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El diablo se viste de suegra

Odette Chahin

El diablo se viste de suegra El diablo se viste de suegra

Uno de los grandes enigmas de la humanidad sin resolver es cómo el hombre de sus sueños fue engendrado por aquel monstruo al que usted llama suegra. Dicen que el paraíso fue el paraíso porque Adán no tenía suegra. Y que la única diferencia entre un terrorista y una suegra es que con el terrorista se puede negociar.

Cierto día en la oficina, una amiga que estaba en vísperas de casarse llegó con cara de preocupada. Le pregunté qué le pasaba, “por poco atropello a mi suegra”, me dijo. “¿Y qué pasó? ¿Te fallaron los frenos?”, le pregunté. “No, me falló el acelerador”, me contestó con un destello de decepción en sus ojos.

Dicen que el paraíso fue el paraíso porque Adán no tenía suegra. Y que la única diferencia entre un terrorista y una suegra es que con el terrorista se puede negociar. Cuando uno está en la búsqueda de pareja, algunas se fijan en los sentimientos de la persona, otras en el apellido, otras en sus ingresos, y otras en sus modales tanto en la mesa como en la cama… pero creo que son muy pocas las personas que se preocupan por la madre que parió a su pareja y la relación que ésta tenga con ella, ya que de ahí depende mucho cómo la van a tratar a usted, y se definirá si ustedes serán una pareja o un trío.

En Colombia hay una sobreoferta de Edipos, aquellos hombres que aman a sus mamás sobre todas las cosas, incluyendo a Dios y a su mujer. Estos son los que escribieron en las cartillas “mi mamá me mima” demasiadas veces y sin darse cuenta se pasan la vida buscando a un clon o fotocopia de su mami para que sea la madre de sus hijos.

Este prototipo de hombre es un excelente hijo, pero un pésimo esposo, porque no es capaz de nada sin el aval de su madre. Para estos casos es recomendable utilizar el mantra “Corta, corta el cordón umbilical” en voz alta para hacer pasar a su amado hijo de mami, de feto a adulto en cuestión de segundos. Entiendo que para cualquier madre no debe ser fácil pasar de ser protagonista a actriz de reparto en la vida de su hijo, ella era la mujer de su vida hasta que usted llegó.

Es por eso que muchas madres piensan que ninguna mujer es lo suficientemente buena para ser la esposa de sus hijos, ellas tienen buen ojo para encontrarles todos los defectos a las posibles candidatas. Muchas veces pensamos que los hombres son los que perpetúan el man power o machismo que nos tiene a todas jodidas, pero en realidad detrás de todo gran machista siempre hay una mamá machista que le inculca a su hijo que él nació para ser atendido y que las mujeres nacieron con una escoba, una sartén y un costurero debajo del brazo para limpiar, cocinar y coser por los siglos de los siglos, amén. Para acabar con el machismo no nos toca erradicar a los hombres, sino a las suegras.

Uno piensa que todas las suegras están cortadas con la misma tijera, pero en realidad hay diferentes tipos en su especie: a) la suegra surreal, aquella que es tan dulce y querida que parece de mentira, actúa como una segunda madre y es una especie tan de ficción como los unicornios; b) la suegra narizona, ésta es la que mete la nariz en todas partes, da su opinión aunque nadie se lo pida y se autoinvita a todo; c) la suegra monedita, es la que tiene dos caras, la recibe a usted con cara de ponqué, pero lo que en realidad quisiera es tirarle un ponqué en su cara; d) la suegra boxeadora es la que tiene los guantes (no de cocina) puestos para sacarla de sus casillas, cualquier lugar se convierte en cuadrilátero; e) y por último, tenemos a la suegra perfecta, aquella enterrada bajo tierra que ya pasó a mejor vida, razón por la cual usted también tiene una mejor vida.

Las suegras son como la menopausia: no se puede evitar y nos desbalancean todo… A menos que su amorcito sea uno de esos codiciados huérfanos, de los que las mujeres se pelean más que a los traquetos. Lo cierto es que las suegras son las más maquiavélicas, porque son capaces de hacer cualquier cosa por sus críos, algo que usted tal vez no entienda hasta que le toque vestirse de suegra y hacerle la vida imposible a la alpinista social que se quiere casar con su bebé de 34 años.


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