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Que no te rompan el corazón: consejos para cuidar este órgano del cuerpo

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Que no te rompan el corazón: consejos para cuidar este órgano del cuerpo Practicar relaciones sexuales por lo menos dos veces por semana, reduce la presión arterial y el estrés, una de las principales causas de los infartos. (Foto: Thinkstock)

Tu corazón no solo sufre por amor: este increíble órgano te da la capacidad de bombear por minuto 1,5 litros de sangre, irrigando a todo tu cuerpo la vitalidad necesaria. Desde una buena noche de sexo hasta darte gusto con un buen vino, ayudan a que tu corazón siga latiendo saludablemente.

Contar con un corazón sano te feliz, requiere más que ejercicio y una dieta balanceada. En medio de nuestros hábitos y actividades común y corrientes, podemos contribuir a que el motor de nuestro cuerpo se mantenga fuerte y sin complicaciones. Las mujeres también corremos los mismos riesgos de padecer enfermedades del corazón, incluso, desde los 28 años. Consejos seguros para que bombees sangre y buena energía.

•    ¡Un brindis por ti, corazón!:
Beberse un mar entero no te ayudará con tus problemas cardiacos, pero está comprobado que el consumo moderado de alcohol, especialmente de vino tinto, es muy saludable para nuestro corazón. Este licor aumento las lipoproteínas, flavonoides y antioxidantes, quemando grasa y ayudando al mismo tiempo al correcto metabolismo.

•    ¿Para qué más sal?: No te conviertas en una adicta al “oro blanco” que hace las comidas más sabrosas. Es un mito que es la sal la que les da el sabor a los alimentos: una buena cocción con especias y lavar bien cada uno de ellos, permite degustar de su verdadero sabor mientras elimina agentes contaminaste y externos. La sal es solo un plus que nuestra lengua acepta con confianza. No agregues sal pura, deja que sea parte del proceso de cocción. El exceso de sal hace que el corazón tenga una sobrecarga de trabajo al tratar de controlar el mayor volumen sanguíneo que produce.

•    Todas a dormir: Los trastornos del sueño tienen como resultado una presión alta. No dormir las suficientes horas produce insuficiencia cardiaca desde tempranas edades: según una revista norteamericana, mujeres de los 24 a 32 años ya comienzan a sufrir este mal como consecuencia de un mal sueño.

•    Palpita con el sexo: Según un investigador de la Universidad de Nueva York, practicar relaciones sexuales por lo menos dos veces por semana, reduce la presión arterial y el estrés, una de las principales causas de los infartos. La liberación de hormonas como la dehidro-epiandrosterone, puede ayudar a mejorar la función del sistema circulatorio. Cuando no hay quien “colabore” con el tema, los doctores recomiendan practicar la masturbación: las mujeres que tienen una mayor satisfacción sexual cuentan con una mejor resistencia a este tipo de enfermedades, además de un excelente ritmo cardiaco.

•    ¡Muévelo!: Pon a funcionar tu corazón para que siga trabajando. El ejercicio nunca dejará de ser vital para que lo entrenes y fortalezcas. Pero ojo: más que el tiempo, lo realmente importante es la frecuencia y la intensidad con que lo hagas. No te excedas y practica algún deporte por lo menos dos veces a la semana.

•    Dientes sanos, corazón contento: El mal aseo de nuestra dentadura propicia la aparición de numerosas bacterias que se reproducirán rápidamente ya que una vez adentro, es difícil combatirlas como quien se lava las manos para quitar la suciedad. El sistema inmunológico está alerta cuando aparecen dañinos microorganismos (como es el caso de la placa bacteriana, una lengua desaseada y la inflamación de las encías) y bajo este mecanismo de defensa, los órganos vitales del cuerpo se inflaman.
 
Cuando puedes enfermarte por una pena de amor
Hace un par de años, la revista American Journal of Cardioloy reveló que existe el síndrome del corazón roto (causado por estrés emocional, tristezas prolongadas, depresiones enfermizas).  el “dolor del corazón” (conocido en el mundo médico como Cardiomiopatía de Takotsubo),  en muchas ocasiones puede causar hasta la muerte. Este trastorno presenta los mismos efectos de un infarto: dolor en el pecho y problemas para respirar, directamente relacionado con el músculo cardíaco, no con las arterias coronarias, como sucede en la mayoría de los casos.

Un tratamiento de aspirinas o fármacos para el corazón (como son los betabloqueadores, los desfibrinadores y respiradores), pueden ser una solución viable para combatir este mal.
 
 

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