COMENTARIOS

El 90 por ciento de las víctimas que buscan ayuda son mujeres

Fucsia.co

El 90 por ciento de las víctimas que buscan ayuda son mujeres Foto: Ingimages

Son apenas tres años los que el Estado ha trabajado en reparar a las víctimas de un conflicto que ya lleva seis décadas. Por eso, se apoyan en las organizaciones que han trabajado por años apoyando a víctimas, en su mayoría, mujeres.

Melba Gordon se echa a llorar cuando se le pregunta sobre el perdón. “¿Cómo voy a perdonar, cómo Dios mío?”. Todavía no ha superado el vacío y el sufrimiento que supuso el asesinato de su marido en el contexto del conflicto armado hace más de siete años. No sabe quiénes fueron los responsables de su homicidio, pero tampoco los busca. Lo único que anhela es algo de alivio. Gordon engrosa la lista de casi siete millones de víctimas de la guerra interna colombiana. El paso de los años no la ha despojado del sentimiento de pérdida que todavía arrastra.

Ella forma parte de la experiencia local de paz ‘En busca de la verdad’, una asociación de mujeres del municipio de Acacías, Meta, que nació en 2013 con el objetivo, entre otros, de brindar un acompañamiento psicosocial a las víctimas a través de la reconstrucción de memoria. La iniciativa surgió como alternativa a la falta de respuesta institucional en este tipo de acompañamiento a las mujeres víctimas de los grupos armados que operan en la zona.

El auge de estas asociaciones a lo largo y ancho del territorio como respuesta ante la incapacidad del Estado de hacer frente a las demandas y necesidades de las víctimas en el ámbito sicosocial no es algo desconocido para la Unidad de Víctimas. “Son sesenta años de conflicto, con un estado que no se había ocupado de eso nunca, que lo empieza a hacer desde hace dos o tres años. Obviamente no alcanzamos. Es insuficiente la atención que damos a ciertos grupos poblacionales y hay que reconocerlo. Esto no empezó con el Estado, ni con la Ley de Víctimas. Desde hace muchos años las organizaciones de la sociedad civil, de mujeres víctimas, han venido preocupándose por ese sufrimiento. Ellos antecedieron al Estado. Y lo que nosotros hemos hecho es tomar el relevo”, asegura Paula Gaviria, directora de este organismo desde enero de 2012.

Desde 2013, la Unidad cuenta con una estrategia que insta a incluir el enfoque sicosocial en todas las acciones que emprende. Para su puesta en marcha, se aprovechó la logística y estructura de las organizaciones civiles, las cuales ya venían desarrollando un trabajo de acompañamiento desde hace años. “Aprovechamos también la confianza depositada en ellos por las comunidades, porque este es un Estado con un déficit de confianza, ya que no se ocupaba de las víctimas, y menos de su sufrimiento. Estas organizaciones son las que llegan, en las que creen, especialmente en temas de violencia sexual”.

Con un presupuesto de 7.000 millones de pesos para destinar al apartado sicosocial, la Unidad ha atendido hasta el momento a 110.000 víctimas de las 700.000 que han pedido este tipo de acompañamiento. De estas, el 90% son mujeres. “Ves madres que han perdido a sus hijos, a sus compañeros, hermanos… Las que ingresan al registro por desplazamiento, también encuentras que la mayoría son mujeres. Lo que pasa es que el Estado solo se ocupaba de los desplazados hasta la Ley de Víctimas, y ellos están en el registro bajo esta denominación. Pero cuando trabajas con ellas, en su plan, empiezan a decirte que también son víctimas por otras cuestiones, como en los casos de violencia sexual, 6.500 víctimas registradas, de las que hemos podido llegar con reparación y atención a unas 3.500”.

Gloria Inés Quintero es promotora de vida y salud mental de la Asociación Regional del Oriente Antiqueño, AMOR, por sus siglas. Ella brinda apoyo y acompañamiento a mujeres que, como ella, perdieron a algún ser querido a causa del conflicto. “A la mayoría les mataron a sus familiares hombres. Muchas de esas mujeres de las veredas dependían de ellos y quedaron desprotegidas; madres cabeza de familia. Muchas se tuvieron que desplazar y lo perdieron todo”, explica.

Desde AMOR, organizan encuentros para que las mujeres de la región puedan lidiar con el dolor y continuar con su proyecto de vida. “El éxito reside en que somos víctimas escuchando a otras víctimas. Hablamos desde la misma experiencia, lo que crea confianza con las otras mujeres, y al tratar el dolor se las empodera. Así, reconcilian el dolor y su historia. El perdón es importante para mí, no para el victimario”, indica.

Quintero coincide en la falta de presencia del Estado a este nivel. Y es que, como ella asegura, “este cuento también es con ellos”.  

También le puede interesar

COMENTARIOS

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.
Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.