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Salud a tiempo Visitar al ginecólogo, observar posibles cambios, perder el miedo a preguntar y sobretodo a envejecer, son claves para que una mujer se mantenga saludable (Foto: Thinkstock)

Misterioso, variable y siempre sorprendente, el cuerpo femenino presenta cambios a lo largo de la vida que determinan los puntos clave de la salud.

Los médicos y científicos están convencidos de que el cuerpo femenino es un objeto de estudio fascinante. Quizás el interés radique en que muchos de ellos son hombres y en el fondo de sus vidas cotidianas quieren respuestas sobre enigmas sencillos. Por ejemplo, ¿cómo coordinan las mujeres la sintonía para que la boca diga no, cuando el cerebro grita sí? ¿De dónde desarrollan semejante tolerancia dermatológica frente a agentes químicos (tintes, cremas depiladoras, cosméticos)?, o ¿cómo consiguen la fortaleza y tono muscular tanto para dar a luz como para bailar en tacones toda la noche? El cuerpo de la mujer siempre será diferente, lleno de secretos y en cada etapa de la vida requiere una serie de cuidados especiales.

Años ‘0’
Entre las décadas de los 20 y los 30 años las mujeres están en una etapa muy importante a nivel hormonal. Es la mejor época para que se produzca un embarazo. Es el tiempo ideal para desarrollar una medicina preventiva y evitar enfermedades graves en la madurez. Para el doctor Andrés Lucena, director de GNQ Unidad Antienvejecimiento, las mujeres desde los 20 hasta los 40 tienen hoy en día todas las alternativas para garantizar su salud durante muchos años. E

En su clínica, el doctor Lucena maneja una serie de tratamientos preventivos que se inician con una serie de exámenes exhaustivos que van más allá de los chequeos de rutina. “Lo primero que hacemos, más que una consulta, es una entrevista en profundidad con cada paciente, no sólo sobre su salud, sino también sobre sus hábitos, cómo vive, qué hace, bajo qué condiciones trabaja; eso permite conocer mejor al paciente y hacerse una idea más precisa de su entorno. En el caso de las mujeres, añadimos un perfil hormonal que puede hacerse a cualquier edad”.

Los nuevos 30

Así están describiendo las revistas femeninas y algunos investigadores a las mujeres de 50 años. Incluso de 40 en adelante. Los 50 han dejado de ser sinónimo del inicio del ‘abuelazgo’ para convertirse en una época que las mujeres aprovechan al máximo, saben manejar mejor sus vidas, disfrutan con mayor plenitud de las relaciones de pareja, y las que ya tienen hijos grandes comienzan a dedicarse más tiempo a sí mismas. Por lo mismo, es justo que en este punto de la vida la mujer goce de una salud de hierro.

La idea es que el climaterio, mejor conocido como menopausia, que no es otra cosa que un descenso brusco en la producción hormonal, se convierte en una pesadilla de sofocos, insomnio, cambios repentinos de ánimo, irritabilidad, aumento de peso y, además, en un riesgo para salud, ya que la ausencia de hormonas deja desprotegido al sistema cardiovascular.

Hace casi una década se implementó la terapia de reemplazo hormonal que consistía en suministrar a las pacientes drogas a base de estrógenos y progesterona sintética, sin embargo, muchas mujeres comenzaron a presentar abultamientos en los senos y la TRH perdió fanaticada. Sin embargo, el doctor Lucena explica que la ciencia se niega a condenar a las mujeres al riesgo y los malestares, por eso, se han desarrollado terapias con hormonas bioidénticas, compuestos de origen natural que el cuerpo tolera perfectamente, ayudándole a la mujer no sólo a sortear los síntomas de la menopausia, sino a evitar que el sistema cardiovascular quede desprotegido ante la falta de hormonas.

Puntos que cuentan

El doctor Lucena añade que existen tres indicadores básicos para identificar y modificar los problemas de salud que pueda desarrollar una persona, estos son: marcadores generales, alimentación y genética. Los marcadores generales se determinan en exámenes de sangre y perfiles hormonales.

La alimentación es fundamental, no sólo por aquello de comer saludable, sino que existen una serie de alergias denominadas de tipo 2. Una persona consume un alimento, pero sólo reacciona de manera alérgica al cabo de tres o cuatro días, de tal manera que la persona no asocia el alimento con el malestar. Entre los síntomas provocados por las alergias del tipo 2 están migrañas, estreñimiento, irritabilidad e, incluso, pueden atacar el metabolismo evitando que la gente baje de peso. En el aspecto de la genética, es mucho lo que se puede hacer gracias a los avances de principios del siglo XXI.

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