De Chocó para el mundo

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De Chocó para el mundo Foto: Laura Samper Blanco
La cantante de la agrupación Chocquibtown, que hace poco ganó su primer Grammy Latino y se presentó en la versión anglo del premio, habla acerca... de su vida, mientras luce los vestidos de Olga Piedrahíta, quien la vistió para las dos ceremonias.
Por: Laura Samper Blanco11/03/2011 00:00:00
 
Shailo Durcal lo dijo con acento español: “El Grammy es para De donde vengo yo”. Cuenta Goyo que ninguno lo podía creer. Minutos antes habían perdido la poca esperanza que tenían al oír el discurso de agradecimiento de la cantante mexicana Ely Guerra, en el que dijo que después de 20 años de carrera musical por fin recibía un gramófono dorado. Aunque suene a frase de cajón, Goyo, que en realidad se llama Gloria Martínez, no pudo contener las lágrimas. Caminó a paso rápido por el pasillo del teatro con sus compañeros de grupo, Slow y Tostao, y saludó a la hija de Rocío Durcal. Luego, los tres se dieron un fuerte abrazo y el micrófono alcanzó a registrar los sollozos que acompañaban las lágrimas de la victoria. Agradecieron a Colombia, al Pacífico y al Chocó, la tierra que los vio nacer.

Goyo nació en Condoto, un municipio situado al sur del departamento. Recuerda que de chiquita, cuando no había agua, le tocaba irse a bañar al río. Iba con Gustavo, Brenda y Arlet, sus compañeritos de curso del María Montessori, y de allá tenían que ir a sacarlos casi a coscorrones para que se fueran a estudiar. Desde niña ha sido amiguera y extrovertida. Su madre y sus tías se dieron cuenta de que cantaba una tarde en que preparaban a las participantes de una de las comparsas para el carnaval. Una de las niñas solistas estaba nerviosa y no podía memorizar la letra de la canción que debía cantar al otro día. En un momento en que la frustración de las señoras se hizo evidente, apareció la pequeña Goyo, y con su desparpajo habitual dijo: “Yo me la sé” y la cantó de un solo tirón.

Las tías y la madre, sorprendidas, se pusieron a preparar al nuevo talento. Carmen Cruz, una amiga cercana de la familia, a la que Goyo llama tía, le enseñó Ritmo, tambó y flores, de Celia Cruz, y le hizo un vestido de flores fucsia y azul con el que debutó en su primera comparsa.

Creció en un ambiente musical. Su padre, Miguel Martínez, es aficionado a la música y en esa época tenía la colección de LP más grande de Condoto. La tenía en un cuarto donde el protagonista era ‘El Conde’, un viejo equipo de sonido que él mismo construyó, y que, con los discos, constituían la esencia de lo que alguna vez fue Donde El Conde, el bar que tuvo cuando Goyo era una bebé. Ella recuerda los LP de champeta africana, los de vallenato de Alejo Durán y los del Gran Combo de Puerto Rico.

Es precisamente por el tema Goyito Sabater, de la agrupación puertorriqueña, de donde viene su apodo. Resulta que Goyo siempre ha sido mala para levantarse temprano y, cuando tenía alrededor de seis años, su papá se dio cuenta de que cada vez que ponía esa canción, ella arrancaba a bailar. El padre, astuto, decidió utilizarlo como método para sacarla de la cama. Puso el disco a rodar sobre ‘El Conde’ y se escondió donde ella no lo viera. Entrado el segundo “A Goyito Sabater lo tienen en siquiatría”, la pequeña estaba despierta y la frase de rigor era: “¡Te pillé, mi Goyito Sabater!”. En esos días, Gloría se convirtió en Goyo y todos los días se levantaba bailando.

Por el trabajo de su padre, ella, su hermano Miguel (Slow) y su madre, se fueron a vivir a Quibdó. Goyo tenía cerca de doce años y le gustaba jugar baloncesto. A la cancha donde iba con sus amiguitos del barrio Cristo Rey empezó a llegar un muchacho de otro barrio que tenía su mismo gusto musical. Lo llamaban Tostao y se decía que rapeaba desde los 8 años. Él le pidió que fuera su novia y ella le dijo que sí. Fue una relación de niños que terminó cuando la familia Martínez se mudó a Buenaventura. Nunca se dieron un beso.

