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Aunque cambies de pareja, ¿siempre tienes la misma relación?

Aunque cambies de pareja, ¿siempre tienes la misma relación? Foto: Thinkstock

De nuevo soltera y con ganas de empezar una nueva relación, de repente te sorprendes a ti misma buscando el mismo patrón de pareja que tenías la vez anterior, tal vez con diferentes rasgos, diferente forma de vestir y distinto trabajo, pero siempre manejan el mismo trato.

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”, reza el dicho popular que exalta la validez de lo visto y lo rutinario. En la búsqueda de pareja muchas veces pasa lo mismo, preferimos utilizar la fórmula que nos  ha funcionado más o menos bien para no tener que arriesgar nada al involucrarse con una persona completamente diferente. La comodidad de lo conocido muchas veces nos priva de lo excitante de la experimentación.

Explicación freudiana

Sigmund Freud habló del concepto: compulsión de repetición, que es el impulso de las personas por repetir pensamientos, actos, situaciones, sueños, entre otras expresiones, aunque sean desagradables o dolorosas. Según Freud, a lo largo de la vida las personas repiten patrones que vivieron durante la infancia y buscan reproducir las situaciones que se presentaron en esa misma etapa.

De acuerdo con el psicoanalista, la infancia es un periodo decisivo en la historia de vida de cada ser humano, de ahí dependen  importantes rasgos de la personalidad y la manera de enfrentar cada situación durante la vida adulta. Para Freud la infancia es el escenario de la constitución del sujeto, es entendida como referencia sexual en el pensamiento del ser humano.

En ese orden de ideas, el principal referente de las personas a la hora de buscar pareja es la imagen que tienen del padre (en el caso de las mujeres) o de la madre (en el caso de los hombres); pero esto no se reduce a identificar rasgos físicos similares sino que la búsqueda trasciende lo externo y se dirige a la manera de relacionamiento que tenían los padres.

Siendo esto así, cuando una persona explora las posibilidades de entablar una relación, presenta el impulso de compulsión de repetición y solicita, consciente o inconscientemente, características de relacionamiento propias de sus padres, que advirtió durante la infancia, aunque ello implique rasgos de agresividad, celos, abuso de poder, inseguridad, etc.; aunque, de igual manera, también se buscan talantes amables y constructivos, todo depende del tipo de infancia que haya tenido la persona y de lo que haya percibido en la niñez.

Cómo salir de ese círculo

•    En muchas ocasiones el tipo de relaciones en las que hemos estado han sido relativamente satisfactorias y positivas, en ese caso no es necesario cambiar el patrón de relación, pero cuando existe una inconformidad recurrente, es mejor evaluar para determinar qué está fallando.
•    Identificar el patrón: muchas veces pasamos de una relación a otra sin darnos cuenta de qué es lo que hace falta, cuál es el eje del conflicto, o cuál es la razón para tener siempre una relación complicada. Para reconocer el tipo de relación en la que siempre has estado, trata de establecer similitudes entre los novios que has tenido anteriormente, si bien no son físicas, pueden ser similitudes de comportamiento, ideales, perfiles laborales o académicos, etc. Procura ser lo más objetiva posible para detectar con mayor claridad cuál es el común denominador. Aunque sigas sintiéndote atraída por tipos poco considerados, el primer paso de cambio es tomar la decisión de parar de sufrir.
•    Mejor el sabio por conocer que los locos conocidos: si el patrón que encontraste está relacionado con personas celosas, posesivas, rencorosas, tacañas, etc., no hay nada más qué pensar, debes salir de esa situación que siempre te va a mortificar. Un segundo paso es atreverte a darles la oportunidad a hombres diferentes, que  ya no sean ejecutivos sino músicos, que no sea el que jamás te deja pagar un peso de la cuenta sino el que tiene otras propuestas, que no se mueran por el fútbol sino que practiquen otros deportes, que no sean eternos rumberos sino amantes los museos, o cualquiera que sea el cambio que necesites hacer.
•    En la variedad está el placer: si has decidido cambiar de estilo, no necesariamente tienes que empezar por personas completamente opuestas, se trata de hacer pequeños cambios en el criterio de búsqueda para aportar para tener una relación más exitosa.

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