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7 cosas que nosotras hacemos y ellos nunca (o casi nunca) hacen

Fucsia.co

7 cosas que nosotras hacemos y ellos nunca (o casi nunca) hacen Foto: Ingimage

Será por estereotipo, por una cuestión cultural o por similitud entre personas del mismo género, pero existen determinadas conductas que solo pueden asociarse a la mujeres, o ¿conoces a muchos hombres que decidan darse un tiempo después de una ruptura?

Existen determinados comportamientos ligados al género. Llamémoslos estereotipos, clichés, imaginarios, condicionamientos, pero resulta a veces paradójico comprobar cómo entre nosotras existen comportamientos comunes respecto a varias situaciones. Del mismo modo ocurre con los hombres.

Desde Fucsia.co quisimos profundizar más en esta hipótesis, y preguntamos a hombres y mujeres hasta qué punto es cierto. Así pues, te ofrecemos un listado de esos comportamientos que generalmente hacemos las mujeres y los hombres no. Por supuesto, las excepciones existen.


1. Darnos un tiempo a nosotras mismas.

Esta suele ser una de las frases más recurrentes de las mujeres cuando acaba de terminar una relación de pareja. Darnos un tiempo para la reflexión, para estar solas, para no involucrarnos con nadie, para coger fuerzas, para saber lo que queremos, para hacer las cosas que nos gustan… Da igual cuál sea el objetivo de ese "tiempo", el caso es que ese pensamiento impera ante cualquier otro, incluso sobre el que aboga por encontrar a otra persona para remplazar al ex ("un clavo saca a otro clavo").

Si hablamos de hombres, seamos francos, ¿a cuántos se les escucha decir que se van a dar un periodo de tiempo para ellos cuando el amor no les funciona? Pocos, muy pocos...

2. Durar horas arreglándonos para la persona que nos gusta.

¿Qué mujer no ha acompañado alguna vez a una amiga a elegir una pinta increíble para verse hermosa ante la persona que quiere? ¿Qué mujer no se ha pasado horas y horas sacando ropa del clóset, probándosela, combinándola de todas las maneras posibles y desecharla para volver a empezar este ritual? Y todo para que ese chico que nos gusta se recree en nuestra belleza. Bueno, resulta que en términos generales, ellos no ven todo el esfuerzo que realizamos entre bastidores. Y posiblemente, ellos acudirán a la cita con la primera pinta limpia que encontraron y en tenis.

Dos motivos de peso para empezar a ponernos como prioridad y vestirnos hermosas para nosotras. Que si queremos pasar dos horas frente al espejo, lo hagamos por y para nosotras.



Foto: Ingimage

3. Usar que no nos hemos depilado como motivo para no mantener relaciones sexuales.


Pues si, esto sucede y sucede como una norma general tácita. Las mujeres solemos negarnos a mantener relaciones sexuales si no hemos depilado nuestra zona íntima del cuerpo. Será por vergüenza, por asociarlo con una falta de higiene o por estereotipos basados en que el vello femenino no es grato para el hombre. Al margen de las razones, la realidad es que muchas mujeres se rehúsan a tener sexo en estas circunstancias.

Ellos, por el contrario y en términos generales, no se cuestionan estas minucias, menos cuando tienen la posibilidad de acabar en la cama con alguien. (Lea también 'Depilación genital masculina, ¿el adiós a los vellos de los hombres?')


4. Escuchar una y otra vez la misma canción para martirizarnos durante una tusa.


Parece que a las mujeres nos encanta eso de torturarnos después de una ruptura. Debe ser que ponerle fin a una relación amoroso no es suficientemente doloroso. Por eso, por si se nos ocurre olvidarnos que estamos atravesando una ruptura, solemos regodearnos en una canción escogida a conciencia, de esas que nos parten el corazón, para no se sabe bien qué: ¿sufrir más? ¿Llorar más?

Cada una tendrá sus razones, pero la tecla del ‘repeat’ del reproductor de música no deja de accionarse cuando estamos inmersas en una ruptura. (Lea también ¿Cómo salir de la tusa?)


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5. Pensar que nos vamos a quedar solas tras una ruptura, y regodearnos en ello.

El considerar que una mujer, llegada a una edad, tiene mayor probabilidad de quedarse soltera es una premisa que ahonda sus raíces en estereotipos heredados. El problema es que nosotras nos lo creemos, y le damos autoridad a esa concepción sexista cuando se nos acaba una relación. Especialmente cuando llevamos una trayectoria de decepciones amorosas. Como si la mujer quedara obsoleta para amar y ser amada llegado a una edad.

El hombre pocas veces se plantea esta teoría porque, en general, ellos siempre son aptos para procrear e involucrarse en una relación. Por lo tanto, el tiempo para ellos no es una cuestión que les afecte.


6. Ir al baño juntas.

Esta es una realidad innegable, pero también tiene una respuesta basada en la practicidad. Por alguna razón que debería ser tema de investigación, los baños femeninos siempre están atestados de mujeres. Por lo tanto y siendo conscientes de esta realidad, lo más lógico es anticiparse a los hechos: acudir a las instalaciones sanitarias acompañada de tus amigas. Esto evita que una siente que pierde el tiempo mientras espera a que estos se desocupen.

7. No decir la edad en alto después de los 20 y tantos.

Con sorpresa vemos cómo ciertas mujeres después de los 20 y tantos empiezan a quitarse años y a avergonzarse de la edad que tienen. Bien sea porque todavía no están casadas o no tienen hijos, no han llegado a donde sueñan llegar o porque las primeras canitas y arrugas empiezan a asomarse.

En cambio los hombres parecen gritar a viva voz sus años y no tener miedo a la madurez. Ni los años ni nada que envidencia ello en nuestro cuerpo simboliza más que experiencia. Así que nada de bajar la voz, a gritar que tenemos 20, 30, 40, 50, 60 o los años que sean.

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