esterilizaciones forzadas buscan justicia en Perú

Fucsia.co

Víctimas de esterilizaciones forzadas buscan justicia en Perú Esperanza Huayama, una de las víctimas de la esterilización forzada. Imagen: Cris Bouroncle (AFP).

Organizaciones Internacionales de Derechos Humanos piden a Perú elaborar un registro único de las mujeres que fueron víctimas de esterilizaciones forzadas entre 1996 y 2001.

Mujeres fueron esterilizadas contra su voluntad en Perú en la segunda mitad de la década de los noventa. No se conoce el número exacto de víctimas (se estima en 272 mil). Por eso Amnistía Internacional (AI) encabeza una campaña llamada Contra su voluntad, para que el gobierno peruano elabore un registro único de mujeres afectadas por esta práctica.

"Las esterilizaciones forzadas son una de las más graves violaciones de los derechos humanos en las Américas. Es un tema que ha marcado la historia de la región", dijo la mexicana Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, a la agencia AFP. 

"Llamamos al Estado peruano a que repare esta situación. El registro único puede ser un paso para elaborar una reparación por el daño generado", agregó la directora de AI, quien lamentó que no existan cifras definitivas sobre las mujeres esterilizadas sin su consentimiento.


"Las pacientes recibieron diversas promesas, incluida la entrega de alimentos gratuitos, si se sometían a la intervención quirúrgica, mientras que las que se negaron fueron amenazadas con no ser atendidas en los centros de salud. Es decir, se aplicaron procedimientos que no respetaron la dignidad de las personas", dijo en 2002 Juan Súccar, presidente de la comisión investigadora del Ministerio de Sanidad peruano, a El País de España.




En una rueda de prensa organizada por Amnistía Internacional el pasado 21 de octubre estuvo presente una de las víctimas, Esperanza Huayama, una campesina de 59 años madre de siete hijos y natural de la provincia de Huancabamba (norte), a quien se esterilizó contra su voluntad hace 18 años, cuando tenía 41.


Esperanza Huayama. Imagen: Cris Bouroncle (AFP).


"Nos ofrecieron medicinas y alimentos a cambio. Me anestesiaron. Tenía tres meses de embarazo y perdí un hijo", afirmó la campesina.

La campaña de AI se inicia luego que en enero de 2015 la fiscalía peruana resolviera reabrir el caso de las esterilizaciones forzadas por tercera vez desde que se inició en 2002, alegando deficiencias en las investigaciones previas.

En 1996, durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), Perú puso en marcha un programa de salud reproductiva y planificación familiar que incluía intervenciones de ligadura de trompas de útero en teoría voluntarias, una política en la que el mandatario confiaba para frenar la natalidad y fomentar el desarrollo del país.


Imagen: Amnistía Interncional.



Imagen: Amnistía Interncional.

El expresidente, bajo cuya gestión ocurrieron la mayoría de los casos, ha sido incluido y excluido de la acusación.

Durante la campaña electoral de 2011 el ahora presidente Ollanta Humala usó el tema para sumar votos a costa de su rival en el balotaje: Keiko Fujimori, hija del exmandatario. Hoy el tema resurge cuando Perú está a seis meses de las presidenciales, en las que Keiko Fujimori aparece como amplia favorita.

Según la Defensoría del Pueblo, el ministerio de Salud realizó 272.028 ligaduras de trompas entre 1996 y 2001, pero sólo 2.074 mujeres presentaron una denuncia formal ante la fiscalía alegando que fueron forzadas a ello. Incluso hay registrados 18 casos de mujeres fallecidas por las operaciones.

Con información de AFP.

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