Algunos años después, cuando Goyo estudiaba Sicología en la Universidad Antonio Nariño en Cali, se volvieron a encontrar. Tostao estudiaba Mercadeo y Publicidad, pero seguía metido de lleno en el cuento de la música. Se reencontraron y se hicieron muy amigos. Cuenta Goyo que se pasaban tardes enteras oyendo R&B o rap mientras se inventaban el proyecto que les dio su primer Grammy Latino y una postulación al Grammy Anglo. Era el año 2000 y la mayoría de las canciones que oían hacían referencia al Y2K, al downtown o al uptown. De ahí viene Chocquibtown, nombre que se le ocurrió a Tostao una de esas tardes memorables en un apartamento del barrio Calipso de Cali.
Goyo no recuerda qué fue lo primero que le pasó por la mente al oír que habían ganado el Grammy Latino a Mejor Canción Alternativa. En ese momento, millones de espectadores la vieron caminar detrás de su hermano Slow, con el turbante azul y el vestido amarillo abombado que la diseñadora Olga Piedrahíta eligió especialmente para ella. Se conocieron un día que Goyo fue al almacén con su vecina, Camila, quien es diseñadora de joyas y hace vestuario para televisión. Por su figura y estilo, Camila, quien conocía el trabajo de Olga, supo que iba a haber química entre las dos.

Luego de ayudarla con el vestido amarillo con azul con el que recibió el Grammy y recorrió la alfombra verde el pasado noviembre, la diseñadora y su hija Danielle le preguntaron qué se iba a poner para la presentación, pues Chocquibtown además de postulado interpretó las canciones Yo soy Pacífico y De donde vengo yo. El vestido blanco asimétrico con el turbante azul, los tenis rojos y los leggings de encaje también fueron idea de la diseñadora. La pulsera roja se la hizo Camila, y Goyo se la regaló a Nelly Furtado que estaba fascinada con ella.

Al conocer la postulación a los Grammy Anglo, Goyo no lo pensó dos veces a la hora de escoger vestido. Estaban en la grabación del disco que lanzan al mercado este mes y no tenía tiempo ni de venir a Bogotá. Le encomendó la tarea a Camila, Danielle y Olga, quienes, una vez más, no la defraudaron. En esta ocasión, los accesorios estuvieron a cargo del artista Pedro Ruiz.

Por estos días en los que los rodean el triunfo y las buenas noticias, Goyo recuerda que la primera vez que se presentaron en unos Premios Shock en Colombia lo hicieron como el grupo de relleno. Nadie sabía el potencial que tenía este trío hasta que les tocó el turno de salir al escenario. Cuando estaban listos para cantar se fue el sonido y Tostao comenzó a improvisar y a hablar con el público. Para el momento en que llegó la música y ellos empezaron a cantar, la gente ya estaba conectada. La directora de la revista Shock, Mariángela Rubbini, dijo en una entrevista que el mejor grupo de la noche había sido el que menos esperaban.

De eso hace mucho tiempo, porque por estos días son pocos los que no reconocen a Chocquibtown. Después de recibir el Grammy en Las Vegas, la gente los esperaba en las calles de Quibdó. Hace un año los habían distinguido como ciudadanos honorables y ya no tenían que más darles. La gente se les acercaba llorando y les decía que no sabían cuál era el premio que habían ganado, pero que tenían mucha felicidad. Cuando llegaron a Condoto se había declarado un día cívico y los niños de los colegios salieron a la calle a darles la bienvenida.

Las puertas de la industria musical se abren para esta agrupación que puso en el mapa la música contemporánea de Chocó. Por lo pronto, comenzarán a promocionar su nuevo sencillo: Eso es lo que hay. Si todo sale como se espera, el director del video será Simón Brand, que desde el comienzo ha estado conectado con el proyecto. No hay que olvidar que Brand, en su película Paraíso Travel, puso a Ana de la Reguera a cantar la canción del grupo Pescao Envenenao.

Goyo es consciente de lo que se viene por delante. No se le suben los humos. Cuenta con genuina emoción que conoció a Will Smith en los Grammy Anglo y que el director del show This is it, de Michael Jackson, los había felicitado por su presentación. Este año será de viajes y toques, pero ella está lista porque eso es lo que la mueve, lo que la hace lo que es: Goyo.


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