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¿El fin de la industria cosmética?

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¿El fin de la industria cosmética? Foto: Ingimage

El nombre de Grace Choi puede que no diga mucho, pero si su último invento, una impresora 3D que permite crear labiales, bases y sombras de ojos en casa, puede poner en jaque a la poderosa industria mundial de la cosmética.

Un día, paseando por la calle, ves en una boutique de una gran firma de cosméticos un pintalabios de una tonalidad que te cautiva. Pero aún no ha llegado la paga mensual producto de tu trabajo y, por supuesto, no es el mejor momento para darse a los caprichos -la billetera así te lo indica-. Imagina ahora que llegas a casa después de ese “flechazo” instantáneo y eres capaz de reproducir  una muestra exacta de ese lápiz de labios, del mismo tono, y sin el correspondiente desembolso de dinero que hubiese supuesto si lo hubieses adquirido en la elitista tienda.

Ahora, esta quimera está más cerca de ser un hecho gracias a Mink, un nuevo invento ingeniado por una estudiante de Negocios de Harvard llamada Grace Choi. Se trata de una impresora 3-D que fabrica desde sombras de ojos y labiales hasta bases de maquillaje.  

Según la creadora, quien presentó el dispositivo en la conferencia tecnológica TechCrunch Disrupt 2014, el funcionamiento de Mink no tiene complejidad alguna. El primer paso es seleccionar el color que adoptará el producto de cualquier imagen, por ejemplo, tomada con el celular. Posteriormente, hay que averiguar el código hexadecimal de ese tono, usando para ellos cualquier programa de edición, como Photoshop o Paint. El último paso es suprimir el botón de imprimir y esperar que la impresión cosmética emerja de la impresora.

Está previsto que esta revolucionara máquina salga a la venta a finales del año próximo por un precio de cerca de 200 dólares (algo más de 385.000 pesos colombianos), un desembolso poco significativo si se compara con el precio que una mujer paga cada vez que adquiere productos cosméticos en el mercado –más si son de marca-. En cuanto a los componentes, la joven promesa de los negocios asegura que la impresora emplea los mismos ingredientes básicos que utilizan las firmas de la industria, tanto de alta, como de baja gama, por lo que la calidad de las impresiones es idéntica a la de los productos que se adquieren en el mercado.

Por otro lado, Choi cuenta con el beneplácito de la FDA (Food and Drug Administration) norteamericana, quien ha aprobado la composición de la tinta que emplea Mink y su pertinencia para ser consumida por los usuarios.

El dispositivo, estandarte sin precedentes de la democratización de la cosmética, está pensado para “mujeres entre los 13 y los 21 años –ya que en esas edades no se suele tener todavía fidelidad a una marca en concreto- pero planeo hablar con blogueros y personas influyentes en la industria y conseguir que se entusiasmen con el producto”, indicó la inventora tras la conferencia.

Habrá que dejar pasar el tiempo para ver si este nuevo invento se consolida y extiende su ideario de que la cosmética no está relegada a las clases más pudientes y si a cualquier persona de a pie. O, por el contrario, cae en el olvido. Seamos pacientes.

Mira el vídeo de la presentación de Mink por su creadora en la conferencia tecnológica

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