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Inyecciones con polímeros, la verdad sobre este procedimiento de "belleza"

Por Ana María Schlesinger

Inyecciones con polímeros, la verdad sobre este procedimiento de "belleza" La zona rojiza de cada una de las tomografías evidencia la presencia de polímeros. Cortesía del doctor Harold Gómez

Los procedimientos estéticos con polímeros industriales han afectado a miles de mujeres. Conoce las historias detrás de nefastas intervenciones y su tratamiento.

“Los cambios de color en mi piel fueron los primeros síntomas. Mi cola empezó a agrandarse y a ponerse muy dura. Después aparecieron parches y várices, y el dolor aumentaba cada vez más”. Nueve años habían pasado desde que Claudia decidió practicarse la intervención estética que, según se rumoraba, estaba de moda entre actrices y presentadoras. Después de haber estado satisfecha por años con su nueva figura, apenas ahora empezaba a experimentar el gravísimo efecto de los polímeros en su cuerpo.

En noviembre de 2017, un fallo de la Corte Constitucional cambió el destino de muchas mujeres que se han visto afectadas por procedimientos con polímeros. Se estipuló que el sistema solidario de salud no puede vetar en todos los casos las solicitudes de pacientes que, tras someterse a este tipo de intervenciones, comienzan a ver su salud y su vida en riesgo.

El programa radial Sanamente estima que “en los últimos 10 años, aproximadamente entre 50.000 y 100.000 personas han sido inyectadas con polímeros en Colombia”. El diario El País de Cali habla de 120.000 casos solo en esa ciudad y una nota de Noticias Caracol se refiere a 35.000 casos reportados en la capital del Valle. La imprecisión de los datos se debe al temor y la vergüenza de pacientes que prefieren guardar silencio; el tamaño de las cifras no oficiales confirma la magnitud del problema. Más allá de los números están las personas que lo viven en carne propia.

Desde el Ministerio de Salud ha habido iniciativas para generar la aprobación de un proyecto de ley con el que se puedan regular los procedimientos estéticos, examinando el perfil de quienes los efectúan, las condiciones en las que se realizan y los insumos que se utilizan. Para el ministro Alejandro Gaviria, la problemática de las intervenciones con polímeros se ha convertido en un importante tema de salud pública debido a la toxicidad de las sustancias empleadas y a la manera en que personas incautas se exponen a los riesgos que estos implican.

Polímeros y biopolímeros, el engaño

Tanto los biopolímeros naturales como el ácido hialurónico son sustancias de la naturaleza que el organismo humano asimila y que no causan lesiones ni efectos adversos. El engaño consiste en vender polímeros sintéticos y productos industriales diciendo falsamente que se trata de ácido hialurónico o de otras sustancias inofensivas para el cuerpo humano. Así fue en el caso de Claudia: “Me dijeron que el procedimiento se basaba en inyectar un tipo de silicona especial en la zona y que no iba a tener repercusiones más adelante. Nunca me dijeron que se trataba de polímeros y yo, confiada, tampoco indagué”.

Lo que inyectan en establecimientos informales e ilegales son polímeros sintéticos, como derivados del petróleo, parafina y silicona de tipo industrial. Estas sustancias no las asimila el organismo, las rechaza y originan todo tipo de problemas y lesiones.

Además del engaño de personal médico inescrupuloso, o la ignorancia de pacientes que desconocen los efectos de lo que se están poniendo, el bajo costo de estos insumos industriales es otro factor clave para que miles de personas decidan someterse a ese tipo de intervenciones.

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Los polímeros en el cuerpo

Myriam es una paciente chilena que en los años noventa entró en lo que ella llama “el boom de las siliconas”. “También caí en esa moda. El hecho es que los médicos o enfermeros que lo hacían, pienso yo, no midieron las consecuencias. Me puse en la cadera y eso migró hacia arriba. La espalda se me empezó a inflamar y me provocaba mucho dolor”.

La gravedad de las lesiones por inyecciones de polímeros puede variar dependiendo de la sustancia utilizada y del sitio y la profundidad de la aplicación. Las reacciones pueden ser inmediatas, como en el caso de Myriam, o tardar años en manifestarse, como le ocurrió a Claudia.

