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Esas malditas estrías Pantherstock

Signos de variaciones en nuestro peso, parecen imposibles de borrar. Un nuevo tratamiento trae renovadas esperanzas.

Subir, bajar, subir, bajar. Los kilos suben y bajan, y la piel sufre las consecuencias. Las estrías son el producto de estas alteraciones del peso y, generalmente, son motivo de preocupación durante los meses de verano porque salen a flote los bikinis. Las embarazadas también las padecen pero, hasta el momento, nada parece efectivo para erradicarlas del universo femenino.

¿Qué son exactamente? Son cicatrices que quedan al destruirse fibras elásticas de la piel. Están relacionadas con el crecimiento excesivo y rápido, como ocurre en la adolescencia y durante el embarazo, en zonas como cola, cara interna y externa de las piernas, pantorrillas y lolas. En casos de sobrepeso importante, pueden producirse en el abdomen y en la cara interna de los brazos. Mientras que en el embarazo, son comunes las estrías alrededor del ombligo y en el abdomen inferior. En un primer momento aparecen líneas rojizas de diferente longitud y grosor, que con el tiempo se tornan blanquecinas y nacaradas.

Hasta ahora las cremas y los tratamientos de gabinete ayudaban mucho y se lograban resultados estéticos muy aceptables, pero ninguno capaz de eliminarlas por completo. Una buena noticia es que, con un nuevo tratamiento revolucionario, se puede mejorar y disimular su aspecto como nunca antes. Se trata del único tratamiento no invasivo que puede tratar en forma efectiva las estrías sin pasar por largos periodos de recuperación, llamado cabezal de RF. Trabaja a través de dos cabezales: uno estático y uno in-motion (en movimiento), cuya acción combinada permite mejorar drásticamente la apariencia de estrías, tensar la piel, rejuvenecer su superficie y reducir las arrugas.

¿Cómo funciona?
Es una técnica que utiliza la tecnología de microplasma. El cabezal de RF, al tomar contacto con el aire, crea múltiples microchispas que penetran en la piel dejando puntitos microscópicos, del tamaño de un poro. El tejido no afectado comienza la reparación formando colágeno a través de los fibroblastos y células epidérmicas. El tensado y suavizado de la piel se produce gracias a la generación de nuevo colágeno.

¿Cuánto tiempo lleva?

Se recomiendan entre 3 y 5 sesiones, queden realizarse cada tres semanas. Las tecnología in-motion permiten cubrir toda la zona en menos de 10 minutos y con mínimas molestias para el paciente.

¿Cuándo se notan los cambios?
Los resultados se ven desde la primera sesión. El cambio es progresivo y, al finalizar el tratamiento, se reducen notablemente las cicatrices y mejora la calidad y la textura de la piel. Además, la superficie se vuelve más suave y firme. No tiene efectos secundarios, no requiere de tiempos de reposo y las contraindicaciones son mínimas.
                                                                                                                             

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