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Top 15 de la alimentación ideal: esbeltas y saludables

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Top 15 de la alimentación ideal: esbeltas y saludables Foto: Thinkstock

La única verdad exacta para ser delgadas y hermosas es que no hay un camino único para conseguir el cuerpo soñado. Trucos infalibles, consejos de siempre y secretos alimenticios que ni te imaginabas. Todos están aquí, en nuestro listado de rutinas básicas para vivir sanamente y con un cuerpo envidiable. Amén, Y sobretodo, ¡a comer!

No hay dietas de una vida entera, lo que sí existe es una forma de alimentarse en la que se combina la salud, la belleza y la satisfacción personal de comer bien y sacarle gusto a la comida. Lecciones de expertos para mujeres amateur.

1.    Una vida con “grasa”.
Aunque trates de rechazarla a como dé lugar, la grasa es vital para la flexibilidad de la piel, el brillo del pelo y procesos energéticos del cuerpo. Evita su consumo directo (como la mantequilla y exceso de fritos)  y elige los aceites vegetales.

2.    Beber y beber.
El agua es crucial para limpiar el organismo y mantener hidratada la piel. No es puro cuento que ocho vasos de agua al día te ayudarán a bajar  de peso y eliminar un porcentaje de la grasa que queda posada en estratégicas zonas del cuerpo, como el vientre, la cola y la espalda. Una copa de vino también ayuda a la metabolización rápida, pero cuando la sed llega, los jugos y su fructosa natural son excelentes para la belleza del cutis.

3.    Deja que el dulce venga a ti.
Cuando la tentación del dulce le hace fieros al estómago, optar por un trozo de chocolate amargo es una opción más que adecuada. Además de proporcionar calorías exactas para mantener la energía, ayuda al corazón y a la producción de endorfinas.

4.    El peso ideal no se mide por una balanza
o por tablas nutricionales que cambian sus variables en un abrir y cerrar de ojos. Es aquel con el que puedas sentirte bien (tanto por dentro como con tu figura física) sin la necesidad de matarte de hambre. El peso es fácil de controlar una vez identifiques qué alimentos te engordan con facilidad.

5.    Paso a paso con el plato.
Come despacio aunque el hambre quiera saciarte en tiempo récord. Debes tomar por lo menos 20 minutos  para ingerir los platos fuertes del día (desayuno y almuerzo). Entre más lento masticas y engulles, menos alimentos comes y te llenas más rápido,  la metabolización es más veloz y la digestión, por lo tanto, mejor.

6.    La clave de mercar inteligentemente.
En tu lista de supermercado incluye alimentos saludables, uno que otro “pecadillo” gastronómico y mucha fruta que te provoque. No te sacrificas al no poder comer lo que te gusta, pero tampoco te excedes con lo que no debes exagerar. Una vez el estante de la cocina esté repleto de alimentos ricos y saludables, no tendrás la tentación de comprar comida chatarra o ingerir cuanta cosa se te cruce por la calle.

7.    Regala las sobras. Si tienes invitados para almorzar o cenar y sobra el postre, regálalo a alguno de tus acompañantes; no dejas a la vista cualquier tentación que te lleve a excesos. Lo mismo cuando sales a almorzar con amigos o compañeros. No dejes tentaciones para luego.

8.    En ayunas toma agua caliente con un chorrito de limón. Esto va directamente al intestino limpiando todo lo que ha quedado del día anterior. Hay una mejor evacuación y muchas toxinas no tendrán la oportunidad de hacer estragos en el estómago y sus paredes.

9.    Rota los alimentos.
No ingieras lo mismo todos los días.  Varía tus platos para que la alimentación sea un placer y no un castigo. Cuando consumes un mismo alimento puedes desarrollar sensibilidad, intolerancia y alergias alimenticias. Tu organismo contará con una amplia gama de nutrientes para combatir enfermedades y promover la mejor digestión de los alimentos si no sirves siempre lo mismo.

10.    Escucha a tu cuerpo. Nadie más que tú sabe con certeza qué le hace bien o qué le hace mal al cuerpo. Si ingerir cierto tipo de comidas puede arruinar tu día, no lo hagas: solo propiciará un metabolismo lento e incompleto.

11.    Bébete las verduras.
Un zumo de verduras una vez a la semana rejuvenece el organismo y la piel: purifica la sangre, desintoxica, produce glóbulos rojos, hidrata y elimina impurezas internas y externas.

12.    Ejercicios de un minuto.
Cualquier forma de ejercicio es equivalente a quemar grasa. Siempre y cuando adquieras el hábito,  con actividades de un minuto obtienes increíbles resultados. Saltar lazo durante 60 segundos todos los días tonifica los glúteos y piernas; subir las escaleras ayuda a levantar la cola, caminar por un cuarto de hora  después de comer elimina calorías, bailar excreta toxinas y entrena casi todos los músculos del cuerpo. Acciones que, por mucho, pueden tomarte 15 minutos diarios.

13.    Duerme bien. Más horas en la cama tienen como resultado una mejor sensación de bienestar y mayor energía para el resto del día. El hígado y la vesícula realizan su proceso desintoxicante en las horas de la noche (desde las 11:00 pm) con una depuración natural que es primordial para el organismo. Entre más temprano te acuestes, mejor te sentirás.

14.    5 minutos de relax.
Todos los días dedica 5 minutos a mantener la mente en blanco, quedarte quieta por un momento, tomar energías a través de un descanso total de cuerpo y alma. Esto ayuda al organismo a prepararse para el resto del día. Y científicamente hablando, mejora su bioquímica.

15. Desintoxícate de vez en cuando:
Límpiate por dentro por lo menos cada 3 meses. Puedes hacerlo con asesoría médica o al natural: dieta de frutas, muchísima agua, alimentos integrales, infusiones de hierbas y frutos secos son los ideales y más asequibles para hacerlo desde casa, por lo menos, durante 3 días.

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