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El nuevo vicio Foto: Thinkstock

Para los fumadores existen los parches de nicotina, para los borrachos existe Alcohólicos Anónimos. Pero, ¿qué hace una persona adicta a Facebook?, ¿a quién recurre?

 Por meses, todas las mañanas me desayunaba una sarta de invitaciones para que abriera una bendita cuenta en Facebook.com cada vez que abría mi correo electrónico. Me había rehusado a abrir una cuenta porque era conocedora de los efectos secundarios del Facebook a través de mis amigos adictos, que no sólo habían bajado su productividad y nivel de concentración en la oficina, sino que también los tenía reclutando a cuanta persona no conocía a este nuevo Dios virtual para convertirlos en otro feligrés ‘facebookiano’. Un día de aburrimiento y debilidad, abrí una cuenta y mi vida jamás volvió a ser igual.

Para encontrar a alguien desaparecido, ya no toca recurrir a la CIA, sino al Facebook, que actúa como un enorme directorio de personas, donde usted puede encontrar desde el niñito que le gustaba en kinder, hasta su Greatest Hits de ‘exes’. Ya no hace falta leer la sección de Sociales del periódico para enterarse de lo que pasa en la sociedad, Facebook reparte más chismes que el peliteñido de Sweet. Ahí usted puede darse cuenta de quién está saliendo con quién, quién se puso como marrano, , quién se rumbeó con quién y qué pareja quedó impar. ¿Ya está viendo por qué esto es más adictivo que el bóxer?

Uno suele pensar “Facebook… qué avance, qué tecnología”, pero, en realidad, más que avance es un retroceso a la etapa de bachillerato
. Facebook es una competencia de vanidad y de popularidad, de quién se ve más hot en las fotos, quién ha viajado a los lugares más exóticos, quién tiene los hijos más bonitos; pero, sobre todo, quién tiene más amigos. Esto parece la versión en juego de la canción de Roberto Carlos Yo quiero tener un millón de amigos, en donde el que obtenga el puntaje más alto es coronado como ‘El Putas’, y el que tenga menos de 100 amigos es básicamente un pobre perdedor asocial.

A veces las personas por el afán de romper el Guiness Record de amigos en Facebook se vuelven poco selectivas y no piensan en las consecuencias que les puede traer aceptar a ciertos personajes, como el jefe que después de ver las fotos de sus apocalípticas rumbas no le vale la excusa de que esté en la clínica esperando un nuevo riñón. O el pariente chismoso que saca conclusiones al ver sus fotos y llama a su mamá preocupado a decirle “yo creo que fulanita está en las drogas". O los ‘exes’ intensos que no sólo quieren monitorear su vida para saber qué hace y con quién sale, sino que a veces buscan sabotearle cualquier proyecto de relación publicando con el famoso sistema tagging fotos explícitamente funestas que provoquen la locura furiosa de su nueva media naranja.

En Estados Unidos, Facebook ha sido el protagonista de muchas controversias en las universidades, donde varios alumnos, algo idiotas, han sido expulsados por haber publicado fotos de ellos mismos cometiendo delitos en el campus. La Universidad de Oxford les cobra multa a sus alumnos que tengan publicadas fotos indecentes o haciendo actividades ilegales. Facebook también se ha convertido en una herramienta tan popular, que ahora hasta los empleadores consultan ahí los perfiles de sus futuros empleados; y estoy segura de que más de una mamá se pondrá a escanear el perfil del ‘huevoncito’ que pretende a su hija.

Muchas veces, las personas por no saber usar Facebook, o no entender inglés (el idioma oficial de esta república), terminan metiendo la pata y generando un falso rumor, que puede pesar más que un luchador de sumo. Cierta amiga mía, casada y con hijas, puso en su perfil: “Interested in men and women”, cualquier persona podía pensar que era una swinger, en lugar de ser una analfabeta del English, y así, señoras, es cómo se inician los chismes.

Facebook es un éxito porque es el mejor juguete para todos los narcisistas que buscan club de fans, para los acosadores que encuentran nuevas víctimas y para el extenso demográfico chismoso
, que se resume en… 99 por ciento de la humanidad. Es importante aprender a usar Facebook para que sea una diversión y no un riesgo, ya que si no es cuidadoso le pueden robar desde su identidad hasta su dignidad. Y si se llega a volverse un adicto, la mejor forma de combatirlo es buscarse otro vicio que lo reemplace… ¿qué tal el shopping o el sexo?


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