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Cuando el sapo no se convierte en príncipe

Cuando el sapo no se convierte en príncipe Relaciones de pareja. Foto: THINKSTOCK

… y después de un apasionado beso, la princesa con ansias, espera la aparición de un apuesto príncipe azul para ser felices por siempre… FIN.

Las relaciones novelescas o de cuentos de hadas, siempre terminan así, “felices por siempre” y todo gracias a un beso de verdadero amor dado a un sapo por la princesa, el cual lo convierte en un caballero, adorable y valiente príncipe; el hombre ideal para cualquier mujer sobre la tierra.

El verdadero amor existe y los besos apasionados son una muestra tangible de él; todo hombre debe llegar a ser un galante, fascinante y esforzado príncipe azul, ¡ojo!, para su princesa. Lo triste es que muchos lo son para otras, menos para la de él. La felicidad de pareja no es cosa de cuentos de hadas.

Pretender vivir un mundo de fantasía en nuestras relaciones de pareja, es intentar tapar el sol con uno de nuestros dedos, y peor aún, creer que lo logramos; es seguir besando sapo, tras sapo creyendo que mágicamente alguno de ellos se convertirá en nuestro príncipe anhelado.

Toda relación que se fundamenta en ideas utópicas, fantasiosas o mágicas está condenada al fracaso; es un suicido para nuestros sentimientos y emociones desconocer las bases sólidas con que se construye un amor verdadero, duradero y real.

Algunas de estas bases son:
1. Reconocer que cada uno tiene realidades distintas, proyectos de vida diversos, costumbres y creencias únicas; las cuales con el paso del tiempo, con el compartir y el diario vivir, tienen que fundirse hasta convertirse en una sola realidad para los dos.
Nuestra vida en pareja va camino a la destrucción cuando preferimos solamente la satisfacción de las metas individuales, por encima de las trazadas como pareja. No es olvidarnos de nuestros sueños, es hacer que ellos aporten a la construcción y solidez de nuestra relación. Es llevar una vida donde ambos ganen.

2. El camino del amor nos da rosas y espinas.
Cuando estamos de acuerdo en todo, es lo que yo llamo rosas; tranquilidad, alegría, todo huele bien, besos que van besos que vienen, en fin. Pero cuando las diferencias y discrepancias aparecen, las espinas comienzan a herir nuestros corazones. Estar juntos, es reconocer que tendremos que llegar acuerdos mutuos en los temas álgidos y toscos que se presenten en el desarrollo de la relación. No siempre será inmediato, ni alegre; pero a cuantos más acuerdos podamos llegar, más rosas brotarán en el jardín de nuestro amor.

3. Somos adultos, no una mamá criando un niño.
Un punto importante en el éxito de las relaciones de pareja, es reconocer el grado de compromiso, responsabilidad y entrega que esta demanda de nosotros. Es un 50/ 50 de deberes y derechos por parte de cada uno de sus miembros
Hay mujeres que con el paso del tiempo se convierten en mamás de sus parejas, los ven como niños incapaces e ingenuos, a los cuales toca hacerle las cosas, regañarlos por todo, controlar su tiempo, su entrad, su salida, etc.

4. Los hombres no entienden por intuición
¡ hoy me gustaría un descanso!.. Las mujeres asumen que con estas simples palabras los hombres correrán a masajear su espalda, sus pies, iniciaran una serie de adulaciones a su labor, harán el amor con la pasión de la primera vez; y como por arte de magia de sus bolsillos sacaran un tiquete para el fin de semana en una isla paradisíaca del Caribe. La realidad, es que ellos (sin percatarse en muchos casos), responden con un simple “ mmm”, toman el control del televisor, acomodan su cuerpo para un merecido y maravilloso descanso.

Existen muchas otras bases, que nos permitirán mejorar nuestra relación de pareja, no llegara a ser perfecta pero si exitosa. Descubrir este mundo tan maravilloso, como lo es el da la pareja, demandará de ambos tiempo, compromiso, actitud, tolerancia y mucho, mucho amor.

Te invito a que intentes poner en práctica estos cuatro consejos. Es hora de despertar del mundo de las hadas, darle besos a un sapo no lo convertirá en un hombre ideal, pero tener claro la realidad del amor y el cómo construir pareja, dejará ver en ti la princesa que realmente eres y en tu pareja el sapo que nunca se convirtió en príncipe azul, pero aprendió a vivir como si lo fuera.



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