Una vez los polímeros ingresan al cuerpo se inicia una cadena de reacción a un ente extraño, con inflamación, edema, rubor y congestión. Según la descripción del doctor Felipe Coiffman, la alogenosis iatrogénica abarca los problemas que causan los polímeros industriales en el organismo humano: lesiones en la piel, daño en la circulación, inflamación, reacción granulomatosa, migración, desplazamiento del tejido, inclusive, si llega hasta los vasos sanguíneos, la muerte casi que inmediata.

Primeros pasos para retirarlos

Lo primero que se debe determinar es qué clase de polímero fue inyectado, hace cuánto tiempo y en qué cantidad. Se debe realizar enseguida un examen físico con el fin de evaluar en qué condiciones se encuentra la piel y una tomografía axial computarizada (TAC) en 3D para identificar la localización de cuerpos extraños y así determinar el sitio exacto donde se encuentran.

Cuando me hice el TAC se veía dónde estaban los polímeros, a la altura de la cintura y en el coxis. Ya me había hecho varias lipos para sacarlos, pero seguían quedando. Mi preocupación era sacar cuanto antes todo lo que había”, recuerda Myriam.

El procedimiento y la técnica

“En medio de mi desespero me puse a buscar por internet a los mejores cirujanos plásticos del país. Todos decían que para retirar estos polímeros debían abrir mi cola completamente y empezar a cortar todo el tejido contaminado. Escuchar que era la única alternativa que tenía me frustró mucho, me sentí desconcertada y llegué a pensar que realmente me iba morir a causa de esto”, relata Claudia.

Después de una experiencia fallida con un reconocido médico, quien en lugar de extraer la sustancia nociva de su cuerpo se limitó a practicarle una lipoescultura, Claudia decidió volver donde el doctor Harold Armando Gómez, el cirujano plástico que le había practicado sus primeras cirugías estéticas muchos años atrás.

El doctor Gómez, cirujano plástico reconstructivo y director médico y científico del Complejo Internacional de Cirugía Plástica I.P.S., se ha especializado en una técnica para remover polímeros que ha mostrado resultados satisfactorios y menos traumáticos para los pacientes. Actualmente, su clínica atiende en promedio seis grandes procedimientos cada mes. Según él, el gran número de casos puede no haber variado significativamente; “lo que ha aumentado es la asesoría, es decir que hay muchas personas que tienen polímeros y no habían consultado antes, sino hasta que el tema se hizo visible y tomó notoriedad”, afirma.

De acuerdo con nuestra experiencia, el método más idóneo consiste en aplicar energía láser, no con el fin de romper los polímeros, sino de ‘soltarlos’ junto con los tejidos fibróticos, para luego, en un cuidadoso barrido por capas, ir retirando con cánulas de aspiración estas sustancias que el láser dejó sueltas”, afirma el médico. En estas maniobras es muy importante la experticia y habilidad del cirujano para que los tejidos resultantes conserven una forma armónica y suave. La extracción quirúrgica bien planeada y ejecutada es eventualmente la mejor opción.

Según la postura del doctor Gómez, otras técnicas como la extracción abierta, en la que se corta la piel para retirar directamente los polímeros, no deberían emplearse como primera opción, teniendo en cuenta que pueden originar cicatrices deformantes enormes e irregulares. En áreas pequeñas se pueden aplicar sustancias que disminuyan la respuesta inflamatoria y de cicatriz, como el Kenacort, que logra buenos resultados desinflamando la zona.

Han pasado tres meses desde la cirugía y puedo decir alegremente que el dolor ha desaparecido de mi cuerpo junto con el desespero. Poco a poco, las manchas y decoloraciones han mejorado”, afirma Claudia. “Les recomiendo a todas las personas que puedan estar pasando por esto que se saquen cuanto antes esas sustancias. La que tiene idea de ponerse esto, por favor, no lo haga, y la que ya lo tiene que se los saque de inmediato”, aconseja Myriam, después de superar esta amarga experiencia de casi dos décadas gracias a una exitosa intervención con láser y lipoaspiración..

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