El D’artagnan que yo conocí

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El D’artagnan que yo conocí Foto: Revista Fucsia.com
Hace tantos años que conocí a Roberto Posada que ya no me acuerdo cuántos.
Por: Revista Fucsia.com16/03/2009 00:00:00
 
Sus amigos le han hecho muchos homenajes. Han hablado de su trabajo como periodista, de sus columnas que nunca dejé de leer, de sus triunfos como profesional, pero a mí me tocó conocer otras facetas de su vida.
 
Para mí era el amigo, el gocetas, el buen conversador, el papá de Roberto, Gabriel, Felipe y Carmen. El marido de Lorenza. Tuve la ocasión de conocer no sólo al periodista, sino al hombre, y eso lo hacía un amigo muy especial.
 
Pasé muchas vacaciones junto a él y su familia. Durante las tertulias alrededor de la mesa sobresalía por sus agudos comentarios y a pesar de que su tema favorito era la política siempre tenía un buen chiste o un chisme jugoso para sazonar la conversación. Compartimos celebraciones, alegrías, tristezas, triunfos… pero también el calvario de su enfermedad. Nunca me imaginé que finalmente perdería la batalla, Lorenza no lo iba a permitir. Uno siempre espera que las personas queridas sean inmortales. ¡Qué insensatez!

Pensando cómo podía hacerle un homenaje a ese amigo y darle consuelo a una amiga, me encontré un escrito que me parece que lo dice todo:
 
“Pensé en las cualidades que distinguen a un amigo, en las cosas que lo hacen único y hacen que uno lo quiera por que sí. Los que son tan distintos, pero que nos quieren tanto. Los que nos cubren de paz. Los que nos animan. Los originales. Los que son capaces de cargar con nosotros, sea cual sea nuestro estado de ánimo. Los que siempre están atentos. Los que sólo muestran una pequeña parte de lo que son. Los que uno no se da cuenta, pero están ahí, y los que transitan junto a uno el camino de la vida”.
 
No tengo a quién darle los créditos por estas palabras pero, al leerlas, me dejaron pensando que una de las cosas más difíciles de vivir es aceptar que un amigo con el que uno transitó durante muchos años el camino de la vida, de un momento a otro ya no esté.
 
Para Lorenza y sus hijos.


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