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Al sol y la sombra El pelo puede aguantar el sol, pero con precauciones y una rutina de cuidados ininterrumpida. (Foto: Thinkstock)

Prepara tu cuerpo como debe ser para esta temporada. Durante las vacaciones de fin de año no hay que bajar la guardia con los cuidados que se brindan a la piel y al pelo.

Nadie duda de los saludables efectos del sol en cuerpo y mente. Una persona que no reciba su benéfica luz simplemente está más expuesta a sufrir enfermedades y depresión; por algo hay una frase que dice que: “Donde entra el sol no entra la enfermedad”. Nada como recibir el sol, sentir su tibia caricia, mirar el cielo azul y pensar en que la plenitud de la vida se ejerce mejor bajo sus rayos poderosos, revitalizantes.

Otra cosa es que el sol no es la panacea, que tiene virtudes, pero también defectos, y que la exposición excesiva e indiscriminada a sus rayos puede traer problemas que, en el mejor de los casos, se asocian con daños irreversibles en la piel y envejecimiento prematuro.

¿Cómo conciliar, entonces, nuestro deseo de permanecer bajo el sol, sobre todo, durante las vacaciones, con la prudente distancia que debemos guardar frente a un agente que en cualquier momento se puede volver nuestro enemigo? Ahí está el detalle, y en consecuencia las medidas que debemos tomar antes, durante y después de exponernos a su influjo.

Se impone, por lo tanto, seguir la rutina de cuidado cotidiana limpiándola a mañana y tarde e hidratándola de día y de noche. Pero, además, proporcionándole algunos tratamientos humectantes adicionales para asegurarnos de que va a estar totalmente sana y preparada para sufrir los rigores de las asoleadas. De los autobronceadores habría que decir que entre más inocuos, mejor. Ahora hay algunos en aerosol que proporcionan un bronceado uniforme y natural.

Lo segundo es la exposición al sol propiamente dicha. Pensemos en un día de playa y sigamos estos pasos como una guía práctica: durante el baño, un gel de ducha o un jabón cremoso ayudan a humectar y suavizar la piel. A la salida, una crema hidratante, la que se acostumbra a usar, la prepara para la jornada. Unos minutos para que esta crema surta su efecto y se aplica el bloqueador solar indicado según el tipo de piel. Ya frente al agua, hay que recordar que este bloqueador se debe poner tantas veces como se entre y se salga del agua, para lograr el doble propósito de protegerse y broncearse paulatinamente.

El ‘después’ parecería sobrar, pero es un cuidado tan importante como los anteriores. Hay que empezar por una ducha para limpiar la piel de los productos usados, la arena, el cloro o la sal, y aplicarse de nuevo crema hidratante para poner de nuevo la piel a tono. Y, ojo, los daños de la piel no proceden solamente de los rayos UV. Las manchas o hiperpigmentación pueden ser causadas por lesiones de la piel o por irritaciones que se pueden dar con los cambios de un clima a otro, por agentes externos con los que entramos en contacto sin darnos cuenta o por los conocidos cambios hormonales de ciertas etapas de la mujer.

En todo caso, recuperar la piel después de las vacaciones es posible a través de tratamientos cosméticos, peelings y muchos tipos de láser debidamente aplicados por profesionales del ramo. Los mecanismos a utilizar son tan variados que obligan a echar mano del buen sentido. Pero nunca está por demás consultar al dermatólogo de vuelta a casa, sobre todo si se presentan problemas de piel demasiado reseca, manchas, irritaciones y otras afecciones cutáneas.

Pelo al pelo
El gran reto de las vacaciones es lograr que el pelo se mantenga en las mismas condiciones del lugar donde se vive, que se pueda arreglar todos los días, sin contar con la peluquería a la vuelta de la esquina, de la misma forma como se lleva en el trabajo y en la vida social. Un buen principio es hacerse un tratamiento vigorizante antes de salir de viaje. Le dará al pelo ese aspecto estupendo que hace que se vea sano y brillante.

Otra cosa es llevar consigo los implementos y productos necesarios para mantener la salud del pelo durante las vacaciones. Hay que decidir todo, desde la forma de peinarte hasta la frecuencia del lavado, y aplicarte aquellos champús, acondicionadores, enjuagues, geles y tratamientos cosméticos que ayuden a darle al pelo el esplendor que requiere.

Menos mal, la oferta es copiosa. Y un consejo útil de los peluqueros es cambiar de champú durante las vacaciones, puesto que en esos días cambian también las condiciones climáticas y de pronto el pelo que no ha sido grasoso tiende a parecerlo, y con mayor frecuencia el pelo normal se reseca por los efectos del sol.

Como durante esos días el pelo se somete a temperaturas extremas y a los daños causados por el cloro y la sal del agua, los acondicionadores están a la orden de día por sus virtudes suavizantes. Y, caprichos de última hora, los cambios de color que no son tan radicales también sirven para hacer ver el pelo diferente. Así, los champús que incluyen un efecto iluminador son buenos para lograr un toque que puede ser imperceptible, pero seguro a la hora de llamar la atención.

Al agua
Antes de meterte a la piscina, mójate el pelo con agua dulce. Si está seco absorbe todo el cloro, como una esponja.
Lo más importante es el corte. Con un buen corte, puedes sentirse libre y no depender de la peluquería.
Hidrata el pelo, es vital. Para cada tipo de pelo hay un producto hidratante. Consulta a tu peluquero.
Si durante las vacaciones te lavas el pelo a diario, usa un champú extrasuave como los indicados para niños.
Si tu pelo es ondulado usa el anti–frizz con cautela. Si lo embadurnas de ese producto en clima caliente el resultado va a ser el contrario, debido a la humedad del ambiente.


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